Retrato hablado: Fernando Aboitiz, el primer city manager

Apasionado de la ciudad y de su familia, este hombre que cambió de partido por sus convicciones busca descifrar las demandas ciudadanas y llevarlas a buen puerto

thumb

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de marzo.- Es muy probable que uno de los mayores retos para un servidor público sea el de gestionar una de las ciudades más complejas del mundo.

Con más de nueve millones de habitantes y una población flotante cercana a los 12 millones de personas, la Ciudad de México se presenta como un amasijo de responsabilidades que exigen atención inmediata.

Frente a la complejidad, la nueva administración del Gobierno del Distrito Federal decidió crear por primera vez la Agencia de Gestión Urbana de la Ciudad de México.

La responsabilidad, por debajo de la administración general en manos de la Jefatura de Gobierno, comienza a construirse bajo la gestión de Fernando Aboitiz.

El llamado city manager del Distrito Federal es un político de overol. De los que comenzaron recorriendo puerta por puerta las colonias de la ciudad como parte de los equipos de trabajo de políticos con galones de mayor calado.

Los recorridos del funcionario capitalino comenzaron en la colonia Anzures, en la delegación Miguel Hidalgo, de la que fue delegado en 2003, y sitio en el que se ubica el hogar familiar desde hace 75 años.

El hijo de emigrantes españoles tuvo una formación en escuelas maristas, que lo llevó a conocer las entrañas de la clase media capitalina y la importancia de la participación ciudadana en los temas de interés público.

Durante su juventud, las colonias Del Valle y Roma se convirtieron en zonas habituales en las que experimentó sucesos como el terremoto de 1985 y fue durante su formación universitaria como licenciado en Administración de Empresas en la que surgió su interés social.

“Desde la secundaria siempre me llamó la atención la figura de Manuel Clouthier. Esto me llevó a participar en el PAN en la campaña del Maquío. Me mandaban a la calle de Thiers a repartir volantes.

“Mucho tiempo me tocó participar en eso, principalmente cuando había campaña apoyaba. Me tocó la campaña del Jefe Diego en la que me mandaron a perifonear a la colonia Pensil”, relata.

Parecía casi evidente que frente a su inquietud desde pequeño por formar parte de la clase gobernante de la ciudad, su primera filiación política recayera en el Partido Acción Nacional, del que formó parte hasta 2006, cuando fue expulsado de las filas blanquiazules.

Como militante del PAN, la delegación Miguel Hidalgo se convirtió en la base de su surgimiento como funcionario público, al desempeñarse como subdelegado de Desarrollo Social, y la plataforma de su ascenso  político.

En 2003, Aboitiz cumplió con el que reconoce como su primer objetivo político desde pequeño, ganar la elección a jefe delegacional en Miguel Hidalgo.

Esa gestión no sólo sería una satisfacción y un triunfo personal, sino que hacia su final le colocaría frente a una de las decisiones políticas que cambiaron el rumbo de su desarrollo como funcionario en la ciudad.

Los tiempos electorales con miras a la elección presidencial de 2006 jugaron un papel primordial en el futuro político de Aboitiz, quien siendo de extracción panista apoyó la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, impulsado principalmente por el PRD.

El viraje que expresó entonces le valió su salida del PAN y el inicio de una etapa que él reconoce como una de las más complicadas en su carrera como político y funcionario público.

La tradición política nacional obliga a sus actores a ser hombres y mujeres de convicciones y Fernando Aboitiz no es la excepción.

Sin embargo, este político cobijado bajo el signo del sol azteca se disciplina en ejercer su trabajo entre corrientes de pensamiento que en las bases son diametralmente opuestas.

“Al principio yo no tenía intención de salir del PAN, el tema es que no estuve de acuerdo en la forma como ocurrieron las cosas y no se toleró la divergencia cuando estaban empecinados en destruir a una persona.

“Me pareció que el que representaba el cambio real después de Fox, que desaprovechó la oportunidad, era Andrés Manuel. El PAN no iba a cambiar porque ya tenía un pacto con el sistema”, explica.

Su creencia en las causas sociales que enarboló el dos veces candidato presidencial de la izquierda mexicana lo motivó a alejarse de las filas del partido que lo vio nacer como político y buscar un nuevo espacio que empatara con su ideario social.

Aunque el ahora city manager encontró cobijo en la administración de Marcelo Ebrard desde 2008, su filiación al PRD no llegó hasta 2012, en lo que consideró como un acto de coherencia política.

“Me afilié al PRD porque trabajo en el gobierno de la ciudad, comparto la causa con muchos compañeros y me parece que había que ser solidario con ellos. En una lógica de solidaridad hay que pertenecer al grupo que te ha dado oportunidades y te ha dejado crecer”, comentó.

En esa línea, el funcionario capitalino reconoce que la izquierda en la capital es mucho más solidaria de lo que fue la derecha con él.

No obstante admite que la transición del panismo al perredismo fue complicada por la misma formación social y política que lo impulsó a interesarse en los asuntos públicos de la ciudad.

“Siempre es difícil porque se trae una formación diferente: religiosa, de clase media, una familia de inmigrantes, que no siempre gusta. Pero reconozco que hay mucha tolerancia y respeto, y finalmente aquí estamos”, dijo el city manager.

En 2009, Fernando Aboitiz recibió la oportunidad de asumir la administración de la Secretaría de Obras y Servicios del Distrito Federal, después de haber encabezado el proyecto de renovación del Circuito Interior.

A partir de entonces su afianzamiento como parte de la administración capitalina superó incluso la transición de la gestión de Ebrard y lo colocó como parte del equipo de trabajo del actual jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.

La última responsabilidad que asumió Fernando Aboitiz tiene que ver con una figura novedosa para el gobierno local a través de la cual se buscará mejorar la ciudad desde lo más básico, que es el espacio público.

“Yo tengo muy claro lo que me toca hacer a mí, me toca construir esta institución y darle los elementos suficientes para que le pueda ayudar mucho a la ciudad a ordenarse y a ser más eficiente.

“Tengo una meta a dos años para crear esta institución y ya veremos después si es prudente que siga ahí o si requiere un perfil para ciudadano.

“Me siento más en la lógica de un ombudsman de las demandas de la gente que trata de establecer modelos de calidad en la gestión”, explicó.

El city manager capitalino tiene la certeza de que su futuro se encuentra en la Ciudad de México, de la cual considera que en consecuencia con su complejidad en algún momento deberá convertirse en una gran zona metropolitana, junto con los municipios conurbados.

Explica que la reforma política del Distrito Federal debería ser más ambiciosa y considerar la creación de lo que llamó el estado del Valle de México, en el que se concentren las decisiones que afectan a las 22 millones de personas que ya lo habitan.

Su futuro como servidor público apunta a mejorar la calidad de vida de los capitalinos y su crecimiento político dependerá de que el city manager descifre la forma de empatarlo con su otras pasión: su familia.

Temas: