Cumbre de la OTAN revive la Guerra Fría
Los mandatarios de los 28 países miembro tienen previsto aprobar el despliegue de tropas cerca de la frontera de Rusia

BERLÍN.
La ciudad polaca donde nació el Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua, más conocido como Pacto de Varsovia, el acuerdo de cooperación militar firmado en mayo de 1955 por los países del Bloque del Este liderados por la Unión Soviética y cuya meta era contrarrestar la amenaza de la OTAN, será a partir de hoy sede de una cumbre de la Alianza Atlántica que puede revivir el fantasma de la Guerra Fría en el Viejo Continente.
La cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que reunirá en una misma mesa a los líderes de los 28 países miembro, entre ellos Barack Obama, David Cameron, François Hollande y Angela Merkel, aprobará que cuatro batallones multinacionales sean estacionados en Polonia y los tres países Bálticos –Lituania, Letonia y Estonia–, que se sienten amenazados por Rusia desde que Moscú ordenara la anexión de Crimea y su intervención en Ucrania.
La decisión de estacionar los batallones cerca de sus fronteras con Rusia no tiene precedente desde el fin de la Guerra Fria y del Acta Fundacional de 1997, que rige las relaciones entre la OTAN y Rusia, que establecía la reducción de las fuerzas convencionales en Europa y Rusia, y ya ha sido calificada como una “retórica agresiva” por el presidente ruso, Vladimir Putin.
La anexión de Crimea hace dos años despertó en Occidente un temor que parecía haber desaparecido cuando el Pacto de Varsovia se disolvió pacíficamente en julio de 1991 en Praga. El temor se convirtió en una alerta militar cuando paramilitares ucranianos apoyados por Moscú iniciaron el conflicto en Ucrania, una realidad que aún perdura en Europa y que ha congelado las relaciones OTAN-Moscú.
El envío de los batallones a Polonia y a los países Bálticos fue defendido ayer por la canciller Angela Merkel, que envió un severo mensaje de advertencia a Moscú desde la tribuna del Parlamento Federal. Merkel acusó a Rusia de haber quebrado la confianza con su actuación en Ucrania, que cuestionó con hechos el principio fundamental de la inviolabilidad de las fronteras.
Las acciones de Rusia han perturbado profundamente a los miembros de la OTAN en el Este de Europa”, dijo Merkel, quien recordó que la disuasión y el diálogo eran “inseparables” en la relación de la OTAN con Rusia.
Pero el envío de tropas también provocó una peligrosa grieta entre Merkel y su ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, quien denunció el envío de los batallones como “un ruido de sables” y un “grito de guerra innecesario”.
Las declaraciones de Steinmeier causaron irritación en el seno del gobierno de gran coalición y dejaron al desnudo que las maniobras militares de la OTAN en el Este de Europa pueden causar un grave conflicto entre los aliados democratacristianos y socialdemócratas.
El SPD alemán, desde hace ya varios meses ha dejado saber que está a favor de acabar con las sanciones contra Rusia, una posición que rechaza el partido de Merkel.
De hecho, la reacción de la OTAN frente a Rusia ha estado plagada de gestos poco amistosos que han ido deteriorando la relación entre la Alianza y Moscú, que se agravó con la guerra que impulsaron los separatistas ucranianos apoyados por Rusia. Fue entonces que la OTAN decidió reforzar su llamada “fuerza de respuesta” y triplicó sus efectivos hasta 40 mil soldados y dio vida a una “fuerza de lanza” de cinco mil hombres capaces de desplegarse en pocos días ante cualquier crisis.
No vamos a ceder en este frenesí militarista cuando son ellos los que intentan arrastrarnos a una costosa carrera armamentista y sin perspectivas”, dijo Putin, al comentar los planes de la OTAN.
Pero Putin está más preocupado por el escudo antimisiles de Estados Unidos en Rumania y que ha neutralizado la doctrina de disuasión nuclear.
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