El error de Adán que debilitó su liderazgo

Luego que Javier Corral y Enrique Inzunza, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, trabajaran con la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República, las modificaciones a la iniciativa presidencial de amparo, la noche del 30 de septiembre el dictamen tuvo un agregado que no se consensuó.

Entre el futbol, el beisbol y la necedad de aprobar una inconstitucionalidad, Adán Augusto López Hernández vivió el miércoles 1 de octubre un día en el que cada una de sus decisiones cayó como una fila de fichas de dominó que dio directo a la credibilidad de su liderazgo, al grado que, por primera vez, al menos 20 de los 87 senadores oficialistas estuvieron a punto de dejarlo hasta sin quórum, por lo que surgió la amenaza de acusarlos con la Presidenta de la República de negarse a respaldarla.

Decidida a no dejar solo a Adán Augusto en todo lo que respecta a su exsecretario de Seguridad, Hernán Bermúdez, detenido con la acusación de liderar el grupo criminal de La Barredora en el estado de Tabasco, tanto que lo ha defendido en las mañaneras, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, modificó su posición y públicamente desautorizó una decisión asumida por 70 senadores de Morena, PVEM y PT.

Ya en este espacio dimos cuenta que diversos senadores de Morena están incómodos con el liderazgo de Adán Augusto, por su decisión de darle a la senadora Andrea Chávez un poder de coordinadora de facto y permitirle que sea ella quien decida todo en el Senado, hasta el despido de colaboradores de áreas institucionales, o que pase por encima de la autoridad de la Mesa Directiva, y gire órdenes al grupo de Resguardo Parlamentario para impedir el trabajo de los periodistas.

Pero lo ocurrido en los últimos días abonó en ese deterioro de su liderazgo.

Primero, Guadalupe Chavira y al menos 13 senadores, se rebelaron en una reunión de bancada y lo obligaron a someter a votación del grupo los nombramientos de los presidentes de comisiones, amén que le pidieron la entrega de un informe puntual de los gastos del grupo parlamentario.

Después, el senador Javier Corral, presidente de la Comisión de Justicia, echó abajo su decisión de darle una licencia a una jueza electa.

Sólo unos días después, Javier Corral anunció que la reforma a la Ley de Amparo no se iba a aprobar con prisas y que se iba a realizar un parlamento abierto u otro tipo de ejercicio de escucha a expertos. En tres ocasiones Adán Augusto desmintió a Corral. Primero en la Junta de Coordinación Política y luego en dos entrevistas. A final él mismo salió a anunciar la realización de audiencias públicas, aunque se aferró a que la reforma se aprobara en los tiempos que él había marcado.

Pero lo ocurrido el 1 de octubre fue contundente.

Luego que Javier Corral y Enrique Inzunza, presidente de la Comisión de Estudios Legislativos, trabajaran con la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República, las modificaciones a la iniciativa presidencial de amparo, la noche del 30 de septiembre el dictamen tuvo un agregado que no se consensuó. Al pasarlo a revisión de Servicios Parlamentarios, regresó con un transitorio hasta entonces inexistente para aplicar una inédita retroactividad, que está prohibida por la Constitución.

Corral e Inzunza quitaron ese transitorio, no consensuado con ellos y la Consejería y así aprobaron el dictamen. Pero con el argumento de que Arturo Zaldívar, coordinador general de Política y Gobierno de la Presidencia, lo pedía, Adán decidió volver a meterlo, a través de su compañero Manuel Huerta.

Al menos 15 senadores de Morena, Verde y PT se opusieron y Adán sólo tenía 60 personas en el pleno. Si la oposición se hubiera salido en ese momento, se rompía el quórum, pero la oposición no aplicó ninguna estrategia.

Ante la negativa de sus compañeros, algunos del equipo de Adán decidieron informar a los senadores rebeldes que iban a tomar fotografía del tablero de votación y se la iban a mandar a la Presidenta de la República para que viera quiénes no quisieron votar su iniciativa.

Pero nueve se mantuvieron, entre ellos Corral e Inzunza. A final de cuentas, la Presidenta de la República le dio la razón a ellos.

¿Por qué se debilita su liderazgo? Cómo va a convencer a sus compañeros que él es el hilo conductor de las decisiones presidenciales, si la propia Presidenta dijo públicamente estar en contra de lo ocurrido la noche del 1 de octubre en el Senado.

Temas: