En su primera misa el papa Francisco se definió como peregrino

Las autoridades del vaticano se dijeron sorprendidas por la humildad del papa Francisco, quien rechazó un transporte especial, viajó en autobús con cardenales y se negó a recibir protección policial

thumb
Ver galería
thumb
Ver galería
thumb
Ver galería
thumb
Tras visitar la Basílica ubicada en el barrio de Trastevere, el Papa salió sin ningún auto de la Gendarmería, sin ningún cortejo. Foto AP
Ver galería
thumb
El mismo portavoz Federico Lombardi, subrayó emocionado la simplicidad del nuevo Pontífice. Foto AP
Ver galería
thumb
Todos en Roma opinan que con el nuevo Papa hay dos caminos: o él se acostumbra a ser servido y protegido por el aparato del Vaticano. Foto AP
Ver galería

ROMA, 15 de marzo.- “Dejen la Basílica abierta, soy un peregrino y quiero estar entre los peregrinos, además no soy un indefenso”, dijo ayer por la mañana el papa Francisco, quien no quiso que la Basílica de Santa María la Mayor fuera cerrada para él.

Tampoco quiso que estuviera la Gendarmería Vaticana ni la policía para cuidarlo, y cuando vio que el auto oficial del Papa ya estaba afuera esperándolo para llevarlo a orar ante la Virgen, dijo que iría con los demás en el autobús que utilizaron todos, dando la orden que la Basílica quedara abierta para todas las personas que quisieran entrar.

Con él estaban el prefecto y viceprefecto de la Casa Pontificia, monseñor George Gaenswein y Leonardo Sapienza.

El papa Francisco llegó ayer a la Basílica de Santa María la Mayor poco después de las 8 de la mañana, su primera visita a una iglesia romana como obispo de

Roma.

Los detalles del día después de la elección del papa Francisco no pasaron inadvertidos por su humildad. Comportamientos particulares y significativos que también impactan al interior de la Santa Sede.

El mismo portavoz Federico Lombardi, quien también es jesuita, subrayó emocionado en todo momento la simplicidad del nuevo Pontífice.

“Sobre la túnica que ayer vistió sin muceta, utilizó la misma cruz que Bergoglio tenía antes como obispo, una cruz demasiado simple que obviamente no es de oro”, señaló Lombardi.

“Nos impresionó este comportamiento pastoral del obispo de Roma y también la relación con la comunidad diocesana... el haberse inclinado delante al mundo entero fue un acto muy significativo”, dijo.

Todos en Roma opinan que con el nuevo Papa hay dos caminos: o él se acostumbra a ser servido y protegido por el aparato del Vaticano, o el Vaticano tendrá que ir cediendo al muy particular estilo de Bergoglio, que como ha demostrado, es extremadamente sencillo y simple.

Se dice que el miércoles, durante la ceremonia para vestirse como Papa en la Habitación de las Lágrimas, dio una probadita de su caracter: simplicidad y decisión.

Ahí, donde dejó sus vestidos de cardenal para ponerse la túnica blanca, Francisco habría rechazado con convicción ponerse la muceta de terciopelo bordada y además la cruz de oro.

“Esta pongásela usted”, habría dicho el Papa al maestro de las Celebraciones litúrgicas , monseñor Guido Marini, “yo me quedo con ésta de fierro”, dijo mostrando la cruz que usa desde que se convirtió en obispo.

En la Basílica de Santa María la Mayor se dirigió a los padres dominicos penitenciarios, llamados también los “confesores del Papa”: “Sean misericordiosos hacia las almas, tienen necesidad”. También les pidió orar por él.

Tras visitar la Basílica ubicada en el barrio de Trastevere, donde estuvo 30 minutos, el Papa salió sin ningún auto de la Gendarmería, sin ningún cortejo.

Luego fue a la Casa del Clero, donde se había hospedado antes de llegar a la Casa Santa Marta para recoger algunas cosas que había dejado ahí y pagar su cuenta “para poner el buen ejemplo”.

“Sin Jesús, la Iglesia sólo es una ONG”

En la primera misa celebrada ayer por el papa Francisco, éste hizo un llamado a fortalecer la Iglesia.

“Caminar, edificar y confesar”, fueron los ejes que señaló claramente el nuevo Pontífice ante los 114 cardenales reunidos en la Capilla Sixtina.

“Pero proclamando a Jesús, pues de lo contrario nos convertiremos en una ONG piadosa y no en una esposa del Señor”, dijo ayer en un tono sencillo pero

determinado.

La misa comenzó en latín con el rito de la penitencia y después continuó en italiano, con un lenguaje en momentos coloquial. Ese detalle no pasó de largo, pues Benedicto XVI celebró su primera misa completamente en latín.

Otro detalle significativo fue que no se sentó en ningún momento de la misa.

“Dios ha dicho a Abraham ‘camina en mi presencia y sé irreprensible’”. Después, casi al final de la homilía, Bergoglio puso en guardia a los 114 cardenales que lo eligieron el miércoles.

“Quien no le reza al Señor, le reza al diablo; cuando no se confiesa a Jesús, se confiesa a la mundanidad del demonio.”

Un tuitero lo soñó

El diario francés Le Monde publicó ayer la curiosa historia del mensaje de una joven española en la red social Twitter que fue retuiteado más de 60 mil veces.

La razón de la repentina fama de Yolanda De Mena fue que contó en un tuit el sueño premonitorio de su pareja: “Mi novio se despertó anoche a las 4:00 diciendo que había soñado con un nuevo papa llamado Francisco I y hoy Benedicto XVI renuncia”.

El mensaje fue publicado el 11 de febrero a las 11:06 horas, poco tiempo después de que Benedicto XVI anunciara su renuncia.

La “profecía” del novio de Yolanda (@YolandaDeMena) se cumplió 31 días después, cuando se anunció al mundo que Jorge Mario Bergoglio fue designado papa y que eligió el nombre de Francisco.

Con el anuncio comenzó la andanada de retuits del mensaje de Yolanda y el aumento de seguidores de la cuenta de su novio, Alejandro R. de Cabo (@Ardecabo), que subió de 93 seguidores a 12 mil 158 seguidores hasta el cierre de esta edición.

“Madre mía, no me imaginé que ese tuit tendría tantísima repercusión”, publicó el joven en su cuenta tras relatar que recibió llamadas de varios medios de comunicación de todo el mundo y también burlas e insultos de otros usuarios de la red social.

Ayer también surgió una cuenta (@ fansde_ardecabo), que comenzó a retuitear los mensajes de @Ardecabo, a quien comenzaron a llamar “el Nostradamus tuitero”.

“Elección de Bergoglio, por geopolítica”

La elección de Jorge Mario Bergoglio fue como la de Karol Wojtyla: geopolítica.

Un día después de que el arzobispo de la ciudad de Buenos Aires fuera nombrado el Papa número 266, los expertos no se han cansado de explicar que el momento por el que atraviesa la Iglesia católica es particular, comenzando por la pérdida de creyentes en todo el mundo.

Vittorio Messori, un prestigiado experto en cuestiones católicas, aseguró ayer que el hecho de que los cardenales electores se hayan inclinado hacia Bergoglio hace recordar los momentos históricos que se vivían cuando fue elegido Juan Pablo II.

“En el cónclave es donde se conoce la condición de la Iglesia en el mundo entero, y donde quizá se pudo decidir por una elección geopolítica, como ocurrió con Karol Wojtyla. Una elección afortunada, no solamente porque se tuvo uno de los mejores pontificados del siglo XX, sino porque se tiró por la borda todo el pánico que existía de frente a la Nomenklatura de la Unión Soviética junto con todos los países del Este que siempre amenazaban teniendo un Papa polaco.”

Para Messori, en esta ocasión la elección geopolítica podría dirigirse en dos direcciones: llamar a la cátedra de Pedro al primer chino de la historia que participa en un cónclave, el arzobispo de Hong Kong, John Tong Hon, pues el “pánico” esta vez era Pekín, la capital de la superpotencia del futuro donde el gobierno, no pudiendo extirpar a los católicos, los persigue y ha intentado crear una iglesia separada de Roma nombrando sus propios obispos.

“Allá los creyentes fieles al Papa están reducidos a la clandestinidad. Y entonces ¿cómo tenerlos escondidos cuando uno de ellos se hubiera convertido en Papa?”, ejemplifica el estudioso.

Y reflexiona: “Pero la Iglesia nunca tiene prisa, analiza según los tiempos de larga duración, como señala la historia. El turno de China vendrá probablemente en un próximo cónclave, pues como ocurre en todos los regímenes totalitarios, el sistema comenzará su declive, y ya debilitado la Iglesia estará lista para el golpe de gracia”.

Así, según Messori, los cardenales en este cónclave se inclinaron por Latinoamérica: “Creo que en este cónclave había algo más urgente, es más, urgentísimo, aunque en Europa no se conoce a fondo la seriedad del problema, pues sucede que la Iglesia romana está por perder lo que se consideraba como el ‘continente de la Esperanza’, el continente católico por excelencia en el imaginario común, donde el español es el idioma más hablado en toda la Iglesia”.

Afirma que Sudamérica abandona el catolicismo a un ritmo de millones de hombres al día. Hay cifras que atormentan a los episcopados de estas zonas, pues desde el inicio de los 80 hasta hoy, América Latina ha perdido casi un cuarto de sus fieles.

“La pregunta que sigue es ¿a dónde van? A las sectas, en comunidades cerradas de los evangélicos, de los pentecostés, que son enviados y financiados por millonarios norteamericanos que están realizando su viejo sueño del protestantismo como en Estados Unidos.”

División entre italianos frenó a Angelo Scola

¿Cómo fue posible que ninguno de los favoritos para suceder a Benedicto XVI llegara al final de la contienda? Era la pregunta que los más enterados se hacían cuando todo el mundo supo que el Papa sería el argentino Jorge Mario Bergoglio y no el italiano Angelo Scola.

Si no era Scola podían ser otros que en el ranking de los papables iban mucho antes que el arzobispo de Buenos Aires.

Para Massimo Franco, editorialista del diario Corriere della Sera, sólo hubo una explicación: la falta de unidad en la Curia romana desde hace mucho tiempo y que se hizo evidente cuando explotó todo el escándalo de VatiLeaks.

Así, la posibilidad de un pontífice italiano quedó bloqueada por la división entre los mismos cardenales italianos, que aún siendo el grupo más grande (60 en total), entraron al cónclave divididos, por lo que la esperanza de tener un Papa italiano se esfumó.

“Desde que Joseph Ratzinger anunció su renuncia, la esperanza y la inquietud de volver a tener un Papa italiano estuvo siempre latente”, explicó Franco, “pues simbólicamente hubiera sido una revancha importante, habría significado, por un lado, desmentir los conflictos internos que se denunciaron con VatiLeaks, la guerra alrededor del IOR (Instituto de Obras para la Religión) y la alianza de hecho con la centroderecha berlusconiana que también habían restado credibilidad al episcopado y al Vaticano romano, aunque esto también afectó a nivel internacional”.

Franco señala que después de 35 años, la jerarquía italiana soñaba que llegara algún exponente de aquella fila histórica de pontífices que durante siglos dominaron el cónclave, acreditando una escuela hecha de una especial cultura, un conocimiento exquisito que sobrepasaba a la Curia.

Sin embargo, en este sentido y para este caso, el pontificado de Benedicto XVI fue desastroso, pues desde el principio también estaba claro que no existía un “partido italiano”, capaz de imponerse en el cónclave sobre el resto del mundo.

Franco sostiene que pocos supieron leer que el fondo del escenario había cambiado más de lo que muchos pensaron y Bergoglio es producto no de un cambio de mayoría respecto al 2005, sino de una fase completamente nueva que deja aparte viejos paradigmas y viejas divisiones entre los llamados conservadores y los llamados progresistas.

“La llegada de Bergoglio confirma cuánto era verdad que el grupo de los italianos, fuerte numericamente hablando, no podía imponerse porque llegó dividido por la imagen controvertida que se había ganado a pulso en los años de Benedicto XVI.”

“Su identidad resultó demasiado nacional, demasiado vaticana para afrontar una Iglesia decidida a cambiar radicalmente en los retos que se tenía de frente.”

Para Marco Politi, otro experto en las cuestiones del Vaticano y quien mejor ha explicado el papado de Benedicto XVI, la llegada de Bergoglio es congruente con todo lo que con Ratzinger pasó en la Curia.

“Quizá no podía ser de otra manera. Después de la renuncia de Ratzinger, a menos de que se quisiera banalizar su dramático y controvertido gesto de renuncia, se podía correr el riesgo de una decadencia de la cual ya habíamos comenzado a ver los primeros signos.”

Dijo además que después de 35 años con papas extranjeros, desde aquel 1978 cuando se vivió la elección de Karol Wojtyla, todo el mundo se acostumbró a ver como natural que la Santa Sede sea guiada por un extranjero.

“Obispos y cardenales crecieron a la sombra de un pontífice polaco y luego de uno alemán, acentuando la imagen de un episcopado que en ocasiones no le fue tan fiel al Papa, sino que más bien era bastante autónomo.”

Para los expertos, el caso de Scola dejó muy claro la división de este “partido italiano” de cardenales, donde las resistencias en la Curia y también en sectores de la Conferencia Episcopal Italiana no dejaron convertirse al arzobispo de Milán en Papa, aún siendo el más papable.

Para los vaticanistas, todavía se necesita tiempo para saber si Angelo Scola llegará a la Secretaría de Estado.

“Creo que debemos esperar las sorpresas mayores, que pueden venir del modo en que el papa Francisco elija y redefina las relaciones con la Conferencia Episcopal Italiana y de cómo enfrentará la reforma inevitable de la Curia y, más en general, del gobierno vaticano”.

Es un cambio de estrategia, dice Stratfor

La selección del cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio como nuevo Papa “indica un cambio de estrategia” para la Iglesia católica romana, que deja de ser una institución eminentemente europea, estimó la empresa de análisis de inteligencia estadunidense Stratfor.

“Los cardenales que votaron por (el Papa) Francisco seguramente tenían en mente las tendencia demográficas cuando eligieron al argentino”, comentó Stratfor en un análisis bajo el rubro geopolítico.

“Francisco enfrenta el reto de guiar una Iglesia que aún está física y políticamente presente alrededor del mundo pero cuya influencia disminuyó significativamente durante el siglo pasado”, anotó.

La empresa comentó también que “la violencia es uno de los mayores temas de América Latina en que la Iglesia puede tener verdadera influencia”, toda vez que “algunas bandas en México y Centroamérica son activamente religiosas y la Iglesia puede jugar un papel único en denunciar sus tácticas violentas”.

Pero en lo esencial, Stratfor recordó que América Latina tiene el mayor número de católicos del mundo: 483 millones, 200 millones más que Europa. “Más aún, unos 50 millones de hispanos viven en Estados Unidos, en su mayoría son católicos”.

De acuerdo con Stratfor, las diferencias en tasas de nacimiento entre Latinoamérica y Europa harán que el contraste en el tamaño de poblaciones católicas continúe en aumento.

Pero en ese sentido advirtió que “el catolicismo en Latinoamérica está amenazado por la expansión de varias iglesias evangélicas y credos afro-latinoamericanos”.

Sin embargo, anotó que la selección de un Papa latinoamericano “confirma que la Iglesia ha dejado de ser una institución preeminentemente europea y busca fortalecer su influencia fuera del continente”.

Una segunda sorpresa, en opinión de Stratfor, es la biografía del nuevo Papa, toda vez que es miembro de los jesuitas, una de las órdenes religiosas más abiertamente reformistas, dedicadas a la educación y muy participativa en política.

Recordó que la Iglesia católica ha tenido un importante papel político en América Latina y que en el siglo pasado una parte de ella asumió un papel activista en la región, en el llamado movimiento de Teología de la Liberación, que planteó una dura crítica de las injusticias sociales y como consecuencia a gobiernos dictatoriales.

“Aunque ha criticado la Teología de la Liberación, Bergoglio ha sido también un constante crítico de las desigualdades sociales en su natal Argentina. Esta posición llevó a la Iglesia argentina a chocar en numerosas ocasiones con los gobiernos del ya fallecido ex presidente de la República Néstor Kirchner y su esposa, la presidenta Cristina Fernández”, consignó el análisis.

En ese sentido, consideró que el nombre elegido por el nuevo papa, Francisco, no es circunstancial y que el pontífice “probablemente será muy vocal en denunciar desigualdades”, en una formulación que seguramente será controversial en Latinoamérica yEuropa, “donde la crisis económica ha llevado a niveles sin precedentes de desempleo en los países de la periferia de la eurozona”.

De hecho, según Stratfor, es probable que el nuevo Papa se alinee con las demandas de los gobiernos de esas naciones periféricas en la medida que crezcan sus críticas a las medidas de austeridad en Europa.

Stratfor señaló que el Papa “es cercano al núcleo de poder en la Iglesia” y que tiene una cercana relación con su predecesor, Benedicto XVI, pero también que tiene problemas de salud y esto podría ser una constante causa de preocupaciones.

Temas: