Sin maquillaje / arlamont@msn.com / 5 de noviembre de 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin Maquillaje

LA DOULA 

¿Necesita México importar la doula o ya la tenía con otro nombre?

R: Ambas cosas. La partera tradicional lleva generaciones acompañando partos en comunidades indígenas y urbanas, con conocimientos que ningún hospital le enseñó y que ningún hospital debería despreciar. Pero la doula moderna, certificada, sin tijeras ni estetoscopio, llega ahora a Ciudad de México, Guadalajara, Puebla y Querétaro con un discurso distinto: acompañamiento emocional puro, sin pretender sustituir al personal médico. La diferencia no es folclore contra modernidad, sino especialización: la partera puede intervenir clínicamente, la doula jamás. Que coexistan sin pisarse es, en un país que suele resolver todo por competencia, casi una anomalía.

MIGRACIÓN

¿En qué momento México dejó de ser el país de tránsito para convertirse en el que detiene, persigue y deporta con las mismas herramientas que critica en su vecino del norte?

R. Ocurrió sin anuncio oficial. Mientras Washington presionaba con nuevas “Áreas de Defensa Nacional” para que su ejército detenga migrantes, México respondió con su propia Fuerza de Reacción Inmediata en Chiapas: soldados sustituyendo a agentes civiles en la frontera sur. La Guardia Nacional, cada vez más militarizada, hace el resto. El discurso oficial sigue hablando de derechos humanos y cooperación para el desarrollo; la práctica es contención armada. Con la Comar desbordado —80 mil solicitudes de asilo en nueve meses, sin presupuesto para atenderlas—, miles de personas quedan varadas, detenidas o deportadas sin garantías. México no dejó de criticar a Estados Unidos; simplemente aprendió a copiarlo antes de que se lo pidieran.

OLOR

¿Puede una persona con los ojos vendados adivinar si eres hombre o mujer con sólo olerte el sudor?

R: La ciencia dice que sí, y con mucha precisión. Hombres y mujeres no huelen igual: los hombres producen más sudor de las glándulas apocrinas en axilas e ingle, terreno fértil para bacterias que generan compuestos como el ácido isovalérico, más “penetrante”. Las mujeres tienden a un perfil más suave, aunque el ciclo hormonal —ovulación incluida— modifica su olor de forma medible. La testosterona también engrosa el vello corporal, que retiene aroma como una esponja. En estudios a ciegas, jueces distinguen el sexo por olfato con éxito superior al azar. Moraleja: el desodorante no es vanidad, es ingeniería de contención.

MOHO

Si le cortas la parte verde a la mermelada, ¿el resto queda a salvo para comer?

R: Depende de qué estés comiendo. En alimentos duros y de baja humedad —quesos duros, salamis, zanahorias—, cortar dos o tres centímetros alrededor y debajo del moho suele bastar, porque el hongo no penetra fácil. Pero en alimentos blandos y húmedos —mermeladas, pan, yogur, frutas suaves—, las raíces micélicas y, en algunos casos, micotoxinas invisibles ya viajaron mucho más allá de lo que ves. Ahí no hay rescate posible: a la basura todo. Los quesos suaves con moho no intencional tampoco se salvan. Regla práctica: si dudas si es “moho bueno” tipo roquefort o uno indeseado, ya perdiste el argumento. Cuando el hongo gana terreno visible, el resto del alimento ya perdió la apuesta.