Grano de sal
En una ocasión, un buen amigo, con quien comparto la afición por las frases hechas, me recitó su colección personal de frases en inglés. La joya de su corona es: Take it with a pinch of salt, que se puede traducir al español como: “Tómalo con cautela o reserva”. ...
En una ocasión, un buen amigo, con quien comparto la afición por las frases hechas, me recitó su colección personal de frases en inglés. La joya de su corona es: Take it with a pinch of salt, que se puede traducir al español como: “Tómalo con cautela o reserva”. El origen de esta frase se remonta hasta el siglo I e. c., cuando Plinio el Viejo, un célebre militar y escritor romano, publicó Naturalis Historia, una obra en la que, entre otras cosas, enlista algunas recetas para preparar antídotos contra el envenenamiento. Uno de estos preparados, tan valorados por reyes temerosos de sus enemigos, consistía en dos nueces secas, dos higos y veinte hojas de la planta medicinal llamada ruda que debían ingerirse “cum grano salis”, es decir, con un grano de sal. El último ingrediente es tan marginal que hace sospechar que el mejunje es absurdo y automáticamente evoca las pociones crecepelo de los charlatanes, propiciando la famosa duda razonable. En ese entonces mi equivalente a la tarjeta de Mickey Mantle (la coleccionable de beisbol más cara que existe, 12.6 millones de dólares) era: Meet me halfway: “Reunámonos a mitad del camino”. Esta frase subraya que, en toda relación humana, desde las que pueden implicar a 59 millones 307 mil (los votantes), hasta las que involucran a sólo dos personas, siempre surgirán conflictos cuya efectiva solución pasa por que las partes hagan sacrificios recíprocos para acercar sus posturas. Aunque hoy ya no es mi frase favorita, viene a cuento por algo que solemos pasar por alto: la democracia presupone que la minoría sacrifique sus intereses particulares por el bien general. Es urgente que esto se entienda, porque unos y otros han denunciado fraude electoral en donde no les favorecieron los resultados, siendo nuestra democracia la víctima colateral. Sólo imagínese qué hubiera pasado si las elecciones se hubieran decidido por un margen estrecho. Más bien, a la coalición de Claudia Sheinbaum le corresponde entender qué sugiere que de los 35.9 millones que votaron por ella, 3.3 millones no lo hicieran también para el Congreso. A la oposición le podría interesar comprender qué significa que, según la última encuesta preelectoral de Áltica, Sheinbaum obtuviera la mayoría en la división por segmentos: entre géneros, edades e ingresos, pero no de parte de patrones empleadores ni de personas con nivel de estudios superiores, y qué implicaciones tiene que el perfil arquetípico de la mayoría ganadora sea: hombre, de población rural, de 18 a 29 años, con estudios de secundaria a preparatoria y de nivel socioeconómico medio a bajo, según la encuesta de salida de Mitofsky. Por su parte, a quienes dicen: “No puede ser, ¡éramos una miríada!”, habría que responder que sí, pero que la mayoría resultó ser equivalente a dos miríadas, y a ellos les compartiría mi frase en inglés (ahora sí) favorita: Let that sink in, algo así como: “Permite que calen todas las implicaciones, asimila todos los significados o —dicho más coloquialmente— deja que caiga el veinte”. Mientras tanto, yo me seguiré preguntando si es mera casualidad que el único partido a punto de desaparecer sea el que evoca la democracia en sus siglas. Finalmente, a todos nos tocará seguir velando por la democracia, misma que nos han prometido que se fortalecerá a partir de ahora, aunque nos lo tomemos cum grano salis.
FRASE CÉLEBRE
En 1986, el actor y comediante Robin Williams realizó un legendario monólogo cómico en el Met, que hoy es recordado por una sola frase: “Do you think that God gets stoned once in a while? Look at the platypus. I think so".
