De Jackson a Gaga, 25 años de música en el Super Bowl

El próximo domingo Justin Timberlake regresa al show del medio tiempo del juego final para decidir al campeón de la NFL, tras su polémico show con Janet Jackson en el Super Bowl XXXVIII

thumb
Ver galería
thumb
Michael Jackson en el Super Bowl XXVII. (Tomada de YouTube)
Ver galería
thumb
Lady Gaga en el Super Bowl LI. (Reuters)
Ver galería
thumb
Katy Perry en el Super Bowl XLIX. (Reuters)
Ver galería
thumb
Madonna en el Super Bowl XLVI. (Reuters)
Ver galería
thumb
Chris Martin de Coldplay en el Super Bowl 50. (Reuters)
Ver galería
thumb
Kelly Rowland, Beyoncé y Michelle Williams, del grupo Destiny's Child en el Super Bowl XLVII. (AP)
Ver galería
thumb
Red Hot Chili Peppers con Bruno Mars en el Super Bowl XLVIII. (Reuters)
Ver galería
thumb
The Black Eyed Peas en el Super Bowl XLV. (Reuters)
Ver galería
thumb
Janet Jackson y Justin Timberlake en el Super Bowl XXXVIII. (AP)
Ver galería
thumb
Shania Twain en el Super Bowl XXXVII. (AP)
Ver galería
thumb
The Who en el Super Bowl XLIV. (AP)
Ver galería
thumb
Prince en el Super Bowl XLI. (Reuters)
Ver galería
thumb
Tom Petty en el Super Bowl XLII. (AP)
Ver galería
thumb
Bruce Springsteen en Super Bowl XLIII. (AP)
Ver galería
thumb
The Rolling Stones en el Super Bowl XL. (AP)
Ver galería
thumb
U2 en el Super Bowl XXXVI. (Reuters)
Ver galería
thumb
Paul McCartney en el Super Bowl XXXIX. (AP)
Ver galería

MADRID.

Tenía que ser Michael Jackson, con su dominio del escenario y su sentido del espectáculo, el que 25 años atrás convirtiera un acontecimiento eminentemente deportivo en terreno abonado para algunas de las mayores hazañas musicales de la historia.

Hasta la irrupción del rey del pop en aquel Super Bowl del 31 de enero de 1993, el intermedio de la gran final anual de futbol americano carecía del empaque que se le presupone hoy y muy pocas habían sido las figuras que, hasta entonces, habían adornado con sus voces aquellos minutos de pausa (con la excepción de Ella Fitzgerald en 1972).

Tras las actuaciones en 1991 de la boy band New Kids On The Block y de Gloria Estefan en 1992, la aparición estelar de Jacko como gran protagonista musical del Rose Bowl de Pasadena (California) junto a 3 mil 500 niños fue un acontecimiento que sentó las bases de lo que vendría después.

Michael Jackson emergió catapultado sobre un gran escenario central enfundado en un vestuario de inspiración militar e interpretó con su singular destreza coreográfica temas míticos como Billy Jean o Black or White entre fuegos artificiales, chorros de humo y vistas aéreas que retrataron el mosaico humanitario que a pie de pista construían con carteles los miles de asistentes.

Su amiga Diana Ross tomó buena nota cuando fue escogida como estrella de 1996 en el Sun Devil Stadium de Tempe (Arizona) y, en poco más de doce minutos, con cambios de vestuario incluidos, repasó su historia como símbolo de la Motown con cortes como In the Name of Love o Ain't no Nountain High, antes de marcarse una salida del escenario en helicóptero.

En los Miami Gardens (Florida) se incorporó ya una introducción cinematográfica en la que E.T. (sí, El Extraterreste) buscaba entre bambalinas a los protagonistas de aquella edición de 1999, Gloria Estefan y Stevie Wonder.

Las grandes actuaciones combinadas se convirtieron en una tónica de la Superbowl, como sucedió en el año 2000 (con Phil Collins, Christina Aguilera, Enrique Iglesias y Toni Braxton) y en 2001, una edición titulada "Reyes del rock y del pop", con Aerosmith, N'Sync, Britney Spears, Mary J. Blige y Nelly.

A veces, la gran estrella del espectáculo quedó epatada por sus invitados, como le sucedió a Coldplay en 2016 en el Levi's Stadium de Santa Clara (California) frente al empuje de Bruno Mars y Beyoncé, quien ya había arrasado tres años antes en solitario en el Mercedes-Benz Superdome de Nueva Orleans (Luisiana), en el que fraguó su reencuentro con el resto de Destiny's Child.

Por su gusto por la epopeya pirotécnica, las divas se han convertido en carne de cañón del Super Bowl, escribiendo algunas de sus páginas más recordadas por locas y bizarras, véase la re-coronación de Madonna en 2012 o el desfile multicolor de Katy Perry en 2015 a lomos de un león gigante, parapetada por Lenny Kravitz y tiburones bailarines.

No se puede olvidar lo que las estrellas del rock han hecho por el prestigio de esta cita. Con el permiso de U2 (que en 2002 arrancó su actuación con Bono entre el público y Beautiful Day), Paul McCartney (2005), The Rolling Stones (2006), Tom Petty (2008) o el mismísimo Bruce Springsteen (2009), la más legendaria de todas esas noches porta otro nombre de la realeza musical.

Prince parecía tenerlo todo en contra para trazar una actuación de calidad aquel 4 de febrero de 2007. Llovía a cántaros sobre el estadio de los Dolphins en Miami, pero no dudó en aparecer sin más acompañamiento que cuatro guitarras, aporreadas con su magnética destreza hasta el clímax con Purple Rain, que encontró en la inesperada cortina de agua su más oportuna aliada.

Todos ellos tejieron la idea de que solo los más grandes pueden aspirar a esos minutos mágicos y Lady Gaga no dudó en saltar al vacío en busca de su corona. Su actuación del pasado año acumula 39 millones de reproducciones, con una sorprendentemente sobria pero emocionante interpretación al piano de Million Reasons, listón que este sábado habrá de igualar Justin Timberlake

cmd

Síguenos en Twitter @Excelsior. 

O si lo prefieres, en Facebook/ExcélsiorMex.

También te puede interesar:

Alex Lora, de El Tri, corre a 'sombrerudos' de su concierto

'Game of Thrones' tendría un embarazo inesperado

'The Walking Dead' revela el origen del virus zombie

Versión en chino de 'Despacito' arrasa redes sociales de Oriente

Bardem se sumerge en las aguas de la Antártida en un submarino

Diane Keaton defiende a Woody Allen: Es mi amigo y creo en él

Efemérides: Phil Collins, 67 años sin un pelo de tonto

'Los años maravillosos' terminaron por acoso sexual

Esposo de Alicia Keys porta en los Grammy la frase de Benito Juárez

Cecilia Roth revela haber sido violada en Madrid

James Franco es removido de la portada de 'Vanity Fair'