Transpacífico y/o Norteamérica

Un reporte expone una estrategia que llevaría a Norteamérica a convertirse en la región que dé forma a asuntos mundiales.

Por Carlos Camacho Gaos*

Conforme avanzan las negociaciones para concluir el Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés), se comenta que éste será la nueva estrategia a seguir por la economía de nuestro país. Falta obtener la aprobación del Senado de la República y la correspondiente de los otros 11 países que componen el moderno tratado económico, en particular el de Estados Unidos, donde la composición cambiará en los próximos días, después del proceso electoral.

También hay comentarios en el sentido de que se debe buscar una mayor integración en Norteamérica que supere lo alcanzado por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Sobresale el reciente reporte del organismo no gubernamental Consejo en Relaciones Exteriores, denominado Norteamérica: Tiempo para un nuevo enfoque, realizado bajo la dirección de D. H. Petraeus, R. Zoellick y S. K. O’Neil, quienes exponen una estrategia que llevaría a Norteamérica a convertirse en la región “que dé forma a los asuntos mundiales por varias generaciones”, bajo un enfoque que se concentre en cuatro áreas: energía, competitividad, seguridad y comunidad.

En energía, las nuevas tecnologías, la trascendente modificación de la legislación mexicana, y el potencial de los tres países como fuentes productoras, animan a pensar en una estrategia regional que genere mayor intercomunicación vía ductos, expansión de exportaciones, eliminando las restricciones internas de Estados Unidos y la armonización de políticas para la conservación de energía, así como la reducción de emisiones de carbón.

En competitividad, el soporte lo da la ventaja demográfica de la región, por lo que debe buscarse el desarrollo de una fuerza de trabajo educada, habilidosa y compartida por su movilidad. Para esto se sugiere llevar a cabo la reforma migratoria integral, que a la vez que proteja las fronteras de la entrada de indocumentados, otorgue visas de trabajo de acuerdo con necesidades económicas y legalice a la población ya radicada en Estados Unidos. Propone la creación del Acuerdo de Movilidad de Norteamérica como una expansión del TLCAN en materia de visado, reconocimiento de credenciales profesionales y desarrollo de una estrategia regional de innovación en la educación.

La mejora en competitividad debe apoyarse en un programa de infraestructura en frontera, redes de transporte y la expansión de programas de desregulación conjunta que optimicen la logística para un verdadero flujo de bienes y servicios ininterrumpido. Aprovechando que los tres países son miembros del TPP, los avances de éste deben ser incorporados al TLCAN, y recomienda que se incluya a México y a Canadá en la negociación de la Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversión con Europa, y se busque la negociación con los seis tratados de libre comercio de América Latina para tener una posición continental.

Propone además que se construya una estrategia de seguridad para Norteamérica ante los retos del terrorismo, el crimen organizado y el narcotráfico, los ciberataques y pandemias, partiendo de la Iniciativa Mérida, que incluya a Canadá, y se reduzca el tráfico de armas y el consumo de drogas, se desmantele a las organizaciones criminales y se mejore el Estado de derecho en nuestro país. Asimismo, que se atienda a Centroamérica a través del Plan Colombia.

Se reconoce que la comunidad norteamericana no es una culturalmente, pero comparte intereses y similitudes.

Todo esto requiere de un cambio en la mentalidad y el diseño de la política exterior de Estados Unidos. La ruta está trazada ¿habrá voluntad e inteligencia política?

*Director de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac

México Norte.

forointernacional@anahuac.mx

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