A Roberto Palazuelos se le puede preguntar por Luis Miguel con cierta confianza en que al día siguiente habrá titular. Lo difícil es conseguir que el famoso Diamante Negro vaya más allá de la anécdota y explique por qué dos hombres que en algún momento fueron tan cercanos acabaron teniendo problemas. Eso es lo que le pregunté para El minuto que cambió mi destino, sin censura. Y ahora sí, señoras y señores, Roberto me dio la entrevista que desde hace tiempo quería hacerle.
Este sábado, a las ocho de la noche, por Imagen Televisión, van a escuchar por primera vez a Palazuelos hablar conmigo con toda libertad de esa relación. A mí me interesaban dos cosas que suelen confundirse cuando se cuenta la historia de un famoso. Una es lo que la gente cree saber de una amistad porque ha visto fotografías de dos muchachos juntos. Otra, más complicada, es lo que recuerda uno de esos muchachos, ya de adulto, cuando le preguntas qué pasó entre ellos. Esa segunda parte se la van a oír al propio Roberto.
Me guardo su respuesta porque sería una barbaridad conseguir que el hombre me contara los motivos de sus diferencias con Luis Miguel y venir a echarles a perder aquí la entrevista. Pero les adelanto algo. Si prende usted la televisión por curiosidad de saber qué pasó con El Sol, quédese también a escuchar a Roberto cuando habla de su familia. Para mí, ahí está una de las razones de peso para verlo este sábado.
Hablamos de la muerte de su papá, de la de su mamá y de la de su media hermana. Escritas así, las tres pérdidas caben en un renglón. En la vida de una persona, cada una tiene su propia historia. Y qué diferente resulta escuchar a un hombre al que todo el mundo llama El Diamante Negro cuando el asunto que tiene enfrente es lo que significa quedarse sin sus padres. En un programa diario de espectáculos, entre una nota y otra, a veces hay que irse a comerciales justo cuando la plática empieza a ponerse buena. En El minuto tenemos el tiempo para quedarnos en esa conversación.
También hay alegrías y una de las mayores para Palazuelos es su hijo Roberto, que aquí, en la Ciudad de México, ya va a la mitad de la carrera de derecho. Me gustó que, con tantas exclusivas que tenía para darme, una de las cosas que más orgullo le diera contar fuera cómo va su muchacho en la universidad. Entre el amigo que recuerda a Luis Miguel, el hijo que extraña a sus padres y el papá que presume al futuro abogado, hay material para una buena conversación. Yo la disfruté muchísimo. Los espero este sábado a las ocho de la noche por Imagen Televisión.
¿A QUIÉN LE TIENE QUE PEDIR PERMISO PAOLA DALAY?
Hablando de lo que la gente da por hecho cuando ve a dos personas juntas, vaya la que le han armado a Paola Dalay desde que se supo de su separación de José Eduardo Derbez. A Paola se le ha visto con el futbolista César Romo y con eso bastó para que en redes sociales se le fueran encima. Yo platiqué con ella. Me dijo que llevaba cinco meses separada de José Eduardo. ¿En serio es tan difícil entender que una pareja puede terminar su relación mucho antes de que nos enteremos los demás?
Lo más sensato en todo este asunto vino del propio José Eduardo. Salió en defensa de Paola, la madre de su hija Tessa, y recordó que llevan meses separados. Él sabe cuándo terminó su relación. Ella también. Los únicos que se acaban de enterar son quienes ahora andan haciendo cuentas para ver de qué la pueden acusar. Y resulta que, hasta después de que él salió a aclararlo, hay gente más dispuesta a creerle a un desconocido que deja un comentario que a cualquiera de los dos protagonistas.
A ver, hagamos el ejercicio al revés. Si a José Eduardo lo hubieran visto en la Fórmula 1 en compañía de una mujer, ¿cuántos de los que hoy despedazan a Paola le habrían exigido que se quedara en su casa por respeto a la madre de su hija? Me gustaría ver cuántos le preguntarían quién estaba cuidando a la niña mientras él se divertía. Porque ésa es la facilidad con la que todavía se juzga a una mujer. Basta verla salir para que alguien se sienta con derecho a calificarla hasta como mamá.
A mí, eso me parece machismo, así de sencillo. Y, ¡ojo!, yo me dedico al periodismo de espectáculos. Entiendo que la separación de José Eduardo y Paola sea noticia y que se pregunte por César Romo. Yo mismo hablé con ella. Lo que cuestiono es ese brinco entre preguntar con quién salió una mujer y dar por hecho que le falló a alguien. ¿En qué momento se supone que Paola adquirió una obligación sentimental con el público?
Cuando hablé con ella lo que me pareció digno de contar fue el acuerdo que tiene con José Eduardo de evitar que Tessa quede en medio de un pleito entre sus papás. Él ya dio una muestra de cómo piensa cumplirlo al poner la cara por la madre de su hija. Ojalá quienes dicen preocuparse tanto por esa niña sigan el ejemplo de su papá y empiecen por respetar a su mamá.
