Gana las apuestas contra su ludopatía

Expertos apuntan que el riesgo genera la misma sensación que consumir drogas

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CIUDAD DE MÉXICO, 21 de abril.-  “Me hervía la sangre por la apuesta. Yo viví de cerca la ludopatía, empecé cuando estaba en la secundaria, imagínese que a los 13 o 14 años yo ya estaba ganando dinero todos los días, dinero fácil porque en lugar de ir a la escuela, me iba al frontón y así empecé a apostar y desde ahí le entré a todos los juegos de azar”, compartió Carlos A. del Moral Ehlers, hoy director del Centro de Atención de Ludopatía y Crecimiento Integral (CALCI).

En entrevista con Excélsior, el ahora sicoterapeuta recuerda los años en que fue adicto al juego patológico y relata el momento en que tocó fondo y pidió ayuda.

“La persona que es ludópata lo es toda la vida, no hay cura, pero sí hay diversos tratamientos para ayudarlo a contener su adicción. Así que yo empecé a escribir un libro de anécdotas de las personas que asistían al salón de juegos y con el pretexto del libro, que se llama Bingo, me lo contaron ayer las lenguas de doble filo, yo seguí apostando en todo tipo de juegos de azar. Gastaba todo mi dinero y no me daba cuenta que ponía cualquier pretexto para ir a apostar”, relata el ludópata en recuperación.

El momento en que se dio cuenta de su adicción fue cuando, empezó a tener problemas de todo tipo: económicos, familiares y laborales.

Fue entonces cuando Carlos A. del Moral se asumió como un ludópata. Empezó a buscar ayuda y descubrió  que México carecía de lugares para atender este tipo de adicción. Tomó diversas terapias y empezó a reunir a ludópatas, hasta conformar una asociación que denominó “Jugadores en recuperación”.

Años después, fundó CALCI, con el objetivo de brindar atención terapéutica y médica especializada en el tratamiento de la ludopatía.

“Además de buscar apoyo, me puse a estudiar logoterapia y

sicología clínica para ayudarme y ayudar a otras personas con el mismo problema. Aquí en CALCI nuestro objetivo es la atención preventiva, se trata de evitar que el ludópata toque fondo.

La asociación cuenta con médicos, sicólogos y logoterapeutas, para acompañar al paciente “a buscarle un sentido a su vida porque cuando tú generas una adicción es que tienes un vacío existencial y tenemos que enseñarlo a llenar ese vacío con acciones positivas”, detalló el especialista.

El Centro de Atención de Ludopatía y Crecimiento Integral (CALCI), utiliza como base  los doce pasos de Alcohólicos Anónimos y con  ayuda multidisciplinaria, se ofrecen tratamientos de tres meses, dos veces por semana. Si el paciente presenta los resultados deseados, que es alejarse del juego, las sesiones se van distanciando, hasta llegar a los seis meses o al año, para luego sólo estar atentos por si existen recaídas.

Como director del CALCI, Del Moral Ehlers señala que es muy lamentable que en  México no existan cifras sobre el número de ludópatas que hay en nuestro país, porque señaló, que de acuerdo a reportes de Estados Unidos y otros países, a nivel mundial podría existir, desde uno por ciento de la población, hasta 3.5, que podría ser afectada por la adicción al juego.

Así lo respalda el documento Consideraciones Generales  hacia la prevención y la atención del juego patológico en México, publicado por el gobierno federal en 2012, que define al jugador patológico o ludópata como una persona que “depende emocionalmente del juego, con una pérdida de control respecto a éste y una interferencia con el funcionamiento normal de la vida cotidiana”.

La coordinadora académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Panamericana (UP), Priscila González Mar, explicó que la parte de la adrenalina que se genera en el momento que se consume una sustancia es la misma adrenalina que se genera dentro del juego.

La investigadora de la UP señala que la ludopatía debe atenderse como cualquier adicción porque es una problemática que está afectando a México, desde edades muy tempranas, como es la adolescencia y casi de la misma manera a hombres, que a mujeres.

“La ludopatía es una alteración al comportamiento, donde el individuo ya no tiene control de sí mismo y sólo lo motiva el impulso al juego. Surge  por cuestiones emocionales: ansiedad, soledad, problemas  familiares, todo esto hace que la gente se refugie en el juego, en las apuestas.

De acuerdo a la académica, la ludopatía, como cualquier adicción busca finalmente llenar vacios emocionales o afectivos, dentro de cualquier etapa de la vida.

“Digamos que es una manera de llenar vacíos afectivos sobre  todo más encaminados a la soledad. Es como decir tengo problemas en la familia tengo problemas en la pareja, tengo problemas en el trabajo y el hecho de jugar y apostar me llega la sensación de poder y de tener control de la situación”, explicó.

Insistió que debe existir una mayor divulgación de esta problemática que ya representa la adicción al juego. Porque empieza afectando y destruyendo familias, hasta convertirse en un problema de la sociedad.

La sicóloga de la UP señaló que además de los doce pasos que se utilizan para la rehabilitación de adicciones, existen diversas terapias que pueden controlar la ludopatía.

“Existen tratamientos dentro de la terapia cognitivo-conductual,  que se brindan a través de  reforzamientos positivos y cuestionamientos negativos. También hay terapias grupales para ludópatas, donde como los alcohólicos o los neuróticos, los adictos al juego se brindan ayuda mutua y comparten sus experiencias”, subrayó.

Le gana el vicio

- Estas son las características de una persona adicta al juego:

- De acuerdo con la Asociación Psiquiátrica Americana, si la persona presenta al menos, cinco de los siguientes síntomas, puede considerarse un ludópata.

- Preocupación recurrente por jugar (fantasear apuestas futuras, revivir las derrotas).

- Necesidad progresiva de incrementar el tamaño o la frecuencia de las apuestas.

- Intentos repetitivos y fracasados para controlar, reducir o parar el juego

- Intranquilidad o irritabilidad cuando alguien más intenta reducir o parar el juego del posible adicto.

- Uso del juego como estrategia para aliviar tensiones o mitigar un estado anímico deprimido (existen casos extremos de afición en los que el paciente cree que el juego es la única vía de escape para las angustias y problemas cotidianos).

- Tendencia a volver a apostar al día siguiente para recuperar lo perdido.

- Mentiras a familiares, amigos o terapeutas para ocultar el grado de compromiso del paciente con el juego.

 - Comisión de actos ilegales como robos, fraudes, estafas, para financiar el juego.

 - Pérdida de relaciones afectivas importantes, oportunidades económicas, laborales o académicas a causa del juego.

- El aficionado comete engaños frecuentemente  para así conseguir dinero para  aliviar la desesperada situación financiera en la que se encuentra debido a haber perdido en apuestas.

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