¿Quién le cree a Gutiérrez de la Torre?
Que no se confundan: el caso de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre no está cerrado ni el exdirigente del PRI capitalino ha sido exonerado. Tampoco se trata de un caso de “sevicia” contra un personaje poco simpático sino de una elemental búsqueda de una señal clara por parte de las autoridades, tanto de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, PGJDF, como de la Procuraduría General de la República, PGR, de que la violencia contra las mujeres no será tolerada.
El Ministerio Público no ha determinado —porque la ley no se lo permite—, pero sí ha propuesto que no se ejerza acción penal contra Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre. Como las denuncias formuladas por el PRD-DF son por probables delitos graves —trata de personas y lenocinio, entre otros— la propuesta tendrá que ser resuelta por la Coordinación de Agentes del Ministerio Público Auxiliares del procurador del Distrito Fedral. Si la Coordinación mencionada ratifica el no ejercicio de la acción penal, el denunciante tiene a la mano un recurso de inconformidad ante el subprocurador de Averiguaciones Previas respectivo. Si éste, a su vez, insiste en la necedad de no investigar con rigor —como no se ha hecho—, entonces existe el recurso de amparo. En la acción seguida por la excelente abogada Teresa Ulloa ante la PGR, la insistencia puede llegar hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Quienes defienden a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, tristemente Ciro Gómez Leyva, argumentan que la grabación mediante la cual una reportera del equipo de periodismo de investigación de Carmen Aristegui expuso el método seguido para contratar a jóvenes a las que se presionaba para brindar servicio sexual a Gutiérrez de la Torre, fue un montaje y que la hablante en la grabación, Claudia Priscila Martínez González, fue pagada para producir, junto con la reportera de Aristegui, evidencia contra el exdirigente priista. He oído fantasías delirantes, pero ésta gana en cinismo e indecencia.
Dicen que la carne asada se inventó el día en que alguien afirmó “poner su mano al fuego” para defender la honorabilidad de otro. Pues sabiendo eso y siendo norteña adicta a la carne asada, yo pongo mi mano al fuego por la grabación que causó la renuncia de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre el año pasado a la dirigencia del PRI capitalino, hecha por el equipo de investigación periodística que dirige Carmen Aristegui y dada a conocer en MVS radio, en abril de 2014. En su declaración ante las autoridades para intentar demostrar que mintió en la grabación mencionada, Claudia Priscila Martínez González ya incurrió en tres inconsistencias: afirmó que la grabación que “ensayó una y otra vez” duró media hora, cuando en realidad duró cuatro horas, como se puede comprobar en el sitio Aristegui Online. Segundo, que quien realizó la grabación y se hizo pasar por reportera se llamaba “Maribel”, cuando en realidad el nombre usado fue “Dani”. Tercero, que lo hizo por enojo contra el dirigente priista y que entregó su renuncia al PRI-DF a determinada persona. Pero se ha demostrado que la persona señalada no se encontraba en el DF y que, por lo tanto, no pudo haber recibido la supuesta renuncia ni firmado de recibido. Carmen Aristegui ha explicado que deliberadamente se deformó la voz de la reportera para no arriesgar su seguridad. Las voces de Claudia Priscila y de otras jóvenes aspirantes a edecanes son auténticas.
¿Por qué había que creérsele a Claudia Priscila Martínez González en sus dichos de que recibió “60 billetes de 500 pesos para mentir” y no a Carmen Aristegui? ¿Se trata de discriminación contra una joven anónima o hay antecedentes y evidencias que inclinan la balanza a favor de Carmen?
Contra Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre hay el antecedente de un juicio laboral en 2003, por el que el PRI tuvo que pagar más de un millón de pesos a tres exedecanes a las que el PRI-DF despidió por no acceder al sexoservicio que demandaba el señor Gutiérrez. Y está por dirimirse lo siguiente: ante la PGR se presentaron tres denuncias por tres jóvenes mujeres que respondieron por separado a un anuncio solicitando edecanes y que luego fueron instruidas por empleadas en la nómina del PRI-DF —entre ellas Claudia Priscila— para que practicaran sexo “oral o vaginal” al presidente del PRI-DF o desistir del empleo, coincidiendo plenamente con lo grabado subrepticiamente por la reportera de Carmen Aristegui. Las tres denunciantes lo hicieron ante al PGR, porque no confían en que su identidad sería resguardada si lo hicieran ante la PGJDF, como sucedió con una cuarta denunciante, Sofía, cuya identidad fue dada a conocer, poniendo en riesgo su seguridad y la de su familia. Es decir, de 2003 a la fecha, hay por lo menos siete denuncias de mujeres contra Gutiérrez de la Torre y numerosos antecedentes de violencia ejercida durante su reinado en el PRI-DF, incluyendo la que mandó al hospital a Rosario Guerra por inscribirse como candidata a la presidencia del PRI-DF.
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