México, líder en letalidad por covid, pero las fiestas continúan
Nuestro país ya rebasa la cifra de un millón de contagios y está muy cerca de alcanzar las 100 mil muertes por coronavirus. Pero eso no ha sido una limitante para que miles de personas eviten relajar las medidas de prevención y sana distancia; en lugar de eso, el ...
Nuestro país ya rebasa la cifra de un millón de contagios y está muy cerca de alcanzar las 100 mil muertes por coronavirus. Pero eso no ha sido una limitante para que miles de personas eviten relajar las medidas de prevención y sana distancia; en lugar de eso, el número de reuniones y celebraciones sociales ha aumentado en gran parte del país.
En fechas recientes, la Universidad Johns Hopkins, institución líder en el análisis mundial de la pandemia, realizó un estudio que pone a México entre los primeros 10 países del mundo con mayor mortalidad y letalidad por covid-19 y, hasta hace un par de días, como el número uno en la lista de países con la letalidad global más alta (que se refiere a la cantidad de vidas humanas perdidas respecto al número de casos o, básicamente, la probabilidad de morir en caso de contraer el virus), con 9.8 muertes por cada 100 casos confirmados.
Dichas cifras no tienen únicamente que ver con el manejo de la situación por parte de las autoridades y las instituciones de salud que, cabe destacar, llevan meses realizando su mayor esfuerzo; tiene que ver también con la falta de efectividad en los intentos por contener la propagación del virus.
Es ahí donde entra la responsabilidad y, en muchos casos, irresponsabilidad de la sociedad. Desde que las ciudades comenzaron a pasar de semáforo rojo a naranja, muchas personas empezaron a salir a las calles y retomar actividades, no precisamente necesarias, exponiéndose y exponiendo a los demás ante un mayor riesgo de contagio.
Hace apenas unos días tuvimos un fin de semana largo debido al día de descanso correspondiente al aniversario de la Revolución Mexicana, lo cual se prestó para que muchas personas decidieran relajarse organizando reuniones sociales, o bien, saliendo de vacaciones a lugares como Acapulco, que estuvo prácticamente al límite de la ocupación turística permitida. Es comprensible que todos estamos cansados ya de las restricciones y del encierro, pero olvidar las medidas sanitarias no es ahora una alternativa, porque, al hacerlo, estamos alimentando más la presencia y extensión de la pandemia.
Tenemos la fortuna de no enfrentar medidas severas y autoritarias por parte del gobierno, tal como ha pasado en otros países donde se tienen que solicitar permisos gubernamentales para salir a la calle, o bien, pagar multas en caso de no cumplir con la cuarentena. En México se confía en la conciencia y la responsabilidad ciudadana, lo cual no ha tenido el mejor resultado.
Sólo en la Ciudad de México, el centro de control y vigilancia C5 ha recibido más de 11 mil reportes de fiestas y reuniones y no se espera que disminuyan ahora que el gobierno capitalino ha tomado como medida cerrar de nuevo bares, antros y cantinas. La reunión y acumulación de personas, por pequeña que sea, representa un mayor riesgo y no hay manera de que las autoridades puedan evitar que se lleven a cabo; eso es cosa, repito, de responsabilidad y conciencia social. Debemos comprender que vale más nuestra salud y la de las personas que nos rodean y que no podemos ponerla en riesgo por la desesperación o el deseo de convivir un momento con familiares y amigos.
La pandemia no será eterna, es mejor aguantar un poco más el deseo de reunirnos con nuestros seres queridos que quedarnos con el recuerdo de que el covid se llevó a alguno de ellos por la irresponsabilidad de no tomar en serio las medidas de prevención y sana distancia.
