Genealogía visual del concepto indigenista

La investigadora Deborah Dorotinsky revisa la representación de estos grupos en las artes plásticas durante la primera mital del siglo XX en México

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12/03/2014 04:25 Sonia Ávila
Fue la fotografía una de las principales herramientas para la construcción del concepto del indigenismo.
Fue la fotografía una de las principales herramientas para la construcción del concepto del indigenismo.

CIUDAD DE MÉXICO, 12 de marzo.- Fue la fotografía una de las principales herramientas para la construcción del concepto del indigenismo durante las primeras décadas del siglo XX, todavía como secuela del proceso post revolucionario y el movimiento nacionalista que buscaba enaltecer la imagen popular del país, afirma Deborah Dorotinsky: “El cardenismo es uno de los motores de estudio del indigenismo en México, son los años en que se termina de consolidar el concepto del indígena”.

La doctora en Historia del Arte por la UNAM desarrolla esta premisa en el libro Viaje de sombras. Fotografías del Desierto de la Soledad y los indios lacandones en los años cuarenta, editado por el Instituto de Investigaciones Estéticas. Se trata, señala, de un estudio de la representación de los indígenas en las artes plásticas, de la fotografía.

Si bien la principal presencia del indigenismo en la estética tiene un origen documental por encargo del mismo gobierno o instituciones que buscaban información sobre su forma de vida y por trabajos periodísticos, también fueron objeto de representación para artistas de la lente como Manuel Álvarez Bravo o, incluso, en los dibujos de Raúl Anguiano.

“Los fotorreportajes de la época (en revistas y periódicos) nos permiten visualizar qué pasa con estas prácticas artísticas que retratan lo indígena, por ejemplo, los lacandones no aparecen jamás como personas con nombre y apellido; sino como tipos, con clasificación. Así nos damos cuenta de las formas de caracterizar en términos étnicos y nos aclara cómo se dio la construcción fotográfica de los grupos indígenas en México”, explica en entrevista la también antropóloga cultural por la Universidad de California.

La publicación, que se presenta hoy en la Biblioteca México, tiene su origen en una investigación de doctorado sobre la conceptualización del indígena en el arte, y a decir de Dorotinsky las artes plásticas en general fueron un factor determinante para diseñar la imagen que hoy se tiene de los hombres de campo o de quienes viven en la selva.

En el libro, la académica se concentró en los indios lacandones retratados  durante en las primeras expediciones a la Selva Lacandona, las cuales pagaba el gobierno a fin de obtener información no sólo del entorno sociocultural, sino de los recursos naturales como el petróleo y sus posibilidades de infraestructura para su extracción.

Es el caso de la exploración realizada por el fotógrafo Antonio Rodríguez y el periodista Ricardo López Toralla a inicios de la década de los 40 por encargo de la revista Mañana, en la que registraron gran parte de la actividad de los indios lacandones; las imágenes en blanco y negro se publicaron en cuatro fotorreportajes que a la distancia son un documento histórico de esta región.

“Este fotoreportaje fue un pretexto para hacer una genealogía de cuáles son los distintos momentos del siglo XIX y XX en los que hay representación visual, gráfica, de este espacio tan peculiar que era llamado el desierto de la soledad y luego se convierte en la selva Lacandona. El reportaje es muy sugerente porque son los años en que este espacio se construye dentro del imaginario mexicano, lejos de la idea nacionalista”, explicó.

Libro

Título: Viaje de sombras. Fotografías del Desierto de la Soledad y los indios lacandones en los años cuarenta
Autora: Deborah Dorotinsky
Editorial: Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM. 

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