Arte sin animales

Al final, me quedo con esas opiniones cargadas de humor que sugirieron sustituir los perros con funcionarios del sector cultural.La Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial PAOT demostró ayer la ignorancia de las autoridades del Instituto Nacional de ...

  • Al final, me quedo con esas opiniones cargadas de humor que sugirieron sustituir los perros con funcionarios del sector cultural.

La Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) demostró ayer la ignorancia de las autoridades del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y del Museo Tamayo, que encabezan Lucina Jiménez y Magali Arriola, respectivamente, luego de informar que olvidaron u omitieron tramitar el permiso para manejar animales en el performance Tragedy Teaser, de la artista danesa Nina Beier, que causó polémica en redes sociales hace una semana.

Dicha autorización, que exige la Ley de Protección y Bienestar de los Animales de la Ciudad de México, debió tramitarse ante la Secretaría del Medio Ambiente local, por lo que el no haberlo hecho constituye una infracción, aseveró la PAOT en una nota informativa. Sin embargo, suponemos que todo terminará en una simple amonestación administrativa o en un llamado de atención que pasará a la historia.

Como todos recuerdan, el pasado 25 de mayo, varios perros, aparentemente entrenados, fueron ubicados sobre tapetes persas al interior del Museo Tamayo, donde debían hacerse los muertos durante un periodo de 10 minutos; esto dentro del citado performance, que formaba parte de la exposición Casts.

Pero, ante lo ocurrido, decenas de usuarios de redes criticaron la pieza y aseguraron que ésta no era arte, sino, más bien, una forma de maltrato animal; lo cual abrió la puerta a numerosas interpretaciones, desde quienes consideraron que los perros padecían miedo y estrés, hasta quienes afirmaron que nunca hubo mala fe. Lo más notable fue la divergencia entre Lucina Jiménez y Alejandra Frausto, titular de Cultura federal.

Jiménez expresó en sus redes: “… El performance que se realizó hoy, en donde participan perros, forma parte de una exposición que debate sobre las relaciones de dominio entre los cuerpos y los sujetos, y eso abarca también las relaciones con otras especies, relaciones que la exposición pone en evidencia, las revela. Lamento que algunas personas se sientan ofendidas”. Aunque posteriormente borró el mensaje.

Mientras tanto, Frausto dijo: “En la SC respetamos los criterios de programación del INBAL y sus museos en favor de la libertad creativa. Sin embargo, nunca estaremos de acuerdo en vulnerar los derechos de seres sintientes. Solicitamos al Museo Tamayo no repita el performance aludido”.

Al final, me quedo con esas opiniones cargadas de humor que sugirieron sustituir los perros con funcionarios del sector cultural. Pero sólo estaría de acuerdo con esa idea si el performance se ampliara a una hora, para que el visitante pudiera cuestionar si esas figuras pétreas, casi humanas, que simulan estar vivas, alcanzaran la categoría de piezas de museo y convertirse en esculturas por el simple hecho de ser expuestas.

Usted puede imaginar al funcionario de su preferencia postrado sobre la alfombra persa; mientras contempla y medita sobre lo que atraviesa aquella mirada vacía e intenta descifrar su verdadera naturaleza.

Mientras tanto, la PAOT explicó que Lucina Jiménez firmó un acuerdo en el que se comprometió a no volver a utilizar animales vivos en futuras exposiciones ni en eventos que se realicen en los recintos que están bajo la administración del INBAL a nivel nacional.

Además, la PAOT fue enfática: “los animales no son objetos de entretenimiento ni herramientas para la expresión artística; son seres vivos con necesidades y estados emocionales propios, que merecen ser tratados con respeto y dignidad”.

La medida puede gustar o no, pero es algo que deben conocer y atender curadores, museógrafos, historiadores del arte y autoridades de museos, dado que el artículo 25, fracción VII, de la citada ley nos dice que “queda prohibido por cualquier motivo… celebrar espectáculos con animales en espacios públicos y privados”.

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