Pinacates

Es muy importante hablar de feminismos porque lo sabemos, los impactos negativos están cayendo en mayor proporción sobre nosotras.Hay que dar también confianza y seguridad, no sólo comida

Palabra olvidada o desconocida, aunque en otros tiempos, los de mi bisabuela, se utilizaba frecuentemente, y en otros lares, en Sonora, donde aún se usa. Alude a un bichito perteneciente a la misma especie de los escarabajos, negro, chiquito y con un muy mal olor, que dicen, le sirve para defenderse. La palabra viene del náhuatl pinacatl, que significa escarabajo negro. El Desierto del Pinacate, en Sonora, recibe ese nombre debido a la múltiple presencia de esta especie en la región. No tiene alas, como otros de sus parientes. Mi bisabuela usaba la palabra para decir que algo, alguien, no valía la pena, que no encontraba razón ni para moverse de su sillón. Y sí, para mí, ese uso es el más correcto. Pinacates.

En febrero, entusiasmadas preparábamos los trabajos para Beijing+25. Discutíamos sobre el contexto global, regional, los retrocesos y, preocupadas por lo que, según algunas, vivimos: un ciclo de des-democratización. 25 años donde lo que hemos ganado, lo hemos ganado por la lucha, la organización y la presión de las nuevas generaciones. Nada ha sido de a gratis, ni cortesía ni de buena manera. Pero, despacito, avanzábamos.

Decíamos: “en la región aún están claramente marcadas las líneas patriarcales, combinadas con el racismo y la negación de la diversidad, por lo que, sumando al capitalismo, tenemos una combinación terriblemente funesta, ya que excluye a miles de millones de personas. Veíamos también con preocupación los sermones de moralina ridícula, las supersticiones religiosas y la negación de la violencia contra las mujeres. Contemplamos cómo nuestra muy frágil democracia va quedando sólo en el párrafo del artículo redactado por Torres Bodet “una forma de vida”, y que cada día se aleja un poquito más en cada mañanera. Perdimos la oportunidad de construir un sistema de convivencia donde podamos existir en pluralidad y con derechos.

Ana Falú dijo que resistir es persistir y permanecer para preservar ese derecho a existir. Debemos preservar nuestro derecho a existir como movimiento que revoluciona las relaciones y con ello, alienta las ganas de la vida con dignidad.

Hoy, hasta con temor lo decimos, la independencia de las mujeres puede ser una víctima silenciosa de la pandemia. Este horripilante trastorno nos ha revelado, de una forma brutal, las áreas en las que las feministas necesitamos movilizarnos y organizarnos. Las habilidades y fortalezas del movimiento son clave para contrarrestar estos atisbos de “nueva normalidad” tan viejos que incluso Matusalén parece un chaval. Ir a lo básico: muchas compañeras están repartiendo despensas entre mujeres que han perdido casi todo. Grupos feministas siguen dedicándose a impartir talleres de prevención de violencia, asesoría jurídica y sicológica y acompañamiento a mujeres víctimas en cientos de municipios, Ecatepec, Hermosillo, Chetumal. Es muy importante hablar de feminismos porque lo sabemos, los impactos negativos están cayendo en mayor proporción sobre nosotras. Hay que dar también confianza y seguridad, no sólo comida.

Muchas mujeres han visto disminuido su acceso a la anticoncepción y a la atención pre y posnatal debido a la saturación de los servicios de salud. Esto aumentará los embarazos adolescentes y, no deseados, e incrementará la vulnerabilidad y precariedad económica de quienes lo vivan.

Pero, no olvidemos Beijing+25. ONUMujeres ha organizado una campaña, Generación Igualdad: igualdad en la remuneración, igualdad en el trabajo doméstico y de cuidado; fin al acoso sexual y a todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas; servicios de salud que respondan a sus necesidades, y participación igualitaria en la vida política y en la toma de decisiones en todas las esferas de la vida.

Hay que dejar de perder el tiempo con los pinacates y sus erróneas y delirantes medidas y que nuestras legisladoras asuman un liderazgo comprometido con la igualdad de género para mantener esta agenda. Como dijo Alicia Bárcena, “hay que romper con los patrones culturales patriarcales, discriminatorios, violentos y con el predominio de la cultura del privilegio, para avanzar hacia la cultura de los derechos y la igualdad”. Además, un fuerte Sí al Ingreso Básico Vital.

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