Transportar al Papa, el mejor momento de mi vida: Alberto Abed
Alberto Abed Schekaiban emprende un viaje retrospectivo que lo lleva al más memorable de los miles de vuelos que ha hecho en casi medio siglo
SAN LUIS POTOSÍ, 13 de agosto.- Sentado en su oficina de la empresa que encabeza, Alberto Abed Schekaiban emprende un viaje retrospectivo que lo lleva al más memorable de los miles de vuelos que ha hecho en su trayectoria de 48 años y que significó el mejor momento de sus 61 años y más de 25,000 horas de vuelo.
Este empresario, icono de la aviación mexicana, quien vuela, así lo afirma, desde los 13 años, no duda al calificar la travesía que comandó de Kingston, Jamaica, a Mérida, Yucatán el 11 de agosto de 1993, como el principal capítulo de la que ha sido la actividad primordial de su vida: surcar los cielos del mundo.
Y es que haber sido doblemente anfitrión, pues era no sólo capitán, sino dueño de la compañía que trajo a estas tierras a Juan Pablo II le confirió un patrimonio no material, pero sí vital y espiritual que lo acompañará toda su vida.
Definitivamente lo recuerdo muy bien, y con mucho gusto, con emoción, fue lo más importante en mi vida y en mi carrera profesional”, resume en entrevista con Notimex realizada vía telefónica en sus oficinas en la capital del país.
Abed Schekaiban, con voz grave, firme, ágil dispara todos los recuerdos que le traen esos 100 minutos que compartió con el extranjero más querido en la historia de México y al que condujo a un acto histórico a ser recibido por vez primera, en esta ciudad, como Jefe de Estado en suelo mexicano.
La mente no se le encasquilla y le deja fluir los detalles de esa ocasión y por qué su línea aérea, la hoy extinta Taesa, fue la elegida para ese viaje:

