La “intrascendencia” histórica de las mujeres
El silencio de la historia escrita por hombres sobre las mujeres, ¿pudiéramos calificarla como otra forma de violencia? Para Rosalía Torrent, sí. Ante esta forma de silenciar los logros, la creatividad, el quehacer de ellas, las mujeres han respondido con la ironía y ...
El silencio de la historia (escrita por hombres) sobre las mujeres, ¿pudiéramos calificarla como otra forma de violencia? Para Rosalía Torrent, sí. Ante esta forma de silenciar los logros, la creatividad, el quehacer de ellas, las mujeres han respondido con la ironía y con la solidaridad.
En este siglo XXI y en este país no hemos superado esta forma de discriminación hacia las mujeres. Aunque es difícil de creer, en muchos centros de educación superior aún impiden a las alumnas presentar como tesis temas relacionados con la situación de las mujeres. Y a muy pocos alumnos se les ocurre que este fenómeno es de urgente investigación.
En 1950, cuando Rosario Castellanos presentó su tesis de maestría, se preguntaba: ¿Existe una cultura femenina? Y, ¿cómo puede existir, si nos impiden, aun ahora, investigar los múltiples recovecos, laberintos y barreras que ponen los hombres para que no podamos expresarnos, ocupar puestos de toma de decisiones o, siquiera, entender el por qué las mujeres no están donde debieran estar, según la ley y el principio democrático de igualdad?
Seguro quedan muchos seguidores del, para mí, tristemente célebre Arthur Schopenhauer, quien, en su muy difundido tratado sobre las mujeres, empieza diciendo: “Sólo el aspecto de la mujer revela que no está destinada ni a los grandes trabajos de la inteligencia ni a los grandes trabajos materiales. Paga su deuda a la vida no con la acción sino con el sufrimiento: los dolores del parto, los inquietos cuidados de la infancia; tiene que obedecer al hombre, ser una compañera paciente que le serene”. Lástima que este señor misógino vivió y murió antes de que estuviera en el mundo Madame Curie, quien sigue siendo la única persona en el mundo que ha ganado dos premios Nobel en Ciencias, además de formar a una hija que gana otro, y también en Ciencias.
Torrent nos dice que “una de las formas de violencia que más pueden anular al ser humano reside en un simple y explícito ‘cállate’ o en un ‘tú qué sabes’”. Y eso fue, y sigue siendo, costumbre en millones de hogares mexicanos. Con frases como ésas inicia la violencia, concluyendo en lo que hoy llamamos feminicidios.
Sara Lovera nos informa: “De los datos disponibles y publicados, de 2007 a junio de 2012, se perpetraron cuatro mil 112 homicidios contra las mujeres, sólo en 13 entidades. Amnistía Internacional asegura que en diez entidades la situación es muy preocupante. En los últimos años se ha pedido que se active la Alerta de Género en 11 estados, pero en todos los casos se desechó”.
Y continúa: “Informes de la Cámara de Diputados señalan: en 2010 se registraron en México dos mil 335 muertes femeninas con presunción de homicidio, es decir, 6.4 al día. Esta cifra muestra que, con respecto a los últimos 25 años, 2010 fue el más violento para las mujeres”.
En el texto Estudios sobre cultura, género y violencia, se afirma que “independientemente de la perspectiva de análisis, la mayoría de las investigaciones realizadas coinciden en que en México la violencia en contra de la mujer tiene gran parte de su raíz explicativa en las relaciones de género imperantes en la sociedad, en la que existe una notable desigualdad de poder entre mujeres y hombres, lo que conlleva a reproducir y legitimar la violencia”.
Muchas estudiantes quieren entender y explicar cómo se ejerce esa violencia en los altos niveles de poder o en el “dulce hogar”. Afortunadamente para todas y todos, cada día hay más académicas y académicos sensibles que aprueban tesis que buscan entender este grave fenómeno, pero falta que se promuevan, que se difundan, que se analicen y que las mujeres tengamos, en realidad, una vida libre de violencia.
*Licenciada en pedagogía
y especialista en estudios de género
