La Cumbre por la Democracia 2023

Desde hace algunos años, los datos publicados por Latinobarómetro venían advirtiendo de la decadencia de la democracia. Diversos informes daban cuenta de la crisis de confianza ciudadana que estaban sufriendo los partidos políticos en la mayoría de los 18 países ...

Desde hace algunos años, los datos publicados por Latinobarómetro venían advirtiendo de la decadencia de la democracia. Diversos informes daban cuenta  de la crisis  de confianza ciudadana que estaban sufriendo los partidos políticos en la mayoría de los 18 países de la región; además, de la preferencia de los ciudadanos por retroceder en algunas libertades a cambio de que hubiera menos inseguridad y violencia en sus países. Las llamadas de atención no fueron suficientes para frenar el avance de los actores políticos con marcada tendencia autoritaria. Lamentablemente, hoy, la crisis del modelo democrático como régimen político se ha profundizado y se requiere con urgencia un pacto entre los demócratas del mundo para defenderla.

En ese contexto, resultó fundamental la convocatoria del presidente Joe Biden para realizar la segunda Cumbre por la Democracia 2023  (del 20 al 30 de marzo). Coorganizada por su gobierno y los de Costa Rica, Países Bajos, Corea del Sur y Zambia, la Cumbre fue el lugar de encuentro virtual de más de 70 países, incluido México. El objetivo principal fue analizar la situación de la democracia en el mundo y el impacto de la guerra de Rusia contra Ucrania.

El evento se realizó en un momento crucial de crisis del modelo democrático como tipo ideal de régimen político. A partir del Informe 2022 (Frontline Democracy and the battle por Ukraine), del Economist Intelligence, sobre los índices de democracia (Procesos electorales y pluralismo, Funcionamiento del gobierno, Participación política, Cultura política y Libertades civiles), medidos en 165 países desde  2006: 59 Estados se encuentran bajo regímenes políticos autoritarios, 48 con democracias defectuosas, 36 bajo regímenes híbridos y sólo 24 bajo regímenes totalmente democráticos.

En ese mismo contexto, hace dos semanas, en este mismo medio, el doctor Raúl Contreras, director de la Facultad de Derecho, llamaba la atención sobre los datos del Informe de Democracia 2023, “Desafío frente a la autocratización”, publicado por la Universidad de Gotemburgo, Suecia: del 2012 al 2022, la población que vive bajo gobiernos autocráticos pasó de 46% a 72%.

Ante tales circunstancias, llama la atención los acuerdos firmados de los más de 70 Estados adherentes en la Declaración de la Cumbre de la Democracia:1) Proteger los derechos humanos, la libertad de los medios de comunicación y el Estado de derecho; 2) Asegurar rendición de cuentas por abusos y violaciones de derechos humanos; 3) Apoyar a las personas que defienden la libertad y repudian la agresión, incluido en Ucrania; 4) Combatir todas las formas de discriminación y exclusión, entre otras cosas, fortaleciendo los derechos de la mujer; 4) Prevenir y combatir la corrupción;  5) Impulsar las tecnologías que funcionen en favor de la democracia, y no en contra de esta; 6) Oponer una defensa ante amenazas transnacionales, incluida la influencia extranjera maliciosa y la manipulación informativa extranjera; 7) Apoyar que se realicen elecciones libres y justas; y 8) Abordar los desafíos globales, como el desarrollo sostenible, el cambio climático, la salud mundial y la seguridad alimentaria. 

Tal y como puede observarse, la mayoría de los compromisos se encuentran contenidos en otros acuerdos y tratados Internacionales que la ONU ha impulsado para proteger y garantizar los derechos de las personas, la diferencia  es que la Cumbre pone en el centro del debate los desafíos y las acciones para lograr la resiliencia de la democracia. Porque la democracia no sólo es un modelo para legitimar a quienes obtienen la titularidad del poder político, algunas veces mediante la mentira y los discursos maniqueístas sólo para ganar las elecciones, sino que la democracia es un modelo de relación cotidiana y permanente entre gobernantes y gobernados, en donde los primeros tienen que rendir cuentas a partir de los resultados para alcanzar el bien común. De esta forma, la evaluación de los gobernantes tiene su base en el reconocimiento y garantía de las libertades y derechos de los ciudadanos. En México ¿se garantizan los derechos de las mujeres, los migrantes, los niños, los jóvenes, los periodistas?

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