“En la victoria, magnanimidad”
La pregunta con una respuesta largamente en espera comenzó a despejarse en las últimas horas de la campaña. Primero, durante su discurso de cierre en el Zócalo y, luego, en una entrevista publicada por El País, Claudia Sheinbaum dejó claro que, si bien comparte los ...
La pregunta con una respuesta largamente en espera comenzó a despejarse en las últimas horas de la campaña. Primero, durante su discurso de cierre en el Zócalo y, luego, en una entrevista publicada por El País, Claudia Sheinbaum dejó claro que, si bien comparte los principios y valores del todavía presidente Andrés Manuel López Obrador, su liderazgo será diferente y adaptado a los nuevos tiempos y retos.
Hoy, con el arrollador triunfo de Claudia Sheinbaum como la primera virtual presidenta electa de México y líder de Morena, su mensaje en la noche del domingo, tanto en el hotel Hilton como en el Zócalo capitalino, resuena con más fuerza. En su discurso de victoria, Sheinbaum me hizo recordar la máxima de Winston Churchill, “en la victoria, magnanimidad”, subrayando la importancia de reconocer y respetar la pluralidad del país. “México es un país diverso y plural, y como Presidenta mi deber es respetar y trabajar para todas y todos los mexicanos, sin distinción”, afirmó.
Un liderazgo propio y adaptado a los nuevos tiempos. En la entrevista otorgada previo al arranque de la “veda electoral”, Sheinbaum se mostró como una líder pragmática y con visión de futuro. Su experiencia como jefa de Gobierno de la Ciudad de México le ha brindado una perspectiva única sobre los desafíos urbanos, la gestión de crisis y la implementación de políticas públicas innovadoras. Estos aprendizajes, sumados a su formación académica y su compromiso social, perfilan un liderazgo que busca conjugar la continuidad con la renovación.
Aunque reconoce los logros de la administración de AMLO y se compromete a continuar con la Cuarta Transformación, Sheinbaum subraya que su enfoque y métodos serán diferentes. Enfatiza que su liderazgo se caracterizará por una mayor inclusión y apertura al diálogo, buscando construir consensos amplios y atender las necesidades de todos los sectores de la sociedad. “Mi liderazgo será distinto al de López Obrador”, declaró sin titubear, reflejando su determinación por marcar un camino propio.
La pluralidad como eje central. Claudia Sheinbaum entiende que cada líder debe adaptarse a las circunstancias y desafíos de su propio momento histórico. En un contexto político polarizado y con múltiples desafíos por delante, su visión de liderazgo se presenta como una propuesta que busca tender puentes y construir consensos, incluso con una victoria arrolladora en su bolsillo. Su énfasis en un liderazgo propio, adaptado a los nuevos tiempos, refleja su capacidad para reconocer la necesidad de evolución, sin perder de vista los principios y valores que han guiado al movimiento que representa. Además, Sheinbaum hace especial énfasis en la ciencia y la tecnología, así como en una política ambiental y la decidida lucha por la igualdad sustantiva y el combate a la violencia de género como ejes irrenunciables para su “segundo piso de la transformación”. Este enfoque no sólo busca continuar con los avances logrados, sino también abrir nuevas oportunidades y enfrentar los desafíos contemporáneos con soluciones innovadoras y efectivas.
Un liderazgo preparado para el futuro. La entrevista de Claudia Sheinbaum con El País nos brinda una mirada más cercana a su visión y estilo de liderazgo. Más allá de las especulaciones y los vaivenes de la campaña electoral, hoy podemos pensar que Sheinbaum ya decidió empezar a contestar a esa pregunta que todo el mundo lleva meses haciendo: “¿Qué tipo de Presidenta puede ser? ¿Qué tan cerca o lejos estará del molde obradorista?”.
Ella no va a renegar de la marca de su casa y de su movimiento, pero ya decidió empezar a proyectar una imagen de líder preparada a los desafíos del que será su sexenio y abierta a la pluralidad del país, al debate civilizado con quienes no piensen como la totalidad de los miembros de su partido y a tejer los puentes que permitan llevar a México hacia un futuro mejor.
Independientemente del resultado, su visión de un liderazgo distinto y adaptado a los nuevos desafíos es una contribución de arranque muy valiosa al debate político y una invitación a reflexionar sobre el tipo de liderazgo que necesita el país en este momento crucial de su historia.
