Camiones, peligro en carreteras; la seguridad marcha a vuelta de rueda
Entre los principales factores de riesgo se encuentra la lenta renovación de transportes obsole-tos, las unidades ‘pirata’ y una débil vigilancia en el cumplimiento de la normatividad
CIUDAD DE MÉXICO.
La lenta renovación de camiones obsoletos, una laxa vigilancia en el cumplimiento de las normas y prestadores pirata del servicio de transportación de carga y pasajeros, entre otros factores, provocan que los esfuerzos por incrementar la seguridad en las carreteras y autopistas marchen a vuelta de rueda.
Organizaciones como la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), la Asociación Nacional de Transporte Privado (ANTP), la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo (Canapat), entre otras, reconocen que no existen estadísticas homologadas y confiables 100 por ciento, pero que a partir de un importante proceso de capacitación de los operadores de las unidades se ha logrado reducir en forma importante la cifra de accidentes.
Lo anterior debería estar fortalecido ante la puesta en marcha de cambios a la NOM-012 respecto de pesos y dimensiones, lo que redujo el sobrepeso con que pueden circular las unidades de carga, aunque las 75.5 toneladas en que quedó la norma aún es muy superior a lo permitido en Estados Unidos y Canadá.
Asimismo, la emisión de la NOM-068 respecto de las condiciones físico–mecánicas de las unidades, pero que se contradice una vez que sigue abierta la puerta de la importación de unidades provenientes de Estados Unidos y cuyo periodo de servicio rebasa los 10 años.
Rogelio Montemayor, presidente de la Canacar, dijo a Excélsior que a partir de una cartera de medidas en favor de la seguridad se han tenido importantes avances, pero que es necesario que las autoridades fortalezcan las medidas para vigilar que se cumplan las normas.
Según la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), se mantiene el plan de instalar arcos electrónicos en carreteras y autopistas que detectarán el cumplimiento de las normas en forma automática.
A raíz de trágicos accidentes, como el de 2013, provocado por un vehículo de la compañía Termogas en San Pedro Xalostoc, y en abril de 2012, en las carreteras México-Toluca y la Álamo-Potrero del Llano en Veracruz, en los que fallecieron 50 personas y estuvieron involucrados tractocamiones, las autoridades se vieron presionadas a acelerar la revisión de normas como la 012.
En ese entonces se repondió a la presión social con la eliminación del permiso temporal para que los camiones de doble semirremolque excedieran el peso permitido en 4.5 toneladas, lo cual implicó reducir en 9% la carga útil de estos vehículos, así como 80% de la conectividad autorizada.
En el caso del accidente de San Pedro Xalostoc, pese a que las investigaciones arrojaron que tanto el conductor como la unidad cumplían con las normas, la Comisión de Transporte de la Cámara de Diputados observó que el problema no es el cumplimiento de la NOM-012 sobre pesos y dimensiones, sino que “la norma está excedida”.
Hoy el reconocimiento es que pese a la eliminación de sobrepeso, la norma autoriza tonelajes de carga muy superiores al de otras naciones.
Roberto Díaz Ruiz, expresidente de la Canacar, reiteró que hacia finales de 2015 habían ocurrido alrededor de dos mil accidentes con 15 mil lesionados, lo cual implica una importante reducción de alrededor de 10%, e indicó que la vías con más problemas son la México-Querétaro y la México–Puebla.
Lenta renovación
Entre las medidas recomendadas destaca la necesaria renovación de la flota vehicular. Datos de la SCT indican que alrededor de 35% del parque vehicular de carga del país se encuentra en estado de obsolescencia. Es decir, que 252 mil vehículos, de los 737 mil que circulan en el país, tanto motrices como de arrastre, tienen más de 20 años.
Las cifras varían incluso dentro de las mismas dependencias y organizaciones. Sin embargo, Adrián del Mazo, director general del Autotransporte Federal de la SCT, comentó que en 2015 únicamente se renovaron, mediante el programa de chatarrización, dos mil 821 unidades, de seis mil autorizadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
La Canacar, por ejemplo, tiene el plan de renovar 70 mil unidades en el presente sexenio, pero a la fecha se han renovado siete mil, debido a que, según José Refugio Muñoz, vicepresidente ejecutivo de la Canacar, el estímulo fiscal es insuficiente y la devaluación ha causado un incremento de 30% en el precio de las unidades.
Tanto los autotransportistas de carga como de pasajeros reconocen que uno de los males que lacera la economía de los empresarios formales y la calidad del servicios, además de la seguridad, es la cantidad de unidades pirata.
Javier Ancona, coordinador de la Comisión de Servicios al Autotransporte de la Canapat, comentó que se calcula que hay 25 mil unidades que dan el servicio de transportación de pasajeros en forma irregular, sin invertir en terminales ni pagar impuestos ni seguridad, lo que equivaldría a 20% de la flota total.
Arturo Alcántara, presidente del Consejo de Administración de Omnibus de México, dijo que son diversos los factores que provocan que los autobuses de pasajeros se vean involucrados en accidentes, sobre todo las unidades informales.
Omnibus de México calcula que hay alrededor de 60 mil unidades pirata, un número mayor al de los autobuses con que cuenta esa empresa.
Destacó que los informales “no cumplen la más mínima norma” ni en pesos y dimensiones ni en condiciones físico–mecánicas, además de que trasladan drogas y sustancias peligrosas.
Previamente, Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, anunció que ya fueron retiradas de la circulación mil unidades irregulares.





