Como si el robo de Guadalupe Taddei y su banda hubiera sido una gracia, Morena se niega a consensuar un perfil con todas las fuerzas políticas para elegir a quien ocupará su lugar en el INE y, así, tratar de recuperar la confianza ciudadana en el árbitro electoral.
En lugar de apechugar el golpe por haber impuesto a una mujer con antifaz y cachiporra, morenistas como la impoluta Dolores Padierna y otros de medio pelo se indignan y se niegan a renunciar a la potestad de poner a quien se les dé su regalada gana.
Para eso, el pueblo —y el defenestrado INE, junto con los tribunales electorales— les dio una ilegítima mayoría legislativa que aplican para seguir destruyendo las instituciones, tarea que comenzó en 2018 Andrés Manuel López Obrador y que este gobierno continúa.
¿En serio no les parece una afrenta para todo el país lo que hizo Taddei con el aval de la 4T sin que, hasta hoy, esté sentada ante un Ministerio Público por ladrona, como lo exigen los mexicanos?
¿Nadie les habrá dicho que, más allá de las encuestas, lo más importante es restaurar la confianza del pueblo en sus autoridades electorales ante la elección de 2027?
¿Con qué cara salen a reclamar el derecho a poner otro perfil morenista en la presidencia del INE, cuando a la persona a la que le dieron facultades plenipotenciarias para adueñarse de ese órgano electoral saqueó las arcas públicas?
Por supuesto que no quieren un órgano autónomo e imparcial, pues saben que ése es el camino democrático para que la oposición acceda al poder; ellos mismos fueron beneficiarios de esa autonomía.
No quieren dejar ir uno de los órganos que cooptaron para eternizarse en el poder: tienen a la Suprema Corte, la Fiscalía General de la República, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el Senado, la Cámara de Diputados y desparecieron los órganos de transparencia.
¿Por qué demonios tienen que soltar el INE si este órgano les puede garantizar el triunfo en 2027 y en los años subsecuentes? Democratizarlo es un riesgo para ellos y por eso es mejor que los critiquen por cínicos y gandallas a correr el riesgo de perder.
Sin un árbitro imparcial e instituciones autónomas, Morena jamás hubiera llegado al poder por la vía pacífica. Como ellos saben que ése es el camino, no quieren concederle a la oposición lo que ellos mismos exigían cuando estaban del otro lado.
Pero lo peor son los personajes que piden mano dura contra la democracia: puras fichitas que se mantienen en el poder como camaleones y que se han enriquecido bajo la bandera de una supuesta izquierda social.
No es casualidad que desde el poder celebren triunfos de gobiernos como los de Corea del Norte, Cuba y Nicaragua, por ejemplo, y critiquen a quienes eligieron gobiernos de derecha, como Chile, Colombia, El Salvador y Argentina.
No, la 4T sólo alaba a los países donde hay dictaduras porque eso persiguen.
CENTAVITOS
Una cucharada de su propio chocolate recetó ayer la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, a Palacio Nacional, que ha puesto de moda exhibir cómo se comportan las redes para —según la inquilina del lugar— volar en escuadrón y magnificar notas en contra del gobierno de la 4T. Ayer, Rojo de la Vega —especialista en redes— mostró cómo desde el gobierno se amplificaron notas en su contra por el envenenamiento de perros en la Condesa. Mostró cómo, cuándo y quiénes orquestaron los ataques, y ni modo que ahora salgan a decir que esos análisis no tienen validez, ¿verdad?
