“Las similitudes con Corea son muchas”; se firmarán acuerdos, sobre todo culturales

José Luis Bernal, embajador de México en Corea del Sur, señala que el comercio con el país asiáti-co ha crecido aceleradamente y que cada vez son más las marcas coreanas que no sólo venden, también producen aquí

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“No hay un acuerdo de libre comercio entre los dos países, pero el comercio sigue creciendo más que lo que está creciendo con la mayoría de países con los que tenemos acuerdos de libre co-mercio.” José Luis Bernal, embajador de México en Corea. Foto: Notimex/Archivo
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Ubicado en el centro de Seúl, Gyeongbokgung fue el Palacio Real más importante durante los 200 años que siguieron desde su construcción en 1395. Foto: Tomada de http://spanish.korea.net/
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La Biblioteca Nacional de Corea ofrece una gran cantidad de información digital. Foto: Tomada de http://spanish.korea.net/
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CIUDAD DE MÉXICO.

La visita a México de la presidenta Park Geun-hye, de Corea del Sur, y su reunión con el mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, permitirá hacer el “corte de caja” de una relación de beneficio mutuo que tiene un efecto multiplicador, dijo José Luis Bernal, embajador de México en Seúl.

En vísperas del arribo de la presidenta Park, hoy sábado, el embajador Bernal aceptó conversar con Excélsior y señaló que el encuentro permitirá la firma de “más de 20 acuerdos”, que van de cultura y conservación de monumentos a comercio, comunicaciones y tecnología.

“Hay que recordar que establecimos hace diez años una asociación estratégica (...) es una decisión compartida por los países de decir vamos a impulsar una asociación estratégica con dobles apellidos de beneficio mutuo, para el siglo XXI, y se acuerda en 2005.

—¿Hacia dónde va la relación México-Corea del Sur? ¿Vamos a seguir siendo maquiladores? ¿Vamos a pasar allá o vamos a otro tipo de integración, a otro tipo de asociación?

­—No, no. Yo creo que ya estamos más allá de la maquiladora, ya estamos más allá en muchos sectores.

¿Cuántas empresas de Corea hay en México? Y hay que señalar que todas ya son empresas mexicanas, de acuerdo con la ley. O sea, ya son empresas mexicanas de origen coreano. Las grandes marcas de Corea ya están aquí, produciendo, no sólo vendiendo, están produciendo.

Y el número lo dice todo. Pasamos de menos de mil 400 en 2012 a mil 500 en 2013, a mil 600 entre 2014 y 2015, y hoy estamos registrando mil 720.

Cuando hacemos la comparación con empresas de producción que tienen origen en otros países, el número está muy arriba, comparado con cualquier otro. No hablo de Estados Unidos, que tiene una tradición diferente, una presencia distinta. Pero podemos comparar con países de Europa, con Asia.

El comercio está creciendo de manera muy acelerada. Hay que recordar que entre 2008 y 2009 hubo una recesión mundial, motivada por presiones financieras. Y que Corea y México fueron de los pocos países que tuvieron lo que ahora se llama “la resiliencia” necesaria para poder salir adelante mucho más rápido que otras naciones.

En un año, en 2010, las dos economías habían repuntado. Cada una por su lado. Y esto llevó a que en los dos países la demanda se mantuviera. En México hay que recordar que hemos seguido generando un crecimiento que va creando clase media, no al ritmo que quisiéramos, pero se está dando.

Entonces se ha convertido en un centro muy atractivo para la inversión internacional. Por muchos motivos, por localización, por recursos, por costos. Y, sobre todo, por el dinamismo del mercado interno.

Entonces empiezan. O sea, gran parte de la resiliencia creada por economías como la de Corea tiene que ver con sus conexiones con otros mercados del mundo. El comercio se empieza a dar de manera acelerada. Entonces es interesante que en una etapa de 2010 a 2015, donde el comercio mundial creció muy lento, el comercio entre Corea y México creció aceleradamente. Estuvimos registrando niveles de comercio por arriba de los 14 mil millones de dólares anuales durante cuatro años.

En 2015 habíamos calculado que llegaríamos a los 16 mil millones de dólares, que es mucho. Pero pasamos los 17 mil sorpresivamente. ¿Qué quiere decir? Bueno, que los dos países somos países abiertos al comercio. No hay un acuerdo de libre comercio entre los dos países, pero el comercio sigue creciendo más que lo que está creciendo con la mayoría de naciones con las que tenemos acuerdos de libre comercio.

—En otra ocasión me dijo que entre México y Corea del Sur no hay un acuerdo de libre comercio, pero hay comercio libre.

­—Hay comercio libre. ¿Por qué?, porque los dos somos abiertos al comercio. México tiene acuerdos con 45 países, Corea tiene como 52, es el que tiene más acuerdos de libre comercio en el mundo.

Y está creciendo el comercio. Fue inesperado que pasáramos los 17 mil. Habíamos calculado 16 y llegamos a 17.

¿Qué quiere decir esto? Que las mil 700 empresas tienen una gran actividad intraindustrial. O sea, importan efectivamente insumos que vienen de Corea. Éstas generan aquí producción industrial, generan exportaciones. Las exportaciones van sobre todo a Estados Unidos, crecientemente a América Latina. Las televisiones llegan, por ejemplo, hasta Australia y a otros países, a muchos países en Europa.

El impacto ya no es solamente local, hay un impacto en el comercio exterior. Y estamos hablando de que muchos de estos productos regresan a Corea o van a otros países de Asia, y esto está mejorando la balanza comercial de México, también de Corea.

Son economías muy... no son muy parecidas, pero al final son semejantes en cuanto al tamaño. Estamos uno junto a la otra en las comparaciones macro a nivel internacional. Con la diferencia, desde luego, de que ellos tienen la mitad de la población de México.

Y la otra diferencia importante, que yo siempre subrayo, es la distribución del ingreso. El crecimiento en Corea fue muy rápido, fue muy dirigido, fue bien concertado entre todas las partes. Y uno de los elementos clave de la concertación fue que se daría con una buena distribución del ingreso.

Entonces ha habido un crecimiento parejo de las clases sociales que abarca a casi toda la población. No es que no haya pobreza, pero los niveles no son comparables con ningún otro país. Hay que ver todos los elementos del desarrollo.

Entonces ¿qué nos deja esta relación? Comercio, inversión, lecciones de desarrollo, intercambios de conocimiento que se traducen en programas de cooperación educativa. Estamos incrementando las becas, los intercambios. Ya son más de 300 por cada lado del año. El número no es muy alto, pero sí es muy alto considerando que los mexicanos jóvenes están más interesados en ir, en aprender.

No solamente aprender algunas técnicas, algunas disciplinas, sino también incluso el idioma. Algo muy raro, ¿no?, pero también ya se interesan en conocer la dinámica de funcionamiento de esa sociedad.

Los coreanos vienen a México cada año también, a diferentes lugares. Muy pocos en la Ciudad de México. Van básicamente a Colima, a Guadalajara, a Monterrey, algunos a Baja California. Hemos tenido intercambios con Oaxaca, con Yucatán, en San Luis Potosí. Está ya muy diversificada la oferta y la demanda a nivel de intercambios educativos.

Tenemos muchas similitudes. Corea es uno de los países donde más picante se come en Asia. En China uno piensa que se come mucho picante, pero es nada más enciertas regiones, como en Sichuan.

En Filipinas un poco, pero no se come mucho picante casi. En Corea sí, todos los días. Y a la gente le gusta comer bien. Los valores familiares son muy similares. Las tradiciones, el respeto a las culturas antiguas también se dan.

Somos muy nacionalistas los mexicanos, los coreanos son muy nacionalistas también. Nos identificamos mucho en la sique social. Estamos muy, cada uno en su ámbito, pero muy identificados. Nos gusta tomar cerveza, alcohol con la comida, convivir con los amigos, la fiesta. Y esto no se encuentra con todos los países. Es diferente tratar con Japón, con Filipinas, tienen una personalidad diferente.

—¿Esto cómo ha funcionado en el terreno político y diplomático?

­—Bueno, nos toca, en la parte diplomática, darle seguimiento a estos interambios y propiciar el marco normativo. ¿Cuál es el resultado principal? Yo diría que son dos. Uno: encuentros frecuentes del más alto nivel.

O sea, la llegada de la presidenta Park a México es la primera visita de Estado en estos años. Pero ha habido intercambios frecuentes en los años anteriores, en administraciones pasadas e incluso en esta administración.

Los dos presidentes están cumpliendo tres años desde que iniciaron sus mandatos. En tres años hemos, yo diría que atestiguado o promovido más de 20 acuerdos interinstitucionales, sin contar los educativos. En los educativos van más de 90 en los últimos 10 años.
Pero en materia de acuerdos nuevos, en los últimos seis años hemos tenido dos en materia de salud, hemos tenido cooperación en materia farmacéutica, hemos tenido avances en materia de telecomunicaciones, la generación de las tecnologías de banda ancha, acuerdos para cuestiones de puertos, en la construcción de plantas eléctricas.

Ha habido una multiplicidad de acuerdos que nos refleja que no todo es comercio e inversión.

Tenemos mucha capacitación técnica e intercambios entre entidades gubernamentales y empresas privadas. Hay gran interés en Corea, por ejemplo, por el Programa Nacional de Infraestructura, por participar en obras de México en los esquemas público-privado.

En los últimos tres años, desde que los dos presidentes empezaron sus gobiernos, se han encontrado, por lo menos, en cinco o seis ocasiones, pero no ha habido estas visitas recíprocas a nivel de jefes de Estado.

Pero en diferentes organismos internacionales han coincidido el presidente Peña Nieto y la presidenta Park, y se han visto desde 2013 en San Petersburgo, en Bali, en Nueva York, al menos en dos ocasiones en la Cumbre de Cambio Climático en París, en las reuniones del G-20, en Turquía, la más reciente es Turquía. En APEC, en Filipinas. Entonces ya van más de seis.

Han tenido buena química, buen entendimiento. Han promovido temas nuevos de la relación. Hay económico, pero no todo es económico. Nos interesa mucho lo educativo. La promoción cultural está en su apogeo en los dos países, estamos aprendiendo mucho lo de la nueva ola coreana, el K Pop.

—El embajador Chung Beeho dijo que se había visto con Ildefonso Guajardo (secretario de Economía)  y con el secretario de Cultura (Rafael Tovar y de Teresa).

­—Bueno, hemos tenido como 20 acuerdos en los últimos tres años. En esta visita se van a anunciar al menos 20 acuerdos nuevos. ¿Por qué? Porque estamos todavía promoviendo más. Los nuevos son en el ámbito de la cultura.

Hay cooperación en la protección de bienes arqueológicos, en conservación de bienes culturales. Son materias en las que México tiene una gran experiencia y países de Europa demandan gran cooperación de México en esto. En Asia empiezan a ver la experiencia de México. Son aspectos en los que llevamos la delantera.

Estamos ampliando el programa, por ejemplo, este programa entre Amexcid, la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional y el Programa de Compartir el Conocimiento se está renovando. Ya completamos en ese programa 11 proyectos. Estamos ahorita con cuatro abiertos y queremos seguir ampliando el número en los siguientes años.

Hay un acuerdo muy importante de cooperación triangular, en donde Corea y México participan conjuntamente en capacitación para países en América Latina y el Caribe. Ha sido muy exitoso este programa en los últimos dos años con talleres conjuntos, por ejemplo, para capacitar a funcionarios en materia ambiental, en materia de cambio climático, que han venido de América del Sur, de América Central y cada vez más del Caribe también.

Estamos abriendo vías de comunicación para mejorar las telecomunicaciones, la incorporación de tecnología. Queremos impulsar, no está todavía listo, más contactos físicos. Voy a hacer la analogía un poco con lo que nos pasa. Aunque no hay acuerdo de libre comercio, el comercio se da.

El año pasado tuvimos la visita en México de casi 100 mil coreanos. Y yo digo que aunque no hay vuelos directos, el turismo se da.

Al final esto nos explica la demanda que hay en las líneas aéreas para llegar a México. Muchos coreanos están eligiendo Cancún como su destino principal para su luna de miel, y eso es muy importante.

Ya están descubriendo Los Cabos, están llegando a la Ciudad de México, a las ciudades coloniales. Los mexicanos, aparte de los estudiantes, hay más visitas de empresarios. Entonces tuvimos 15 mil personas que llegaron de México a Corea el año pasado. No son números muy altos, pero uno ve las tasas de crecimiento y estamos teniendo una mayor tasa de crecimiento del turismo coreano que viene a México que de turismo chino, es un ejemplo. Y del otro lado también estamos creciendo a tasas más rápidas.

Estamos hablando de la posibilidad de construir plataformas petroleras con tecnología coreana, pero armadas en el área del Golfo de México. Estamos hablando de cómo mejorar los servicios de cabotaje, de estar recorriendo las costas.

Estamos hablando mucho de cooperación de México a Corea en ciertos objetivos de pesca internacional. De Corea a México también en la creación de nuevas capacidades. Vamos a lanzar un programa de cooperación en la exploración de los fondos marinos en aguas internacionales, que es un sector que está creciendo, sobre todo con base en empresas asiáticas.

En la conexión aérea, las posibilidades son todas las que queramos, pero no depende de lo que queramos sino que depende del equipo. No ha habido equipo disponible que pueda llegar directo desde la Ciudad de México hasta las principales ciudades de Asia. Ya va a haber equipo disponible; entiendo que Aeroméxico inaugura pronto un vuelo directo hasta Japón.

—Entonces Corea-México es una asociación que va para adelante.

­—Va para adelante, y hay que recordar que establecimos hace 10 años una asociación estratégica. Siempre me preocupo por ver qué nuevos mecanismos acordamos.

Bueno, tenemos ya ese acuerdo. No es un tratado, es una decisión compartida por los países de decir “vamos a impulsar una asociación estratégica con dobles apellidos de Beneficio Mutuo para el Siglo XXI”. Se acuerda en 2005.

Son casi casi puros adjetivos. “Asociación estratégica”. Nos asociamos con una visión estratégica de Largo Plazo. Es muy importante insistir en los beneficios mutuos. Tenemos que  compartir los beneficios de la asociación. Yo por eso insisto en que el comercio y la inversión no son de un solo lado, son de los dos.

Y cuando negociamos cualquier cosa, tenemos que también negociar la apertura de aquellos mercados. Y luego dice “para el siglo XXI”. Lo hicimos en 2005, cuando faltaban todavía 95 años del siglo.

Estamos haciendo lo que llamo yo un corte de caja, que es: ¿10 años después qué ha pasado?

Y un corte de caja ¿qué ha pasado en los primeros tres años de esta administración del presidente Peña Nieto y en los tres primeros años de la presidenta Park Geun-hye.

Bueno, en los 10 años pasaron muchas cosas. Todas positivas. Y está creciendo la relación en lo económico, lo social y lo político.

Con los encuentros de jefes de Estado y de ministros de todas las carteras y con la creación de MIKTA (asociacion informal creada por México, Indonesia, Corea del Sur, Turquía y Australia). O sea, hemos avanzado sobremanera.

—¿Qué tal está jalando MIKTA?

—MIKTA va bien. Tuvimos el primer año de lanzamiento con México. El segundo año fue el impulso que le dio Corea. Muy importante. Logramos, en menos de año y medio, tener el sitio web que difunde las actividades de MIKTA.

Reuniones frecuentes de los cancilleres de manera ya establecida, reunión en el marco de Naciones Unidas en septiembre. Una reunión anual de cancilleres. Tuvimos el año pasado, en Corea, la Reunión de los Líderes Parlamentarios. Este año encabeza el movimiento este grupo de Concertación en Australia. Han modificado las fechas de las reuniones, pero el diálogo sigue.

Y estamos muy atentos, como MIKTA, a los acontecimientos, sobre todo los que tienen que ver con la seguridad de la ciudadanía.

El tema de salud, en el tema de la amenaza a la paz internacional, hemos estado, aún sin estar reunidos físicamente, los cancilleres; con el cibersecretariado trabajamos de manera permanente en el seguimiento de emergencias internacionales.

El Tratado de Tlatelolco lo tenemos vigente desde el año 1967. Es decir, son ya casi 50 años, el año próximo, de que se ha mantenido vivo este compromiso. No solamente de los países de la región, sino de no aceptar la participación de países extrarregionales con armamento nuclear en esta región geográfica.

Con esa idea hemos promovido el impulso de otras zonas libres de armas nucleares en el mundo. Es decir, el Tratado de Rarotonga, otras iniciativas que no han prosperado en Medio Oriente. En el caso de la Península de Corea es muy significativo. Pero la idea nuestra se ha mantenido como impulsora del desarme general y completo. Ahí ya decimos todo, pero aparte le agregamos: con especial énfasis en el desarme nuclear.

Y en lo nuclear insistimos en que tenemos que avanzar de manera rápida en dos cosas: en evitar la proliferación. Porque si había cinco potencias nucleares, ahora hay de facto tal vez 10 o más, y sigue habiendo una proliferación que no siempre está cumpliendo con el Tratado de no Proliferación, sino que no cumple con los acuerdos que están tratando de brindar salvaguardia para el desarrollo seguro de esta tecnología.

La amenaza está allí. La amenaza del uso, por actores estatales, sigue creciendo. Pero nos preocupa también que estos armamentos pasen a actores no estatales. Ése fue el origen de la Primera Conferencia de Washington sobre la Cumbre de Seguridad Nuclear; creo que ahora va en la cuarta.

Y el origen es, sobre todo, evitar, o sea, de formar un marco normativo, un marco de acuerdos que nos permita evitar que estos armamentos sean sustraídos, sean vendidos, sean comerciados ilegalmente y caigan en manos de grupos no gubernamentales.

¿Por qué? Porque allí ya no hay acuerdo, no hay control, no hay forma de seguirlo. Entonces México, ahí sí, cumple con una responsabilidad que tiene que ver con el compromiso que tenemos por la estabilidad y la paz internacional. Y al final, o al principio. Es un principio que está establecido en la Constitución como principio de política exterior.

¿Cómo se manifiesta? Pues se manifiesta de manera más activa. Antes tuvimos activismo para el tratado de Tlatelolco. Mantuvimos el activismo que llevó al otorgamiento del Premio Nobel de la Paz con don Alfonso García Robles.

¡No es nuevo! O sea, ya tiene años que ocurrió. Y hemos mantenido la tradición en las conferencias del desarme. Hasta hoy, siempre la voz de México es muy escuchada.

Ya hay otros actores, ya hay otros movimientos, ya hay otras amenazas. Y MIKTA no se dedica únicamente a los temas de amenazas a la estabilidad. Vemos asuntos regionales. Un representante de cada región, de las regiones diversas que estamos allí representados.

Es un gran foro para intercambiar, para actualizar puntos de vista sobre lo que ocurre en cada región geográfica en la que estamos.

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