La Facultad de Derecho frente a la pandemia
Esta semana, la comunidad de la Facultad de Derecho de la UNAM estuvo de plácemes. Su director, el doctor Raúl Contreras, arropado por todos los exdirectores de la Facultad y un gran número de catedráticos y funcionarios de la Rectoría, presentó el informe anual del ...
Esta semana, la comunidad de la Facultad de Derecho de la UNAM estuvo de plácemes. Su director, el doctor Raúl Contreras, arropado por todos los exdirectores de la Facultad y un gran número de catedráticos y funcionarios de la Rectoría, presentó el informe anual del estado en que se encuentra la institución. Tres minutos de aplausos y la evidente emoción de la química Bertha Guadalupe Rodríguez, secretaria general de la AAPAUNAM, que no pudo evitar cerrar el evento con una espontánea Goya, fueron la evidencia de que lo que había informado era muy bien recibido por el auditorio, ¿qué fue lo que dijo?
Que la Facultad de Derecho, pese a la pandemia de covid-19 y a la desafortunada pérdida de 34 maestros y maestras, había logrado un crecimiento histórico de estudiantes: “16,871 estudiantes, de los cuales 15,289 pertenecen a la licenciatura (…) y 1,582 al posgrado”.
¿Por qué la Facultad de Derecho, a diferencia de muchas otras instituciones escolares, creció en población durante este terrible periodo? La respuesta la podemos encontrar en el mismo informe: “La Facultad de Derecho fue la entidad académica con el mayor número de aulas virtuales abiertas y en operación en toda la universidad”.
Pero, también, cuando pasó la etapa con mayores restricciones y el semáforo epidemiológico para la Ciudad de México marcó en verde, el retorno de clases para el semestre 2022-2 se realizó mediante un sistema educativo híbrido, ofertando al mismo tiempo materias en forma presencial y en línea.
El modelo adoptado permitió que 7,937 estudiantes reinscritos del Sistema Escolarizado pudieran optar por la modalidad presencial (670), por aulas virtuales (1,645), por registros mixtos (4,061), por medio de la plataforma Moodle a distancia o mixtos y esquemas combinados.
De esta forma, la Facultad de Derecho tuvo un porcentaje muy reducido de alumnos que desertaron, “… en los semestres 2021-2 y 2022-1 no hubo ninguna solicitud de baja definitiva de alumnos y sólo 62 de baja temporal.”
El documento explica cómo se pudo dar este resultado, pero lo cierto es que la administración de Raúl Contreras se ha distinguido por hacer cambios que podrían considerarse radicales para la historia de la Facultad de Derecho. Por ejemplo, el plan de estudios se modificó; desde el 2017, todas las materias que se imparten contienen una visión de una nueva cultura de la igualdad de género y la no discriminación. En ese contexto, algunas materias como la de Derecho Indígena, que era optativa, pasó a ser obligatoria para las y los jóvenes estudiantes de la licenciatura. Y se han abierto especialidades y maestrías sobre igualdad de género, feminismo y nuevas masculinidades. Además, se impulsa esta visión en los eventos internacionales, los foros y mesas de debates que organiza la Facultad.
La plantilla de catedráticos se ha ido modificando, de tal forma que, en los últimos cuatro años, la presencia de las mujeres creció a más del 30 por ciento. También aumentó la presencia femenina de los cargos de primer nivel de las instancias de dirección.
Tal vez podría pensarse que esto es consecuencia lógica de la conformación del alumnado: del total de la población de la licenciatura y de posgrado, 53.8% son mujeres y el 46.2%, hombres.
Pero, yo considero que estos cambios están más relacionados a dos hechos: 1.- Que Raúl Contreras se ha especializado con un doctorado y un posdoctorado sobre educación. 2.- Que antes de su etapa de la academia, él se dedicó a la actividad política en uno de los lugares en donde se concentra la población de mayor pobreza en la Ciudad de México: Iztapalapa.
En ese contexto, creo que sus palabras las dice con mucha pasión porque verdaderamente está convencido de que “… la educación es la principal vía para alcanzar la libertad, combatir las desigualdades sociales, impulsar el desarrollo nacional y forjar una ciudadanía más fuerte, que sea baluarte de la democracia”.
