Economía femenina: una pieza clave de la estructura económica
Más del 56% de las mujeres emprendedoras mexicanas trabajan desde casa, muchas en condiciones de informalidad y con ingresos muy bajos
En México, la economía cotidiana tiene rostro de mujer. Más de 6.82 millones de mexicanas emprenden y mantienen vivo el flujo productivo del país: venden, producen, organizan, distribuyen y sostienen negocios que impactan directamente en sus hogares, sus colonias y sus comunidades.

Más de la mitad —56%— lo hace desde su casa, convirtiendo la sala, la cocina o la recámara en un verdadero taller económico doméstico, uno de los centros productivos silenciosos más grandes del país.

La mayoría inicia joven y con pocos recursos: las emprendedoras comienzan a los 33.6 años, sus negocios tienen en promedio 4 años, el 87.7% opera con equipos muy pequeños (entre 1 y 5 empleados) y el 82.6% vende directo al consumidor.

A pesar de su fuerza, casi 8 de cada 10 trabajan en la informalidad, frenadas por trámites, falta de crédito y barreras estructurales que limitan su crecimiento.

Esa informalidad también define sus ingresos: una emprendedora informal gana en promedio $3,707 mensuales, mientras que una formal alcanza $9,535, una brecha que determina el futuro de sus negocios.

México destaca a nivel internacional: ocupa el puesto 11 de 49 países en participación femenina emprendedora. Aun así, enfrenta retos frente a economías con mayor formalidad, financiamiento y acceso a capital. En el mundo, solo 33% de las Pymes formales están lideradas por mujeres.

Reconocer esta realidad no es un gesto simbólico: es entender que la Economía Femenina es una pieza clave de la estructura económica nacional. Potenciarla significa fortalecer la base productiva del país.

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