Republicanos piden calma con la reforma migratoria en EU
El senador Marco Rubio envió una carta al presidente Barack Obama en la que solicita no apresurar una propuesta de ley; la organización America’s Voice reprochó al republicano su cambio de discurso

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de abril.- La reforma migratoria auspiciada por el presidente Barack Obama está por convertirse en propuesta de ley, pero ya se encuentra en el centro de un huracán político.
Mientras la Casa Blanca anunciaba su apoyo a un paso expedito de la eventual proposición legal en las dos cámaras, legisladores se echaron acuestas la tarea de llegar a acuerdos sobre la reforma.
“Un apresuramiento a legislar, sin considerar completamente todas las opiniones y la participación de todos los senadores sería fatal para el esfuerzo de ganar la confianza pública”, escribió Rubio al presidente Obama.
“¿Qué pasa con Rubio? Primero acepta un camino a la ciudadanía y luego trata de poner frenos a una ley migratoria”, demandó la organización pro migrante America’s Voice.
Cualquiera que sea la respuesta parece tener una importancia desproporcionada. Rubio es considerado como el principal vínculo entre la propuesta reforma migratoria y la derecha republicana, y uno de los pocos –si no el único– capaz de “vender” la idea a sectores como los Partidos del Té.
Pero la postura de Rubio, considerado como una de las figuras ascendentes del Partido Republicano y un temprano favorito en la carrera por la candidatura presidencial republicana de 2016, puso de relieve los problemas que enfrentará la legislación, tanto la que propone el grupo bipartisano de senadores con el respaldo de la Casa Blanca y los mayores interesados en el tema como la que se espera conocer la próxima semana en la Cámara baja.
Pese a que el aparato político republicano parece acorde con la necesidad de una reforma migratoria, con la esperanza de evitar que la minoría hispana se convierta en un bloque adversario permanente, una buena parte del electorado republicano parece a su vez opuesto a la idea de conceder alguna gracia a millones de indocumentados a los que considera como infractores de la ley.
De hecho, una encuesta de The Washington Post consignó el martes pasado que la mayoría de los republicanos se opone a la reforma migratoria pese a que la mayoría de los estadunidenses está de acuerdo.
El 57 por ciento de los estadunidenses (58% de los independientes y 59% de los demócratas) favorece la reforma contra 68% de los republicanos que se opone.
Ese sector se refleja sobre todo en la Cámara de Representantes (diputados), donde otro grupo bipartisano se prepara a presentar una propuesta paralela.
La Cámara baja, sin embargo, es controlada por una mayoría republicana en la que hay una fuerte presencia de legisladores ideologizados y renuentes a romper sus compromisos.
En ambas cámaras, los puntos principales, en acuerdo y desacuerdo, son el camino a la ciudadanía –o al menos la legalización– de residentes indocumentados, la reunificación de familias, y el número de visas disponibles para trabajadores “invitados”.
Una consideración que condicionaría la ley a la seguridad fronteriza es el centro de un furioso debate, toda vez que los partidarios, republicanos sobre todo, la consideran como indispensable y sus adversarios, demócratas en especial, cuestionan la idea toda vez que no hay un punto de comparación o una medida que defina lo que el concepto quiere decir.
De hecho, el portal especializado Politico.com consignó ayer que hay un número de posibles opositores a detalles de la reforma, pero están a la espera de que el proyectos sean
presentados.
A partir de ese momento, los textos quedan abiertos no sólo a comentarios sino a modificaciones, una táctica que permitiría a los opositores limitar o aún anular las principales propuestas incluidas sin necesidad de campañas conflictivas.
Es por ello que republicanos encabezados por el senador Jeff Sessions, de Arkansas, demandan una consideración más lenta y sin prisas en un tema que consideran de la mayor
importancia.
Y sorpresivamente, Sessions pareció lograr el respaldo de Rubio, senador por Florida, cuyo apoyo es considerado como crucial.
Analizan plan para jornaleros
La propuesta de reforma migratoria que está tomando forma en el Senado contempla reformar el programa de trabajadores agrícolas a fin de que los productores cuenten con un suministro estable de mano de obra, pues este sector empresarial depende de los jornaleros que llegan al país sin autorización legal.
Los jornaleros que ya están en el país tendrían una vía más rápida hacia la legalización de su residencia que otros inmigrantes que están en el país sin permiso.
Adicionalmente, un probable nuevo programa de visas podría hacer más fácil que los extranjeros puedan viajar a Estados Unidos.
Los negociadores han estado trabajando para ultimar a tiempo un acuerdo para que esta iniciativa se incluya en una propuesta bipartidista de legislación que se espera sea difundida la semana próxima, pero los desacuerdos sobre salarios y el número de visas están entorpeciendo los avances.
Grupos sindicales acusan a los productores de presionar para bajar los salarios de los trabajadores agrícolas, mientras que los productores lo niegan y sostienen que quieren pagar lo justo.
Los sindicatos se oponen al aumento del número de nuevos trabajadores que puedan ir al país. Los productores dicen depender de la oferta de trabajo nueva.
“Todo se reduce a si vamos a importar a nuestros trabajadores o vamos a importar nuestros alimentos. Si no tenemos acceso a una fuente legal de trabajadores, vamos a tener que irnos a otros países”, dijo Kristi Boswell, directora de relaciones con el Congreso de la American Farm Bureau Federation, que representa a los productores agrícolas.
Disminuye apoyo a control de armas
Mientras el presidente Barack Obama pronunciaba un discurso en Denver para abogar por el propuesto control al comercio de armas, sus críticos afirmaban calladamente que los prospectos de una reforma son cada vez menores.
De hecho, las posibilidades de una ley de gran alcance son cada vez menores, afirmó el respetado semanario político National Journal.
En Colorado, Obama acusó al lobby de las armas de haber promovido un infundado temor a la confiscación de armas para azuzar la oposición a la reforma.
Los opositores al control de armas mantienen que la Constitución estadunidense prohíbe las restricciones al comercio y posesión de armas que Obama y sus aliados buscan instaurar.
El mes pasado, la legislatura de Colorado, un estado con una fuerte tradición de posesión de armas, impuso límites al tamaño de los cargadores de munición y una amplia verificación de antecedentes de los compradores de armas.
El estado de Connecticut, a su vez, se preparaba a tratar de imponer nuevas y severas medidas de control, incluso la prohibición de nuevos cargadores de alta capacidad y verificación obligatoria de antecedentes de todos los compradores de armas.
En diciembre pasado, 20 niños y seis adultos fueron asesinados en el poblado de Newtown por Adam Lanza, que usó un rifle semiautomático calibre .223.
La matanza dio un nuevo impulso a grupos opuestos al irrestricto comercio o posesión de armas mientras que obligó a los partidarios de esa situación a una sorda lucha que de acuerdo con ellos mismos parece haber resultado.
“La iniciativa parece estar en duda”, escribió Liz Halloran para la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), la principal adversaria de propuestas de control, mientras recientes encuestas indicaban que el mayoritario respaldo registrado luego de la matanza en Newtown, de 56 por ciento, es ahora de 46 por ciento, según una reciente encuesta de la CBS.
Halloran destacó que pese a la matanza de Newtown, una campaña pro control, patrocina da por el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, la acción político-legislativa del vicepresidente Joe Biden, “la NRA no ha visto razón para ceder en su oposición”.
El tema será puesto a debate en el Congreso a partir de la próxima semana, aunque la oposición de los grupos pro-armas parece haber logrado un ount de enorme presión sobre todo en la Cámara de Representantes (diputados) donde el Partido Republicano tiene la mayoría.
Una tercera parte de la bancada republicana es considerada como muy conservadora y opuesta a las iniciativas en favor del control de armas de fuego, tanto por considerar que no es un tema bajo la autoridad del gobierno federal como por oposición política.
La NRA, entretanto, propuso el martes una serie de medidas que incluyen la posibilidad de “oficiales para recursos escolares” que según el ex diputado republicano Asa Hutchison añadirían una capa de seguridad.
Igualmente, propuso recomendaciones como revisiones de seguridad en las entradas y cerraduras en los salones de clase.
El semanario político National Journal consignó que pese a los esfuerzos de los partidarios del control de armas, es poco probable que el Congreso adopte una amplia ley en ese sentido.