¿Qué ocurre durante un ACV? Así funcionan los tratamientos que pueden evitar secuelas
Conoce cómo funcionan la trombólisis intravenosa y la trombectomía para tratar un ACV isquémico, cuándo se utilizan y por qué cada minuto cuenta.

Un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico requiere atención médica inmediata, ya que ocurre cuando un coágulo bloquea una arteria que lleva sangre al cerebro. Esta interrupción impide que las células cerebrales reciban oxígeno y nutrientes, lo que puede provocar daños permanentes, discapacidad e incluso la muerte.
La rapidez con la que una persona recibe atención médica puede marcar una diferencia importante en su recuperación. Entre las principales alternativas para tratar este tipo de evento destacan la trombólisis intravenosa, que utiliza medicamentos para disolver el coágulo, y la trombectomía mecánica, un procedimiento que permite extraerlo mediante un catéter.
De acuerdo con la American Heart Association (AHA) y la American Stroke Association (ASA), las recomendaciones clínicas actualizadas en 2026 respaldan ambos procedimientos médicos para pacientes que cumplen los criterios médicos correspondientes.
La elección depende de factores como el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas, la ubicación de la obstrucción y los resultados de los estudios de imagen.

¿Qué es un accidente cerebrovascular isquémico?
El accidente cerebrovascular isquémico, también conocido como infarto cerebral, ocurre cuando una obstrucción interrumpe el flujo de sangre hacia una parte del cerebro. Esta obstrucción suele deberse a un coágulo que se forma en una arteria cerebral o que llega desde otra parte del organismo.
En el marco del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, que se conmemora cada 29 de octubre, uno de los objetivos es sensibilizar a la población sobre esta enfermedad, una de las principales causas de discapacidad y mortalidad en adultos.
Con motivo de esta fecha, el Centro Médico ABC organizó una conferencia de prensa en la que participó el neurólogo Juan Manuel Calleja Castillo, director del Programa de Infarto Cerebral de la institución.
El especialista explicó que existen dos tipos principales de accidente cerebrovascular: el isquémico, causado por el bloqueo de un vaso sanguíneo, y el hemorrágico, que ocurre cuando un vaso se rompe y provoca una hemorragia.
Esta diferencia es fundamental, pues el tratamiento depende del tipo de evento. Los medicamentos que disuelven coágulos no son apropiados para todos los pacientes y pueden resultar peligrosos si existe una hemorragia cerebral.

¿Cómo identificar los síntomas de un ACV?
Entre los principales síntomas de un accidente cerebrovascular se encuentran:
- Debilidad o entumecimiento repentino: afecta con frecuencia la cara, el brazo o la pierna de un lado del cuerpo.
- Dificultad para hablar: la persona puede arrastrar las palabras, tener problemas para expresarse o no comprender lo que escucha.
- Alteraciones visuales: puede perder la visión de uno o ambos ojos o presentar visión doble.
- Problemas de equilibrio y coordinación: aparecen de manera súbita y pueden dificultar la marcha.
- Dolor de cabeza intenso: sobre todo cuando se presenta de forma repentina y sin una causa evidente.
No es necesario que aparezcan todos los síntomas para sospechar un accidente cerebrovascular. Si una persona presenta alguno de estos signos de forma repentina, es indispensable solicitar atención médica de emergencia.
El especialista en Neurología también señaló que existe una estrategia denominada Camaleón, cuyo objetivo es promover una respuesta rápida ante esta emergencia médica.
La campaña se centra en la identificación de cuatro señales clave:
- CA: cara colgada.
- MA: mano pesada.
- LE: lengua trabada.
- ON: ponte en acción.
La estrategia fue desarrollada por la Sociedad Mexicana de Medicina de Emergencias y busca promover una red de acción rápida en comunidades y espacios públicos.
Ante esta situación, el especialista destacó la importancia de los tratamientos que dependen del tiempo para restablecer la circulación cerebral y mejorar las posibilidades de recuperación, de acuerdo con las condiciones de cada paciente.

¿Qué es la trombólisis intravenosa y cómo ayuda a tratar un ACV?
La trombólisis intravenosa es un tratamiento farmacológico que busca disolver el coágulo responsable de la obstrucción y restablecer el flujo sanguíneo hacia la zona afectada del cerebro.
Para ello, el personal médico administra un medicamento por vía intravenosa. Entre los fármacos empleados se encuentran la alteplasa y la tenecteplasa. La elección depende de los protocolos clínicos y de la valoración del paciente.
De acuerdo con lo expuesto por el neurólogo, estos medicamentos pueden mejorar las posibilidades de recuperación cuando se administran a pacientes elegibles dentro de las primeras cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas.
Por su parte, las recomendaciones de la AHA y la ASA de 2026 también contemplan la posibilidad de administrar trombólisis a determinados pacientes con un inicio desconocido de los síntomas o dentro de una ventana de entre cuatro horas y media y nueve horas, siempre que los estudios avanzados de imagen respalden esa decisión.
Esto no significa que todas las personas puedan recibir el tratamiento durante ese periodo. La elegibilidad depende de una evaluación médica urgente, los antecedentes clínicos, el riesgo de hemorragia y los hallazgos de los estudios de imagen.
A diferencia de la trombectomía, la trombólisis no requiere introducir un catéter hasta la arteria cerebral para extraer el coágulo. Sin embargo, el medicamento no siempre consigue disolverlo por completo y no sustituye la extracción mecánica cuando esta resulta necesaria.

¿En qué consiste la trombectomía mecánica y cuándo se utiliza?
La trombectomía mecánica es un procedimiento endovascular que permite retirar físicamente un coágulo de una arteria cerebral.
Durante la conferencia de prensa organizada por el Centro Médico ABC, la especialista en Neurología y Terapia Endovascular Neurológica, Yolanda Aburto Murrieta, mostró el proceso de esta intervención.
El procedimiento se utiliza sobre todo en pacientes con una obstrucción de un vaso sanguíneo de gran tamaño que cumplen los criterios médicos para esta intervención.
Durante el procedimiento, un especialista introduce un catéter por una arteria, habitualmente en la ingle o la muñeca, y lo guía mediante imágenes hasta el vaso sanguíneo afectado. Una vez que llega a la obstrucción, utiliza dispositivos diseñados para extraer el coágulo y recuperar la circulación.
Además, los especialistas del Centro Médico ABC describen estas técnicas como procedimientos guiados por imágenes que permiten tratar enfermedades vasculares del sistema nervioso mediante un abordaje mínimamente invasivo.
Una de las principales ventajas de la trombectomía es que puede beneficiar a determinados pacientes que llegan al hospital varias horas después del inicio de los síntomas. En casos seleccionados, el procedimiento puede realizarse hasta 24 horas después del último momento en que se sabía que la persona estaba bien.
La ampliación de esta ventana no significa que sea conveniente esperar. La intervención debe realizarse lo antes posible, pues el daño cerebral puede aumentar mientras persiste la falta de circulación.
Además, no todos los pacientes con un ACV isquémico necesitan una trombectomía. La ubicación del coágulo, las características del tejido cerebral afectado, el estado general de la persona y los resultados de las pruebas de imagen determinan si el procedimiento es apropiado.

¿Por qué el tiempo es fundamental para recibir tratamiento y evitar secuelas?
Durante un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico, la falta de oxígeno y nutrientes puede dañar las neuronas y afectar funciones como el habla, la movilidad y la memoria. Por ello, es fundamental recibir atención médica inmediata.
Los estudios de imagen permiten identificar la lesión y determinar el tratamiento adecuado. Según los especialistas, la trombólisis suele administrarse dentro de las primeras cuatro horas y media en pacientes elegibles.
Ante cualquier señal de alerta, se debe llamar a emergencias, registrar la hora de inicio de los síntomas y evitar administrar medicamentos sin indicación médica, pues es necesario descartar una hemorragia cerebral.
La recuperación puede requerir rehabilitación física, terapia del lenguaje y control de factores de riesgo. La trombólisis intravenosa y la trombectomía mecánica son opciones terapéuticas cuya eficacia depende de una evaluación oportuna. Actuar con rapidez puede mejorar las posibilidades de recuperación y reducir el riesgo de secuelas.