Damnificados y olvidados

El 19-S dejó lamentables símbolos de destrucción: El Colegio Rébsamen, donde murieron 19 niños y ocho adultos; el edificio de Álvaro Obregón 286, que acumuló 49 víctimas mortales, o Chimalpopoca y Bolívar, donde se repitió la tragedia de 1985: empleadas maquiladoras fueron las víctimas

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CIUDAD DE MÉXICO.

El 19-S dejó lamentables símbolos de destrucción: El Colegio Rébsamen, donde murieron 19 niños y ocho adultos; el edificio de Álvaro Obregón 286, que acumuló 49 víctimas mortales, o Chimalpopoca y Bolívar, donde se repitió la tragedia de 1985: empleadas maquiladoras fueron las víctimas.

Pero existen otros puntos poco visibles, aunque no menos dañados. En muchos casos sus infortunios apenas comienzan. Sus edificios o casas están pendientes de un dictamen que permita la demolición para iniciar la reconstrucción de viviendas, centros de trabajo o escuelas.

Tal es el caso de la primaria Italia, que no tuvo afectaciones tras el sismo del pasado 19 de septiembre, pero cinco días después la cúpula de la parroquia de Nuestra Señora de Los Ángeles destrozó tres salones de la planta alta y dos de la planta baja.

El día del sismo la iglesia sufrió grietas en buena parte de su estructura, pero el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) consideró que no era necesario apuntalarla. Cinco días después la cúpula se desplomó encima de los techos de los salones de la escuela ubicada en la calle Lerdo, en la colonia Guerrero de la delegación Cuauhtémoc.

“Nos dicen que la iglesia es patrimonio cultural y obviamente por ser eso el INAH tiene prioridad sobre las colindancias; entonces la escuela no puede remover nada hasta que el Instituto no determine qué va a hacer con la iglesia. Aquí lo lamentable es que el Instituto no ha manifestado cuál va a ser la obra a seguir, si reconstruyen, si se va a demoler”, explicó Guillermo Hernández, miembro de la asociación de padres de familia de la primaria.

Otros dramas se viven en Iztapalapa y Xochimilco, delegaciones de la periferia que quedaron alejadas de la ayuda y lo mismo sucede con la reconstrucción, además de haber sufrido intensamente la falta de agua tras el sismo, principalmente en la  Sierra de Santa Catarina y en los pueblos de Santa Cruz, San Gregorio y San Mateo, respectivamente.

Por si fuera poco, Iztapalapa padece una falla geológica que pone en riesgo unas diez mil viviendas censadas desde 2011. La fractura recorre 16 kilómetros del territorio delegacional, en un tramo que va de los límites de Tláhuac hasta el cerro del Peñón.

Con información de Lilian Hernández