Sociedad aletargada…

Una patrulla militar fue víctima de la violencia a las afueras de Culiacán, murieron cinco de sus 17 elementos. El hecho constituye uno de los sucesos más agraviantes en la lucha contra el crimen organizado.

Al margen la carga de inaceptable violencia implícita en la emboscada de que, la madrugada del viernes, fue víctima una patrulla militar de la que cinco de sus 17  elementos perdieron la vida y diez más resultaron heridos —seis de ellos de gravedad, presuntamente— lo cierto es que el hecho ocurrido a las afueras de Culiacán constituye uno de los sucesos más agraviantes, cuando no el que más, de que hayan sido objeto las Fuerzas Armadas nacionales, todas, desde su directa implicación en la lucha contra el crimen organizado.

Y esto, no sólo por las circunstancias que rodearon el singular evento: uso de armas largas, vehículos artillados y blindados e información privilegiada por parte de los agresores, y de una logística de operación no común entre los grupos inicialmente señalados como responsables —el Cártel del Pacífico, liderado por herederos de Joaquín El Chapo Guzmán y/o (lo que queda) del de los Beltrán Leyva— entre otras cuestiones sino, fundamentalmente, por la escasa respuesta social generada por un hecho que, insistamos, agravia al Ejército y a la Marina-Armada de México sí, pero también a la población en general o, si se prefiere, a México en su conjunto.

Ello, más la comprensible indignación que en él provocaron los hechos y el engrosamiento de la cifra de efectivos caídos en esta guerra contra la delincuencia —74 durante la administración del presidente Peña Nieto y 179 en la de Felipe Calderón— explican el duro mensaje que pronunció el titular de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos que, en presencia de los cuerpos de los caídos y sus familias, no dudó en referirse a los atacantes como “un grupo de enfermos, insanos, bestias, criminales con armas de alto calibre, seres sin conciencia que basan sus acciones en atemorizar a gente de bien…” ni, tampoco, en advertir a los mismos que “vamos con todo, con la ley en la mano y la fuerza que sea necesaria”.

Un mensaje en el que, adicionalmente, el responsable del Ejército y Fuerza Aérea apeló a la comprensión de la sociedad y exigió su apoyo moral para la institución y los directos involucrados.

Ello, la claridad y contundencia del discurso de Cienfuegos, muy probablemente, alentó a la difusión de mensajes, como el que recién recibimos de un amigo, oficial de alto rango en el Ejército, en el que, entre otras cosas, destaca que (si bien) “el discurso de mi general secretario se aprecia duro, (ello es así porque) la conciencia ciudadana se aprecia aletargada y es de dura cerviz hacia los generadores de la violencia, concediéndoles un espacio social permisivo e impune que lastima profundamente a todos los mexicanos…”.

Y luego, una solicitud: “creo que no debemos dejar pasar este momento y tratar de influir para que la sociedad civil y las autoridades definan posiciones y se comprometan en la búsqueda de la paz y la justicia que México merece”.

Hasta ahí…

ASTERISCOS

* Cinco años después, casi, de iniciada la actual administración, las puertas de la residencia oficial de Los Pinos se abrirán hoy, finalmente, para dar paso a una representación de pastores y/o líderes de las más de cinco mil iglesias evangélicas y/o cristianas registradas que, bajo los auspicios y con apoyo de operadores de un poderoso empresario, tendrán un primer diálogo directo con el presidente Enrique Peña Nieto

* Este jueves, la Comisión Mexicana de Derechos Humanos estrenará presidente en la persona del doctor Abel Flores Ramírez, quien asumirá la posición en lugar de la notaria Eugenia Díez Hidalgo. En los últimos años, la CMDH se ha consolidado como una de las instancias más confiables en materia de elección electoral y, sin duda, en la defensa de los derechos desde una perspectiva no oficialista.

Veámonos el viernes, con otro asunto De naturaleza política.

                Twitter: @EnriqueArandaP

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