Un do sostenible
Vale la pena preguntarnos cuál es el impacto ambiental del entretenimiento.
Por: Rachel Braizer*
¿Cómo podemos armonizar la pasión de los mexicanos y británicos por la música, con el cuidado del medio ambiente? Para conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra este 5 de junio, les recomiendo escuchar el disco We Love Life (2001) de Pulp, especialmente las canciones The Trees y Birds In Your Garden, que se inspiran en la naturaleza.
Hace unos meses esta banda británica vino a la Ciudad de México y tuve, como muchos de ustedes, la oportunidad de vivir la experiencia del Corona Capital, un festival en esta ciudad que tanto disfruta de la música. Me sorprendió la gran cantidad de personas concentradas para ver y escuchar a nuestros artistas favoritos.
Sin embargo, al ver tanto movimiento, es inevitable preguntarse cuál es el impacto ambiental de los festivales a los que nos fascina asistir. Así pues, efemérides como ésta son buen momento para reflexionar sobre las acciones encaminadas a proteger el planeta en cada aspecto de nuestras vidas, incluyendo el entretenimiento.
De acuerdo con CEPSA, multinacional española del petróleo y gas, se estima que cada persona que asiste a un festival puede generar una huella de 25 kilogramos de dióxido de carbono, lo que, en 2019, dio un volumen aproximado de 160 mil toneladas emitidas. Por estos números, artistas como la banda londinense Coldplay han optado por incorporar estrategias en sus giras para reducir su huella de carbono.
El año pasado, Coldplay regresó a México y tocó una versión de Amor Eterno, de Juan Gabriel, para 65 mil personas. Esta gira fue llamada Music of the Spheres y tenía el objetivo de reducir sus emisiones 50% en comparación con su anterior gira.
Los resultados fueron impresionantes, pues esta agrupación británica no sólo logró reducir 47% las emisiones directas de dióxido de carbono por espectáculo, sino que, además junto con One Tree Planted, plantaron un árbol por cada boleto vendido, lo que se tradujo en cinco millones de árboles plantados y cinco mil hectáreas de tierra restauradas en 17 países.
Otra agrupación de mi país con una agenda similar son los pioneros del llamado trip-hop, Massive Attack. Este colectivo inglés busca incentivar que los fans se desplacen por transporte eléctrico, al proveerlos de un sistema gratuito, además de incorporar un menú vegetariano en los recintos y crear un festival que usa 100% de energía renovable.
Reino Unido y México también han trabajado en conjunto para tejer redes entre la música y el medio ambiente. De la mano con el British Council, festivales mexicanos han hecho el salto hacia una transición verde con apoyo del programa Cultura Circular, que se encarga de formar a directores de festivales con competencias de desarrollo sostenible en la gestión cultural.
Dos beneficiarios de este fantástico programa han sido el Carnaval de Bahidorá, que ha apoyado la reforestación en Chiapas en conjunto con el proyecto Scolel’té y el festival Ceremonia. Este fin de semana cerró la convocatoria de este año y estoy muy emocionada de descubrir cuáles serán los eventos culturales que implementen prácticas sostenibles.
Les invito a seguir disfrutando de estos festivales que implementan iniciativas locales con miras a un bienestar universal, pues el cambio climático es un problema global que requiere esfuerzos globales e inmediatos pues, retomando Birds, de Pulp, If you wait ‘til tomorrow, she’ll no longer be there (si esperas a mañana, ella no estará ahí).
Me encantaría que sigamos la conversación a través de las redes sociales: @RachelBrazier15 @UKInMexico o por correo london.eye@fcdo.gov.uk.
* Encargada de Negocios, Embajada Británica en México
