La fragmentación y sus consecuencias
El sistema de partidos políticos en México se está fragmentando. Menos fuerte que en España, pero en el mismo sentido. Esto, a pesar de la enorme ventaja en dinero, acceso a medios de comunicación, estructura y control de los recursos de gobiernos locales que tienen los partidos políticos mexicanos más grandes.
En la penúltima elección intermedia, en 2009, la cual es la más parecida a la contienda de este domingo, el PRI y el PAN obtuvieron, entre los dos, casi 65% de todos los votos emitidos, incluidos los nulos. Ahora obtuvieron menos de 50 por ciento.
El PRI ganó 29% del voto, el PAN 21% y el PRD 11 por ciento. En la elección de 2009, el PRI logró casi 37%, el PAN 28 y el PRD 12. Hubo tres nuevos partidos que buscaban mantener el registro. Lo obtuvieron dos. Ninguno de los partidos pequeños de siempre lo perdieron. Tenemos ahora nueve partidos.
¡Ojo! Votos ganados no se traducen en curules y puestos ejecutivos en forma sencilla. Para el PRD, casi con la misma votación a nivel federal, fue una debacle comparado con hace seis años, pasó de 71 curules a probablemente 56.
¿Quien ganó esos votos? No la campaña por el voto nulo. Quienes decidieron anularse fueron 4.9% de los votantes, menos que el 5.4% de hace seis años.
Una parte de los votos se fue a los candidatos diferentes, como El Bronco Rodríguez en Nuevo León. Este estado había sido un bastión del bipartidismo. En la última elección a gobernador, el PRI y el PAN obtuvieron más de 90% de los votos. El domingo lograron menos de 48. El Bronco ganó con 49 por ciento. Fue el candidato ganador a una gubernatura que alcanzó el mayor porcentaje de la votación. Esto en una entidad con buenos indicadores de crecimiento económico y una mejoría importante en materia de seguridad. Prevaleció en la ciudadanía el hartazgo por los muchos indicios de corrupción, empezando por los del papá del gobernador.
Movimiento Ciudadano (MC) optó por arropar a varios candidatos diferentes, el más notable, Enrique Alfaro, quien ganó la alcaldía de Guadalajara con 51% de los votos. Este triunfo, aunado a otros de municipios aledaños y candidatos a diputados, tanto locales como federales, todos con el logo del MC, le permitió a este partido obtener 38.4% de la votación por diputado federal de Jalisco. Estos son los votos usados para la repartición de diputados de representación proporcional o plurinominales y de las prerrogativas de las que gozan los partidos. En Jalisco, MC concentró 34.2% de sus votos totales, alcanzando 6% de la votación total federal. Los partidos deberán aprender lo mucho que importa un candidato que se perciba como diferente a nuestra desgastada clase política.
El otro ganador de la contienda electoral es Morena. De no existir como partido hace seis años, ahora obtuvo 8.3% de los votos para diputados. Ganó cinco delegaciones capitalinas y tendrá la mayor bancada en la Asamblea Legislativa de la capital. Su voto está concentrado en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, donde obtuvo 40% de sus votos totales. En los 15 estados donde menos pesa, tiene 4.4% de los votos de esas entidades.
A la izquierda, aunque dividida, no le fue mal. Los cuatro partidos de izquierda, PRD, Morena, MC y el PT consiguieron casi lo mismo que el PRI.
El PVEM ganó más del doble de diputados federales con respecto a 2009. Ahora vende mejor sus favores con el PRI y encabezó más candidaturas de su alianza con el PRI en distritos donde pueden ganar, muchos de ellos en Chiapas. Podrá pagar las multimillonarias multas en las que incurrió por violar la ley con las prerrogativas adicionales con respecto a los votos que obtuvo hace tres años. Sin embargo, quedó en quinto lugar y su 7.1% de la votación es sólo ligeramente superior al 6.7 que obtuvo en 2009.
En el DF la fragmentación fue aguda. Ninguna delegación tendrá un ganador con más de 40% del voto. En nueve de ellas el ganador alcanzó menos de 30% de quienes votaron. Es momento de pensar en la necesidad de una segunda vuelta para que el ganador tenga mayor legitimidad.
En esta fragmentación, tener aliados es crucial. El PRI por sí mismo obtendrá menos escaños que hace tres años y menos aún que hace seis. Gracias a sus aliados, el PVEM y el Panal, el partido de los maestros, podrá tener la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. En Colima, el PAN obtuvo más votos que el PRI, pero éste, con el PVEM y con Panal, parece estar ligeramente por arriba.
La elección presidencial de 2018 será para quien sea capaz de construir la más amplia alianza, salvo que algún independiente logre la hazaña de El Bronco. Él ya trae ventaja por ser gobernador. Si cumple con su promesa de enfrentar la impunidad y hace una administración ordenada y honesta, podrá plantearse con seriedad ese proyecto.
