Madre con apoyo de la Sedena
'El hecho de tener un servicio médico para poder tener a mis hijos, el Cendi (Centro de Desarrollo Infantil), porque todos mis cuatro hijos han asistido al Cendi en el Ejército'
Por: David Vicenteño
CIUDAD DE MÉXICO.
Para María Cristina Ramírez Ponce de León llegar al grado de subteniente como encargada de la disciplina y la producción de una fábrica militar y, además, ser madre de cuatro hijos, no hubiera sido fácil sin el apoyo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Desde servicios médicos, para ella y sus hijos, el apoyo de estancias infantiles y el pago de becas para los estudios de odontología, derecho y medicina, han ayudado a la subteniente en su desarrollo profesional y personal. “El hecho de tener un servicio médico para poder tener a mis hijos, el Cendi (Centro de Desarrollo Infantil), porque todos mis cuatro hijos han asistido al Cendi en el Ejército. “Poder gozar de las becas, gracias a la oportunidad de becas mis hijos han podido seguir estudiando, tengo a mi hijo, Erik Compeán que es cirujano dentista", explicó la subteniente. Ramírez Ponce de León es la encargada del orden y de la producción de la Fábrica de Confección C, a cargo de la Dirección General de Fábricas de Vestuario y Equipos de la Sedena. Para la militar, el trabajo como madre y ama de casa implica atención y sacrificio, pero en materia laboral su responsabilidad es cumplir con la elaboración de uniformes, ropa para hospitales, chamarras y, entre otras cosas, las banderas que usa la dependencia, entre ellas las monumentales. “Tal vez la gente que ha asistido a una promoción, y que tiene grado como el que yo tengo la oportunidad de ostentar ahorita, sabe que no ha sido sencillo, son horas de estudio a veces de noche, pero para tener un beneficio también es un sacrificio. “Laborar aquí en nuestro Ejército es muy satisfactorio, es importante para mí poder cumplir como militar tanto como madre, todo es un poco difícil, pudo ser difícil al principio, pero con los años de servicio que va uno pasando se va uno acoplando", comentó la subteniente en su centro de trabajo. Ramírez Ponce de León combina su desarrollo profesional con el de su esposo, el sargento Juan Compean, y de su hijo Erik, el cirujano dentista; Yenny Itzel, quien estudia medicina y se quiere especializar en oncología; Lisbeth quien estudia derecho, y la pequeña de la familia, Cristi Alice, de 11 años, estudiante de primaria. “Es muy bonito ser militar y tener la oportunidad de laborar con gente que hacemos el vestuario y equipo para nuestros compañeros que se encuentran en operaciones, es una labor muy ardua, muy satisfactoria. “Combinarla con el ser madre, ha sido fácil porque mi institución me ha dado muchos beneficios desde un inicio, llevo 28 años de casada y durante este tiempo he contado con el Ejército", comentó la subteniente Rodríguez Ponce de León. A nombre de sus hermanos, para este 10 de Mayo, Lizbeth reconoce el esfuerzo de sus padres, pero en particular el de su madre, quien los formó para salir adelante. “Ella siempre nos ha dicho que, a lo mejor no tiene suficiente tiempo por el trabajo, pero siempre nos dice que cinco minutos de calidad son muy importantes, se lo agradecemos. “La queremos, a lo mejor no somos mucho de demostrar nuestro amor o algo así, pero siempre le dedicamos el tiempo a ella, como ella a nosotros, igual a mi padre, les agradecemos", expresó Lisbeth, durante una charla en la sala de su casa.
