El Congreso de la Lengua Española

En Panamá sesiona el VI Congreso Internacional de la Lengua Española; este punto de encuentro que iniciara en México, en la ciudad de Zacatecas, ha representado un factor de revitalización de nuestra lengua, un punto de encuentro mucho más efectivo que las buenas ...

En Panamá sesiona el VI Congreso Internacional de la Lengua Española; este punto de encuentro que iniciara en México, en la ciudad de Zacatecas, ha representado un factor de revitalización de nuestra lengua, un punto de encuentro mucho más efectivo que las buenas intenciones políticas y mucho más profundo que los acuerdos comerciales.

Al encontrarnos representantes de todas las regiones de la lengua española, conmovemos las más profundas de nuestras raíces, nos enfrentamos a la imagen del otro, nos gozamos en nuestras similitudes y aprendemos de nuestras diferencias; cada congreso es un diganóstico sobre la salud de nuestro idioma y un vaticinio sobre el futuro y los retos que habremos de enfrentar; en mucho, los congresos han servido para fortalecer la idea del idioma como ente vivo y cambiante, como un factor enorme de encuentro y afinidad y como una esperanza de futuro compartido.

Hace algunas décadas había una preocupación ingente, que la lengua inglesa infiltrara nuestro idioma transculturizándolo y, según algunos, desnaturalizándolo; hoy, después de décadas de intercambio y crecimiento, nos hemos dado cuenta que si bien los demás idiomas han logrado insertar algunos vocablos en nuestro idioma, han entrado en nuestro haber con éxito y otros más se encuentran en proceso de asimilación; en cambio, la influencia de nuestro idioma en otras regiones del habla en el mundo es enorme y nos enorgullecemos de ello.

Sin embargo, llama la atención que en esta ocasión uno de los temas que se han puesto sobre la mesa es el del derecho de autor. El idioma, como fuente de creación artística, como vía de comunicación y como elemento de identidad se ha constituido, al cabo del tiempo, en una de las principales fuentes de crecimiento, una industria que da empleo a miles de habitantes de América y España, que nos llena de satisfacción y que da cuenta del excelente grado de salud de nuestra cultura.

Proteger el derecho de autor representa defender nuestros rasgos de identidad, la más sagrada de las propiedades, dicen los clásicos, porque nace del encuentro de la sociedad consigo misma; hoy que las redes sociales, la tecnología y las nuevas formas de telecomunicación permiten a todo ciudadano convertirse en autor y en productor de sus propios contenidos, la defensa de los derechos de autor reviste todavía una mayor importancia; nuevas formas de compartir el conocimiento, de llevar el arte y la cultura directamente de los gabinetes de los creadores hasta el goce del público, nuevos formatos de negocios que implican la movilización de importantes capitales, requiere esfuerzos de imaginación y consenso que debemos lograr cuando antes. Abiertos siempre a la innovación sobre el principio de que todo ser humano tiene derecho a beneficiarse de los productos de su propia inteligencia y también a los progresos de la cultura.

Hay noticias que por buenas parecen no atraer la atención de quienes estamos sometidos al bombardeo constante de notas dramáticas y terribles, pero al darnos cuenta de que vivimos en el entorno de una cultura fuerte, joven, creativa y entregada a su creación, podemos concebir la esperanza de un futuro mejor; educar y alentar la creación, formar espíritus inteligentes y sensibles y compartir los productos del arte y la cultura son señal de vida y fortaleza.

Más allá de las fronteras políticas, desde las regiones más diversas del idioma español, como las Filipinas o Estados Unidos, hasta las áreas de vieja prosapia como la propia España, México o Cuba, los acentos del español pueblan Panamá y nos invitan a disfrutar nuestro idioma como el más dulce de nuestros tesoros. Es una buena invitación, vivir el idioma, cuidarlo y conocerlo, una magnífica manera de vivir mejor, cuidar de nosotros mismos y conocernos de mejor manera.

                *Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM

                fserranomigallon@yahoo.com.mx

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