Argentina: ¿vinos, quesos y carne por autos?

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

La no renovación del ACE55 con Argentina, que rigió el comercio con México en materia automotriz, cumple ya siete meses. La exportación puede no resultar relevante en una mesa donde la negociación política priva sobre la económica, pero con la pérdida de empleos manufactureros de aproximadamente 200 mil entre 2025 y 2026, la estrategia impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y ordenada no sólo a la Secretaría de Economía, que encabeza Marcelo Ebrard, sino al gabinete completo, es resolver todos los desafíos de competitividad que ha enfrentado el sector para fortalecer la producción de partes y componentes del sector en México y avanzar en una mayor diversificación de los mercados externos; 76.4% de las exportaciones de la manufactura automotriz (incluyendo partes, ligeros y pesados) se envía a EU, 12.4 a Canadá, alrededor de 13.1 se va a cerca de 80 países en América del Sur, Europa y Asia. Con Argentina se comercializa 0.5% del total, por lo que éste, como el mercado de Brasil y el de Colombia, es relevante.

México no se ha quedado de brazos cruzados frente a la decisión unilateral del gobierno de Milei, cuyo discurso ha cuestionado las políticas internas de seguridad y soberanas del gobierno de Claudia Sheinbaum, por lo que las exportaciones agrícolas argentinas (aceite de soya, carne, quesos, vinos, hortalizas, granos) fueron reduciendo su peso en la balanza comercial con México. Allá se estima que la caída fue cercana a los 1,200 millones de dólares y, como parte de las negociaciones para restablecer el ACE, no sólo se ha reducido la narrativa contraria a México en Argentina, sino que se han dado acercamientos fitosanitarios, principalmente para revisar las condiciones en que pueden incrementarse las importaciones de cárnicos y procesados de ganado vacuno, cerdo, quesos y vinos, lo mismo que lechuga, que han buscado poner sobre la mesa de diálogo técnico las condiciones de recuperación del comercio entre ambas naciones.

Según Milei, que ha sido muy vocal, las exportaciones de granos a nuestro país se redujeron 20% y 26% en productos cárnicos. Su gobierno ha convertido diferencias ideológicas en barreras comerciales y pretendió negociar desde la fuerza lo que la diplomacia comercial siempre había resuelto.

Evidentemente, nuestro país utilizó la revisión de estándares sanitarios con precisión comercial y atendiendo las reglas de la OMC, pues ha enfrentado la problemática del gusano barrenador, que impactó el equilibrio de oferta y demanda del mercado interno, tanto como ha afectado al de EU al haberse retenido las exportaciones mexicanas de ganado en pie. El mercado trae un flotante de 500 mil toneladas que no ha podido procesar. En el caso de Argentina, la revisión provocó la suspensión de envíos ya contratados por 25 mil toneladas de cárnicos que también ha movido la ecuación económica contra Milei en provincias relevantes que han tenido que recurrir a mercados alternativos más saturados y con precios bajísimos.

México buscó anticipar la terminación anual del ACE55 desde noviembre, Argentina actuó unilateralmente y no regresó a la mesa técnica sino hasta hace poco. Ahora, el equipo de Ebrard tiene que revisar con el equipo de la Sader, de Columba López, qué equilibrio comercial plantean en la mesa presidencial, donde la palabra la tiene la presidenta Sheinbaum. Resolver la problemática automotriz es prioridad, pero se busca garantizar que no haya problemas en farma (sino mejoras) y en toda la cadena de agropecuarios.

Por lo pronto, es probable que veamos en la mesa de negociación final no sólo carne, aceite de soya (se redujo la importación de Argentina en 60%), sino vino (México impuso arancel de 15% al Malbec y Cavernet); leche en polvo y queso maduro argentinos. Los productos farmacéuticos y la creciente participación argentina en industrias creativas y servicios financieros están también sobre la mesa.

De ahí que, aunque ha tomado tiempo restablecer la relación comercial México-Argentina y en el sector automotriz esperan desde hace un mes la firma, el acuerdo debe tener un plazo, al menos, de cinco años y contar con mecanismos de anticipación de suspensión de comercio o imposición de aranceles para dotarles de certidumbre técnica, temporal y económica.