Corona Capital 2019, nostalgia musical

La primera jornada del Corona Capital estuvo plagada de melancolía artística con bandas como Franz Ferdinand y Weezer

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CIUDAD DE MÉXICO.

Parecería que para el festival Corona Capital nada es imposible, y después de 10 ediciones el festival se posiciona como uno de los favoritos de los chilangos y de todos aquellos que llegan a la capital del país desde muy diferentes lugares.

Con 95 mil personas abarrotando el espacio en la curva cuatro del Autódromo Hermanos Rodríguez, casi 30 bandas hicieron de este décimo capítulo de la gran fiesta de la música un evento memorable.

Para la gran mayoría de los asistentes al festival Corona Capital, la presencia de Franz Ferdinand representó una vuelta al pasado, a esa juventud latente de la primera década del siglo XXI. Una época en lo que todo poco a poco se iba descubriendo.

Mayores de 40 años, de 30 y algunos más que apenas sobrepasaban los 25, se arremolinaron en el escenario Corona para escuchar lo que Alex Kapranos y compañía tenían que decir por primera vez en el Corona Capital.

Canciones como No You Girls, The Dark of the Matinée, Always Ascending, Do You Want To, Black Tuesday, Lucid Dreams, Love Illumination, Ulysses, Outsiders, Take Me Out y This Fire fueron sólo algunas de las canciones que la banda inspirada en el nombre del archiduque de Austria, tocó para deleitar a sus miles de seguidores que se dieron cita en el escenario Corona.

Gracias México, gracias México”, fueron las palabras de Kapranos a cada una de las reacciones de las canciones.

En punto de las 20:00 horas la banda estadunidense tomó el escenario del Corona Capital para hacer su debut en el festival mexicano más importante de la Ciudad de México.

La fiesta de la música que había comenzado casi seis horas antes y estaba llegando a uno de sus puntos más altos de emoción, cuando Alex Kapranos, Bob Hardy, Paul Thomson, Dino Bardot y Julian Corrie comenzaron a hacer lo mejor que saben:  música.

Un viaje en el tiempo hasta la primera década del siglo XXI fue lo que los originarios de Glasgow, Escocia, lograron con el público asistente rememorara algunos años de juventud, mientras que los más jóvenes comprobaron que lo que escucharon en discos o en playlist es mejor en vivo.

En su primer jornada el público salió satisfecho luego de vibrar con la música de sus bandas favoritas.

 

DIEZ AÑOS DE FIESTA

Mientras los Franz Ferdinand traían a todos de cabeza, los más nerds del rock, Weezer abrían con Buddy Holly. Esta vez Rivers Cuomo, el vocalista no traía la playera de los Tiburones Rojos del Veracruz, y qué bueno porque está salada la camiseta de los escualos con los problemas en la liga mexicana de futbol.

Pero así es como comenzó uno de los grandes actos de la décima edición del Corona Capital, que se realizó en la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez, en la primera jornada que cerraría The Strokes en el escenario principal.

Era el único acto punk del festival ya que SWMR, la banda del hijo de Billie Joe Armstrong no pudo venir por un incidente. Todos los skaters, tatuados y punks que arribaron al festival, lo hicieron para ver a los cuatro nerds. Undone (The Sweater Song) y el cover de Take on Me siguieron el show.

Hacía falta ambiente, pero no gente. La pista estaba atestada y Rivers ya estaba hablando en español, por algo es fan de Quién como tú, de Ana Gabriel.

Estaban aventando puras rolas de antaño, como My name is Jonas y la gente lo estaba agradeciendo, desde los cuarentones recordando su juventud hasta los más chavitos aprendiendo de la música de sus padres.

Iban saliendo poco a poco los hits más mainstream, como Perfect Situation y el rebelde cover Paranoid, de Black Sabbath. Los covers son lo de Weezer porque apuntan a tanta diversidad como se puede.

Fans únicos, que les importó un pepino que ya había aferrados formados y apartando lugar para ver a The Strokes en el escenario principal, ellos se arremolinaron para ver a sus tetos. Holiday e Island on the Sun fueron otras de lss rolas que Weezer sacó en su corto repertorio, afirmando que se necesita un show sólo de ellos, algo que hace años no sucede.

Amenazante día gris, contrastante con los ojazos azules de Alice Merton y su vitalidad de un debut inesperado. Se presintió lluvia, una nube gris pasaba por encima de las muchachonas que confundieron el otoño con el ambiente primaveral de principios de año.

Coronitas de flores, mismo estampado con blusas y hasta ponchos. El baterista les robó el aliento. Alice lo presentó y las fans soltaron el chiflidito coqueto.

Los ponchos oficiales del festival, vendidos por mil 500 pesos, fueron el uniforme a juzgar por la cantidad de fans que aparecieron con la cantante. Un color café que parecía más a la de un Jedi que la de los mismos hipsters.

Frente a Merton una horda de fans apareció con cabezas de animales y saltaban con No Roots. Las chelas hacían su agosto pero no biznes, gracias al sistema cashless para hacer sus compras.

Muchachos, voy a regresar el próximo año ya con un show en solitario, lo prometo”, y se retiró.

La gente abandonó el escenario Doritos para hacerse de algún aperitivo, de otra chela o alcanzar un lugar seguro para poder ver a los escoceses de Travis en el Corona Light, un escenario cuyo acomodo VIP resultó una mala idea porque eran pocos los seguidores con el ingreso preferencial, y entre ellos y la gente de general habia un vacío triste.

Qué pésima idea”, decía la gente evidentemente molesta. La separación provocó tener a Travis un poco lejos. Esa intimidad y cercanía que acostumbran los escoceses se perdió. Triste.

Se empujaron y hubo algún intento de bronca por poder estar lo más frente posible en general. Muchos se molestaron con los que se abrieron paso empujando, al final es un concierto pero es lo único que provocó la división.

La incomodidad se terminó cuando Francis abrió con Side. Un conjunto rojo decidió usar. Algunos bromeaban con que salió disfrazado de La casa de papel otros de basurero. Era una broma ésta última para dirigirse a un genio de la música como él, que se percató de ser un único europeo rodeado de puros americanos.

La devoción que hay en México hacia Travis sí se puede describir, en cada persona, cada voz que asimila el mismo (o casi similar) sentimiento que le imprime Francis a las canciones que nacen en lo gélido de su pueblo. “Hemos venido desde hace 16 años, algunos de ustedes ni siquiera tienen 16. Cuando pienso en ustedes recuerdo sus voces cantando. Sólo se asimila a mi tierra, Glasgow”, dijo el cantante. Siguió Sing, y México cantó, y rockeó con All I Want to do is Rock, la rola que los vio tocar juntos por primera vez hace más de 20 años.

Los seguidores le han robado protagonismo a Francis. No le quedó más que ceder el pedestal mientras su nombre se propagaba incontables y el viento lo llevaba al escenario de enfrente. El resto de los chicos sonorizaron el momento.

My Eyes, desde tierra azteca, salió disparada hasta los hijos de Fran. Closer sacó la dulzura más escondida en el corazón de todos los que escuchaban. Cuánta química hay entre el grupo y sus fans, entre una canción tan rosa como Flowers in the Window y los enamorados, y entre Why Does it Always Rain on Me? y las miles de personas que rebotaron una y otra vez.

Como parte de su 40th Anniversary Tour, los B-52’s, banda originaria de Georgia, Estados Unidos, llegó por primera vez en diez ediciones al festival Corona Capital donde puso a bailar al público con su new wave.

Son una bestialidad”, “me da miedo de que algo les pase”, fueron algunos de los comentarios de los presentes en el escenario Corona que fueron testigo de lo que puede lograr una banda con la trayectoria de los B-52’s.

Entre cerveza y tabaco fue como la agrupación integrada por Kate Pierson, Cindy Wilson, Fred Schneider y Rick Wilson pusieron a bailar cientos de personas que transitaban por la curva cuatro del Autódromo Hermanos Rodríguez y por momentos se detuvieron en el escenario Corona para escuchar temas como Love Shack, Rock Lobster, Juliet Of The Spirits y Planet Claire, entre otras, en un set que duró 50 minutos.

Ataviados con sus extravagantes atuendos y los peinados que desafían cualquier ley de la física, los integrantes de B- 52’s dieron una cátedra de lo que es ser una banda con experiencia en todos los escenarios del mundo, donde nadie se resiste a bailar a su música.

Con una llamada de atención a todos aquellos que suelen tirar odio a través de las redes sociales, Noah Cyrus apareció en el escenario Corona ataviada con una playera con la leyenda ‘FuckyouNoah’, la cual hace referencia a su más reciente sencillo en el cual toca los temas de ansiedad y depresión que puede producir la exposición al internet.

Acompañada por su banda, la hermana de Miley Cyrus dejó en claro que ella brilla con luz propia. Temas como July o Lonely se hicieron presentes en una tarde que amenazaba con convertirse en una de esas de lluvia interminable, pero pareciera que el clima y la buena vibra de a gente hizo que las nubes se disiparan y la música fluyera. En su primera vez en México la cantante y actriz apareció ataviada con unos pantalones holgados que hicieron juego con su blusa, del mismo estilo, que combinó con un sombrero, todo en tonalidades blancas.

Y tras 30 minutos de show, en los cuales muchos asistentes se acercaron a verla por curiosidad, la cantante pudo confirmar que el público mexicano es uno de los más cálidos de América.

Hoy se espera el cierre de Interpol y Keane como grandes actos.

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