Suman a la lista otro presunto culpable
En noviembre de 2014, un hombre fue ultimado en su vehículo por dos sujetos; el “asesino” se encontraba a varios kilómetros del crimen en ese momento
CIUDAD DE MÉXICO, 26 de julio.- Su familia mantiene la fe en que se aplique justicia. Las pruebas que lo incriminan son construidas o nada sólidas y en ningún momento evidencian su participación en el crimen que se le imputa, aun así, un juez local sentenció a Jonathan a 35 años de prisión por un homicidio que no cometió.
Lleva un año y cinco meses internado en el Reclusorio Norte por un asesinato que, según las pruebas y testimonios, no pudo cometer; sin embargo, la justicia del Distrito Federal tomó en cuenta testificaciones de oídas, un video borroso y declaraciones contradictorias que lo involucraban en el homicidio.
Las pruebas presentadas ante la justicia por sus familiares debieron bastar para decretar la inmediata y absoluta libertad de Jonathan Siberia Viveros Pérez; sin embargo, el juez 14 de lo penal del DF resolvió mantenerlo en la cárcel. La segunda instancia avaló dicha sentencia que lo condena a 35 años de reclusión.
Existen diversas anomalías, faltas al debido proceso e inconsistencias en el caso desde el momento de su aprehensión por parte de elementos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal la cual, a todas luces, fue ilegal, empezando porque no se contaba con una orden de aprehensión.
Del total de diligencias realizadas para el desahogo de pruebas y las ministeriales, el impartidor de justicia que dictó sentencia, José Luis Miranda Pérez, sólo presenció una, pues llegó al Juzgado 14 de lo Penal en el Distrito Federal como juez interino para luego, sin más, el 29 de agosto de 2014 dar resolución al caso.
Meses después, magistrados de la Séptima Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal ratificaron la sentencia de 35 años de cárcel a Jonathan, lo anterior, con base en los agravios presentados por la Procuraduría capitalina, la cual lo considera responsable del delito de homicidio calificado.
El caso
La madrugada del 13 de noviembre de 2013, Aarón Torres Cortés estacionaba su vehículo frente a una tienda de conveniencia, ubicada en la calles 11 de Abril y Revolución, en la colonia Tacubaya, cuando dos sujetos (sin identificar) se acercaron al vehículo y accionaron un arma de fuego en dos ocasiones, matándolo al momento. Los asesinos huyeron.
Justo en ese momento, a la 1:00 horas y a varios kilómetros de distancia, en Tlatelolco, Jonathan Siberia se encontraba en una reunión con su familia.
Inicia el calvario
El 6 de febrero, tres meses después del asesinato, elementos de la PGJDF, encabezados por un familiar de Aarón, quien responde al nombre de Jorge Torres Peñaloza, lo aguardaban en el exterior del Metro Tacubaya, en cuanto lo ubicaron se acercaron a él y lo detuvieron en el interior de las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, sin orden de aprehensión y acusándolo de robo.
Tras ser detenido y sin oponer resistencia Jonathan fue trasladado en Metro por los policías hasta la estación Isabel la Católica, para posteriormente ser metido a una patrulla en la que fue llevado hasta la Fiscalía de Homicidios, ubicada en La Raza.
Ahí conoció formalmente la acusación de homicidio, y no de robo como se le había dicho previamente, que le imputaban. Al día siguiente fue llevado al Reclusorio Norte, donde se le inició formalmente el juicio en su contra, encabezado primero por el juez Armando Palacios.
Alegan inocencia
Además, a pesar de que la mamá de Jonathan alegó la inocencia de su hijo y exigió que le hicieran las pruebas correspondientes como la de pólvora para saber si había matado o no a alguien, este derecho le fue negado.
Tras conocer algunos de los argumentos de la parte acusadora y la defensa, el juez interino, José Luis Miranda, dictó finalmente sentencia condenatoria contra Jonathan Siberia con base en decir de la defensa “a presunciones sin causa y fundamento legal, violentando así los artículos 14 y 16 de la Constitución.
Inconsistencias
Y es que a los principales testigos, todos familiares de Aarón Torres, se les presentó un video, cuya copia posee Excélsior, de la noche en la que ocurrió el homicidio, donde puede apreciarse a dos personas de espaldas y caminando hacia la calle 11 de Abril, segundos después se escuchan dos detonaciones, pero no se puede observar el asesinato, luego se ve a los sujetos huir en un vehículo.
Los familiares de la víctima mortal tuvieron, durante las audiencias, a la vista la grabación tomada de una cámara de seguridad y expresaron que no lograban ubicar a los dos homicidas; empero, en audiencias posteriores, semanas después, rectificaron y aseguraron que uno de los dos asesinos era Jonathan Siberia.
Se contradicen y luego coinciden
Al iniciar el juicio, los testimonios presentados contra Jonathan eran contradictorios y algunos de los testigos sostenían que ninguno de los dos homicidas podía ser Jonathan; sin embargo, quedaron asentadas en el expediente las declaraciones finales, las cuales “coincidían” a plenitud una con la otra y lo inculpaban del asesinato.
Otra de las inconsistencias es que al momento de su detención, tres meses después del homicidio, los elementos de la PGJDF aplicaron, de forma ilegal, la figura de “caso urgente” para asegurarlo, situación que resulta arbitraria, pues no existía flagrancia alguna y además nunca hubo citatorio para que Jonathan se presentara a declarar sobre el homicidio de Aarón ante el Ministerio Público.
Casos militares
Este diario dio a conocer casos similares al de Jonathan Siberia:
- El 11 de mayo de 2011
Le dan 50 años
Excélsior dio a conocer que la Suprema Corte resolvió un amparo que había promovido una persona que fue sentenciada a más de 50 años de prisión por los delitos de homicidio y cohecho, con base en la declaración de un único testigo, quien nunca ratificó su denuncia ante el juez y no fue localizado.
Dicho caso fue similar al que se presentó en la cinta Presunto culpable, ya que en ambos la acusación se basó sólo en la declaración de un testigo.
- El 26 de septiembre de 2014
Una más
También se dio a conocer el caso de Paola Geraldine Cervantes, quien fue encarcelada acusada de asesinato, crimen que, a decir de su familia, no pudo cometer. Las pruebas presentadas ante la justicia debieron bastar para decretar su inmediata y absoluta libertad; sin embargo, el juez 51 de lo penal del DF resolvió mantenerla en la cárcel, pues “no podía determinar que ella no era la persona que (las autoridades) buscaban”.
El cargo que pesa sobre Paola es por un homicidio cometido en 2011, cuya principal sospechosa es una mujer con características físicas completamente diferentes a las de ella.


