En memoria de Paco Rojas; dio impulso a Pemex; un ejemplo de madurez y lealtad al país

La aprobación del paquete económico de 2012 fue un momento en que el presidente Calderón y su gobierno, Rojas y su bancada, desde trincheras distintas, pusieron al país por encima de la coyuntura

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Paco Rojas

Difícil dar testimonio completo de una trayectoria como la de Francisco Rojas Gutiérrez. Nació el mismo año que mi papá y los primeros recuerdos de él provienen de la amistad que ellos compartían.

Muchos tienen la impresión de que los presidentes tienen absoluta libertad para integrar sus gabinetes. La realidad es que, si bien es su prerrogativa, el gabinete aporta capacidades, diálogo y lealtades en diferentes ponderaciones. A través de él se mandan las primeras y más relevantes señales del estilo de gobernar.

El candidato De la Madrid puso al centro de su campaña la Renovación Moral. No era un planteamiento abstracto: se buscaba fincar un gobierno sobre la base del control, la planeación, la honestidad administrativa y el respeto a la ley.

Se creó la Secretaría de la Contraloría General de la Federación y se nombró a Paco Rojas como su primer titular. Se envió una señal potente: encargar la tarea de mantener la casa limpia a un hombre serio, honesto y sin estridencias.

Después de la Contraloría, Paco sería solución en el reto de armar un nuevo equipo presidencial. El presidente Salinas le encargó el manejo de Petróleos Mexicanos. Una buena gestión de esta empresa aporta al desarrollo nacional y a la salud de las finanzas públicas del país. La de Paco cumplió con ambas métricas.

Además de la integración del gabinete, la otra gran prerrogativa que tenían los presidentes mexicanos era la de escoger al candidato de su partido. Algunos han hecho público a quiénes veían con méritos para sucederlos. No es menor, en las biografías personales que quien ha enfrentado esa responsabilidad vea en alguien atributos como para sucederlo. Fue el caso puntual del presidente Salinas, que dijo haber evaluado a Ernesto Zedillo, Pedro Joaquín Coldwell y Francisco Rojas Gutiérrez.

Paco integraría un equipo presidencial adicional.

Con el presidente Peña fue director de la Comisión Federal de Electricidad. En esta última ocasión fuimos él y yo compañeros de gabinete. Creo que sumarlo a su equipo era un reconocimiento a su talento personal y que, además, por su conducto se reconocía al grupo parlamentario que Paco, en momentos muy complejos, había conducido.

Es notable que tres presidentes de generaciones, temperamentos, formación y estilos de gobernar distintos —separados además por varios lustros— hubiesen visto y reconocido a Rojas en el armado de sus equipos de gobierno.

Mi interacción más intensa con Paco fue cuando el presidente Calderón me invitó a encabezar la Secretaría de Hacienda y Paco coordinaba la bancada del PRI en la Cámara de Diputados.

Muchas veces me preguntan cuál de mis desempeños disfruté más. En todos puse lo mejor de mí. El más retador fue, sin duda, Hacienda. Hay que ganarse la confianza del Presidente y su gabinete, de los mercados y de la gente, de la Corte y del Congreso. Esto último era especialmente difícil desde un gobierno de minoría.

Llegué a la Secretaría un día después de que Ernesto Cordero entregara el Paquete Económico para 2012. Antes de 15 días lo estaba defendiendo en el Congreso, cumpliendo con la obligación mandatada por la Constitución.

El país sumaba apenas dos transiciones sin crisis sexenales. Estábamos aún digiriendo el impacto de la crisis financiera. Era el último Paquete Económico del sexenio de Felipe Calderón.

El PAN no tenía mayoría: apenas 142 diputados contra 104 del PRI y 71 del PRD.

El gobierno llegaba sin votos suficientes para aprobar el presupuesto. Había puesto sobre la mesa un paquete serio y responsable. La sucesión presidencial estaba en marcha.

El reto no era sólo técnico: era político, simbólico y de Estado.

Fue una negociación sin estridencias, pero cargada de tensión.

El 11 de noviembre de 2011, en medio de esas negociaciones, el helicóptero del secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, cayó en el sur de la Ciudad de México.

El ánimo en San Lázaro y el país cambió: el debate presupuestal continuaba en un marco de rumores y de incertidumbre. México y su clase política tenían el reto de dar elementos de certeza.

Apenas cuatro días después, el 15 de noviembre, el Presupuesto de Egresos fue aprobado: 425 votos a favor y 27 en contra.

La votación fue el dato de estabilidad que el país necesitaba. El PRI, encabezado por Rojas, dio más votos que el propio PAN.

En ese instante, el Paquete Económico se volvió una señal al país y a los mercados: que México sabría cerrar con orden un sexenio y abrir otro sin crisis.

Años después, recuerdo esa aprobación como una lección de madurez institucional: un momento en que el presidente Calderón y su gobierno, y Francisco Rojas y su bancada, desde trincheras distintas, pusieron al país por encima de la coyuntura.

En septiembre que lo felicité por su cumpleaños me contestó: “Gracias querido Pepe por acordarte de tus amigos”. Hoy comparto estos recuerdos.

Que en paz descanse un gran mexicano. Mis oraciones para su familia y sus muchos amigos.

El dato

Confianza

  • Con el presidente Peña, Francisco Rojas fue director de la Comisión Federal de Electricidad. Creo que sumarlo a su equipo era un reconocimiento a su talento personal y que, además, por su conducto se reconocía al grupo parlamentario que Paco, en momentos muy complejos, había conducido.