México y la Santa Sede, una comunidad de valores: SRE

Durante su estancia en Italia, el titular de la SRE, José Antonio Meade se reunirá este viernes con el secretario del Estado Vaticano, Pietro Parolin, así como con miembros de la Curia Romana

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12/12/2013 18:31 Redacción
José Antonio Meade, secretario de Relaciones Exteriores
José Antonio Meade, secretario de Relaciones Exteriores

CIUDAD DE MÉXICO, 12 de diciembre.- El secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade Kuribreña, aseguró que México y la Santa Sede enarbolan valores universales para la defensa de las mejores causas de la Humanidad: promoción de la paz mediante la solución pacífica de las controversias y el desarme, respeto de los derechos humanos, incluida la lucha contra la pena de muerte, protección del medio ambiente y del desarrollo sostenible, entre las más relevantes. 

Ello se traduce en un diálogo fortalecido y en una cooperación creciente en el seno de los foros multilaterales”, precisó el canciller de México en un artículo publicado hoy en la edición vespertina del diario vaticano L´Osservatore Romano.

Te presentamos el texto íntegro que el titular de la SRE publicó en Roma:

México y la Santa Sede reanudaron relaciones diplomáticas en 1992 y, desde entonces, juntos enarbolan valores universales para la defensa de las mejores causas de la Humanidad: promoción de la paz mediante la solución pacífica de las controversias y el desarme, respeto de los derechos humanos, incluida la lucha contra la pena de muerte, protección del medio ambiente y del desarrollo sostenible, entre las más relevantes.  Ello se traduce en un diálogo fortalecido y en una cooperación creciente en el seno de los foros multilaterales.      

Se trata, sin duda, de relaciones distintas de las que suelen sostenerse con otros actores internacionales, pues la Santa Sede privilegia en su diplomacia la misión espiritual que es consustancial al gobierno de la Iglesia Católica y tiene en el Estado de la Ciudad del Vaticano el asiento territorial y los atributos soberanos que garantizan su independencia, como quedó reconocido en los Acuerdos de Letrán de 1929.

México, actor con responsabilidad global que ha hecho del multilateralismo un baluarte de su quehacer internacional, dialoga y coopera con todos los demás sujetos del derecho internacional con quienes comparte valores universales, aunque reconoce en la “Sede de Pedro” a un aliado estratégico en los esfuerzos emprendidos por alcanzar mejores condiciones de desarrollo para la familia humana.

Así, la importancia del papel que desempeñan México y la Santa Sede se mide en función de los logros alcanzados en temas como la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad en 2006, el Tratado sobre comercio de armas en 2013, la lucha contra el cambio climático y una visión del desarrollo centrada en el ser humano como ocurrió en el reciente Diálogo sobre Migración y Desarrollo en las Naciones Unidas, por solo mencionar algunos ejemplos.

Los esfuerzos emprendidos por México a nivel internacional, son igualmente validos en el ámbito interno, pues la profunda transformación que vive el país en materia educativa, en telecomunicaciones, en los sistemas hacendario y energético, le permiten intensificar  una política de reivindicaciones sociales para disminuir la desigualdad de la pobreza en un marco de pleno respeto a la dignidad humana y a los derechos fundamentales, propósitos coincidentes con el alentador mensaje pastoral de Su Santidad el Papa Francisco, que tanto eco ha tenido en mi país y en la comunidad internacional.

México, Nación mayoritariamente católica que se define como República democrática y laica, sostiene también con la Santa Sede un estrecho diálogo político asociado a la valiosa actuación de la Iglesia Católica en el país y en torno a su contribución al desarrollo nacional. No resulta gratuito que el Sumo Pontífice, el Beato Juan Pablo II visitó México en cinco ocasiones, y que el Papa Benedicto XVI lo hizo en 2012.  Hoy, podemos celebrar que el marco jurídico es propicio al desenvolvimiento de la misión espiritual de la Iglesia, pues la Constitución reformada este año garantiza la plena libertad religiosa dentro del Estado laico: Libera Chiesa in libero Stato, como dijera el Conde de Cavour, artífice de la independencia de Italia.

México y la Santa Sede, abrazan el futuro con renovada confianza en las posibilidades de contribuir al fortalecimiento de un mundo de paz, justicia y armonía entre los hombres".  

ogz

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