Viva Brasil: Francia 1938, Mundial de pocos países

Por imposición, la FIFA organizó la segunda Copa consecutiva en Europa, por lo que de América sólo acudieron Brasil y Cuba; asistió un país asiático: Indias Orientales Holandesas

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26/03/2014 00:59 Alberto Aceves H.

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de marzo.- Nacía la fotografía a colores. Lázaro Cárdenas nacionalizaba el petróleo en México y enfrentaba el cerco de las potencias occidentales. La muerte de los poetas argentinos Alfonsina Storni y Leopoldo Lugones, ambos por suicidio, estremecía al mundo literario en Sudamérica. En Italia se redactaba el manifiesto de las leyes raciales. Adolfo Hitler unificaba un nuevo orden de la Alemania Nazi, y en París, donde Picasso exhibía su Guernica --un óleo sobre lienzo pintado en blanco y negro con matices grises--, se inauguraba el Mundial de 1938.

Tras Uruguay 1930 e Italia 1934, la secuencia preestablecida suponía como sede a un país sudamericano. No obstante, las garantías dadas por Francia para mejorar sus estadios y la presión, sobre todo, del presidente de la FIFA Jules Rimet para llevar la competencia internacional a su región, determinaron un cambio en las reglas. La reacción de las selecciones americanas, que consideraban injusta la celebración en Europa de dos torneos seguidos, fue unánime. Así, sólo Brasil (que tenía intenciones de ser anfitrión en 1942) y Cuba acudieron como invitados.

El triunfo de la selección azzurra en su propia Copa del Mundo significó una renta para Benito Mussolini, el dictador que luchó por realizar el juego en su nación al percatarse de las posibilidades políticas y propagandísticas que podía proporcionarle.

Al establecer toda la organización del siguiente Mundial en Francia, surgieron problemas para la FIFA: Argentina, uno de los favoritos para ser anfitrión, se abstuvo de inscribirse con total desencanto. Uruguay, aún con el enfado por la actitud de los europeos ocho años atrás, renunció por segunda vez consecutiva a participar. España, en tanto, que había sido eliminada en 1934 por el apoyo arbitral a Italia, se encontraba desde 1936 en una sangrienta Guerra Civil que le impidió recuperar pronto la alegría.

Los acontecimientos sociopolíticos en Europa trajeron como consecuencia la invasión de la Alemania nazi a Austria, situación conocida como Anschluss (palabra alemana que simboliza unión o reunión),  desapareciendo a Austria como país e impidiéndole que su selección de futbol pudiera participar en el certamen. La mayoría de sus jugadores fueron incorporados al cuadro germano.

Finalmente, sin olvidar la ausencia de China y Japón (enfrentados en la Segunda Guerra sino-japonesa), de los 69 países considerados originalmente quedaron sólo 15: 12 europeos, incluyendo al local Francia y al campeón defensor Italia, calificados en automático por primera vez; más dos americanos: Brasil y Cuba, y un asiático, Indias Orientales Holandesas. Fue el menos Mundial de todos los mundiales.

Se pusieron de moda las camisetas con cuello V entre los futbolistas. Algunos porteros utilizaban gorra y, los más innovadores, hasta rodilleras. El entonces presidente de Francia, Albert Lebrun, fue el encargado de dar la patada inicial en el estadio de Colombes, pero antes de darle a la pelota le pegó al suelo.

En un partido de octavos de final, Brasil y Polonia se enfrentaron bajo relámpagos y una lluvia furiosa: Léonidas, uno de los mejores jugadores de la época, se cansó del barro provocado en la tierra y, para quitarse peso de los pies, se sacó los botines y los echó fuera del campo.

El goleador brasileño quería jugar descalzo, pero se lo impidió el árbitro. Poco después, en una jugada circunstancial, Leónidas perdió un zapato en medio del área rival y con un pie descalzado hizo un golazo. Así, Brasil, que fue de los equipos más vistosos del torneo, se impuso 6-5 en tiempo extra, pero caería eliminado en semifinales ante Italia. Jugó el partido por el tercer lugar y lo ganó ante Suecia (4-2).

Cuba se convirtió en la primera selección de Centroamérica que llegó hasta instancias finales: terminó su participación en los cuartos de final precisamente ante los suecos (8-0), que ya no contarían con la misma suerte ante Hungría en semifinales (5-1).

En la final se encontró Italia con los húngaros. Algunos aseguran que, antes de saltar al campo, los jugadores italianos recibieron un telegrama firmado desde Roma por Mussolini, con letras remarcadas: “Vencer o morir”. No hubo necesidad de esto último. La escuadra azzurra se impondría 4-2.

Al día siguiente, los campeones del mundo vistieron uniformes militares en la ceremonia de celebración que el dictador dirigió. Szabo, el portero de Hungría, envió un gesto solidario tras la derrota: “Me hubiera dejado hacer cuatro goles con tal de salvarles la vida”.

México renuncia a jugar en territorio francés

Nuestra Selección se retira de las eliminatorias y decide asistir a los Juegos Centroamericanos en Panamá. Gana el título ante Costa Rica

En su libro La Selección Nacional, el historiador de futbol Carlos Calderón Cardoso refiere en “Jugando en Panamá. La renuncia al Mundial de 1938” que en ese año “México debía jugar la eliminatoria con Cuba. Cuatro años antes nuestro país, a instancias del representante de FIFA en Centroamérica, tuvo que correr con todos los gastos de traer al representaivo caribeño, por lo que la Selección Nacional esperaba en reciprocidad que Cuba pagara los viáticos para el juego en la isla. Mr. Cambell, quien era el representante y residía en Cuba, decidió que, por primera vez, cada país sufragaría por completo sus gastos. México entró en un estira y afloja y decidió, al final, que la propuesta no era justa. Si nuestro país corrió con los gastos con anterioridad, se debía de actuar de igual manera, por lo que, ante la negativa del dirigente internacional, optó por no participar en las eliminatorias. Así, sin más equipos, Cuba conseguiría asistir por única ocasión a un campeonato mundial.

“También se debe tomar en cuenta la solidaridad que México quería mostrar a Uruguay y Argentina, ya que la FIFA despreció a esta última para organizar el Mundial, que le correspondía indudablemente porque cuatro años antes la Copa se había jugado en Europa.

“La Liga Mayor decidió que, como ya se estaba trabajando con una selección, ésta debería participar en los Juegos Deportivos Centroamericanos y del caribe por celebrarse en febrero en Panamá.

“Se nombró como entrenador de nueva cuenta a Garza Gutiérrez a mediados de 1937. Récord elaboró todo un programa para sacar el máximo provecho táctico y físico. Se determinó que los entrenamientos se realizarían en la cancha del Necaxa y en el Camino al desierto de los Leones.

“El cuadro que asistiría a Panamá estaba conformado por Raúl Pipiolo Estrada y Rafael Navarro; Carlos Laviada, Armando Frank, Antonio Azpiri y Alberto Paco Islas; Juan La Chúndara Rosas, Marcial Ortiz, Ignacio Calavera Ávila, Alfredo Viejo Sánchez, Pedro Andrade Pradillo y Guillermo Perro Ortega; Vicente Chamaco García, Luis Tití García, Luis Pirata Fuente, Francisco Argüelles, Julio Lórez, Manuel Alonso Pría, José López Herranz, Luis Pichojos Pérez y Horacio Casarín.

“Los jugadores fueron citados en la federación para entregarles los uniformes: pantalón de franela inglesa, Tenis Keds, calcetines blancos, camisa de popelina y un suéter blanco con los colores de la bandera.

“El viaje a Panamá fue tormentoso: el barco en el que se viajó era de segunda, los catres estaban pegados unos a otros y en el camino les agarró la cola de un ciclón. Varios jugadores vomitaron durante todo el viaje y llegaron débiles a Panamá, pero gracias a su condición, se repusieron con rapidez.

“Es importante mencionar que aunque los Juegos eran Centroamericanos, participaron algunos países del sur del continente. En futbol actuaron Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Panamá y Venezuela. De sus cinco partidos, México ganó cuatro y empató uno, consiguió 14 tantos y aceptó cuatro. El encuentro más disputado fue sin duda el último frente a Costa Rica, con quien nuevamente peleaba el título. Los centroamericanos llevaban hasta ese momento 8 puntos por 7 de México y eran los favoritos para adjudicarse la presea, ya que eran los únicos con jugadores que actuaban en el extranjero: en Chile los hermanos Bolaños, en España Morena, y en México, Hutt, Quesada, Bush, Goldoni y Bonilla. Era una verdadera aplanadora y máquina de hacer goles: 25 anotaciones a favor por tres en contra. Pero una grandiosa actuación del chamaquito Casarín fue determinante para que nuestra Selección ganara 2-1 y se adjudicaron el campeonato centroamericano.”

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