"Tengo desde anoche haciendo fila"; bloqueo suma 35 horas en la México-Toluca
La protesta, marcada por conatos de violencia que dejaron un saldo de tres mujeres lesionadas tras ser agredidas por automovilistas y la llegada de elementos antimotines, se mantiene

El campamento de protesta instalado por colectivos de madres buscadoras mexiquenses sobre la carretera México-Toluca cumplió 36 horas bloqueando la circulación en dirección a la Ciudad de México.
Esto, ante la negativa de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) de enviar a su titular a dialogar con los familiares de personas desaparecidas.
Para mitigar el colapso, que inició la mañana del martes alrededor de las 11:00 horas, elementos de seguridad y vialidad implementaron rutas alternas: el transporte pesado y tráileres son desviados hacia el municipio de Tenango para enlazar con la autopista Santiago-La Marquesa, mientras que los automóviles particulares deben tomar caminos de terracería para incorporarse más adelante, en la zona de Ocoyoacac.
Pese al caos en la zona, la postura de los familiares de personas desaparecidas es de no retirarse hasta que el fiscal general José Luis Cervantes Martínez encabece una mesa resolutiva.

“Estamos aquí porque queremos solución para las búsquedas de nuestros tesoros, eso es lo que queremos. Queremos hablar con el fiscal, el cual no ha querido dar la cara porque queremos soluciones”, señaló María de los Ángeles García, madre de José Alberto, un joven desaparecido en la entidad.
Agresiones, lesionadas y despliegue policial
La protesta atravesó momentos de tensión luego de suscitarse enfrentamientos físicos y verbales con automovilistas que pretendían romper el cerco por la fuerza.
Durante las confrontaciones, conductores avanzaron sus vehículos y lanzaron piedras contra el contingente, provocando heridas a tres manifestantes, una de las cuales requirió auxilio médico y traslado en ambulancia.
“Nos agredieron, desde el día de ayer nos estuvieron agrediendo. Nos echaban los carros encima, nos aventaban piedras, puros hombres (...) estamos porque estamos buscando a nuestros seres queridos, que en este caso es mi hermano. Ya va para tres años y estamos aquí porque quiero que ya regrese a casa, porque quiero que mi mamá vuelva a sentirse viva, no estamos aquí por molestar a alguien, no estamos aquí porque el gobierno nos pagó”, dijo Karen Gómez García, hermana de José Alberto.
El clima de rispidez se agudizó con la llegada de destacamentos de policías antimotines a las inmediaciones del bloqueo, lo que encendió las alertas entre los colectivos ante un eventual repliegue forzado.

Varados por horas: entre la empatía y la molestia
La manifestación paralizó las actividades de cientos de transportistas y automovilistas, algunos detenidos desde la noche anterior. César Cisneros Pérez, operador de un tractocamión procedente del norte del país, narró su situación.
“Vengo de Monterrey, llevo desde las 11 de la noche haciendo fila (...) voy aquí a Lerma a cargar (...) pues sí afectan a uno porque pues uno anda trabajando, el tráfico. Y bueno, tienen razón de buscar a su gente, pero me imagino que eso deben hacerlo con las autoridades, no aquí tapando la carretera”.
La inconformidad se extendió a conductores con urgencias médicas, como el caso de Jorge, quien permanecía detenido en su trayecto hacia la capital.
“De Toluca voy a la Ciudad de México y llevamos aquí como tres horas y media (...) mucha afectación, yo no sé porque no van con la gobernadora, a la Presidencia o a sus oficinas, no sé. Con quien sea necesario, pero por qué aquí afectando a tanta gente (...) de hecho voy a hacerme unos estudios a México, pero pierde uno todo el día”.

Pese a las quejas y el flujo desviado por terracerías, las familias insistieron en que no levantarán las carpas ni aceptarán interlocutores de menor rango, manteniendo la exigencia inamovible de interlocución directa con el titular de la FGJEM.