El problema de coleccionar

Se inaugurará en La Tallera una muestra que hace una radiografía de  los acervos públicos de arte contem-poráneo en el país

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CIUDAD DE MÉXICO.

Falta de presupuesto, poco criterio de adquisición, desorden en líneas temáticas y falla en la conservación es lo que caracteriza el proceso de formación de las colecciones de arte contemporáneo de los museos del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Y eso deriva en acervos que carecen de una propuesta curatorial, y se limitan a la suma de piezas sin una razón estética o conceptual.

Es el panorama que revela la investigación que realizó un equipo de curadores –Violeta Horcasitas, Christian Gómez y Mariana Mañón Sepúlveda– coordinados por la historiadora de arte Adriana Melchor Betancourt. La revisión toma como punto de partida el acervo contemporáneo de la Sala de Arte Público Siqueiros (SAPS) que empezó a crearse en 2009, y a partir de ahí se analizaron las colecciones de los museos Tamayo, Arte Moderno, Carrillo Gil y Laboratorio Arte Alameda.

La investigación derivó en la muestra Mapas en construcción, colecciones públicas de arte contemporáneo 2009-2017 que se inaugurará el próximo sábado en La Tallera, en Cuernavaca. A través de 22 piezas de los acervos de estos museos, el discurso curatorial evidencia una colección sin criterio, sin recursos económicos y sin conservación. Y así plantea una panorámica sobre cómo se han formado estos conjuntos de obras especializadas en arte de la última década del siglo XX y principios del XXI. Pero a decir de Violeta Horcasitas quedan más preguntas que respuestas.

“La exposición no funciona a partir de una temática, sino seleccionamos ciertas piezas que hablan de alguna problemática al interior de las colecciones o de la conformación de las mismas. Piezas que, por ejemplo, son de difícil conservación o almacenaje, o que al momento de presentarlas no existen, porque sólo existe el registro. La idea es hablar del proceso de la colección al interior de una institución pública”, refirió Horcasitas.

El proyecto se integra por cuatro ejes: Políticas de coleccionismo público, Cualidades de las colecciones, Conservar obras de arte contemporáneo e Investigación y puesta en público de las obras. En suma, se enlistan desaciertos en la práctica de adquisición por parte del INBA que tienen que ver con desinterés por parte de la dirección de la dependencia en la creación de acervos bajo conciencia.

De los artistas que se exhiben están Iván Puig, Miguel Ángel Madrigal, Eloy Tarcisio, Pedro Reyes, Roman Signer, Simon Starling, Mario García Torres, Stefan Brüggemann, entre otros. Además el dúo Lake-Verea y los artistas Marek Wolfryd y Marco Aviña realizarán intervenciones durante la exhibición.

La mayor carencia, según la investigación, es el presupuesto. Los museos dejaron de comprar obra, y para subsanar el vacío financiero han apostado por las piezas que entran al programa de Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda. Entonces los directores de cada recinto hacen gestiones para que de las piezas disponibles alguna vaya a su colección. “Toman de lo que hay, o si se interesan por alguna pieza en particular hacen un trabajo con los artistas para convencerlos de que donen esa obra, pero es todo un problema eso”.

En el caso de la SAPS, de las colecciones públicas más jóvenes, la estrategia ha sido plantear proyectos expositivos que deriven en la donación directa de la obra. De esa manera se adquirió, entre otras, la pieza-acción Obliteraciones (1839-2014), de Fritzia Irízar (Culiacán, 1977) que realizó en el Proyecto Fachada en 2014. También el proyecto Perfil de la mujer peruana, de Teresa Burga (Perú, 1935)

La misma estrategia sigue el Laboratorio Arte Alameda que apenas tiene en su colección tres piezas. Entre ellas Circuito interior, de Marcela Armas (Durango, 1976) que realizó en este museo en 2008.

Y en el caso de los museos grandes, sus acervos se distinguen por el caos al no tener un eje curatorial que justifique su adquisición. Sobre todo sucede en el Museo de Arte Moderno que si bien es de los que más obra conserva –más de dos mil piezas– también tiene mayores conflictivos en sus ejes temáticos. Lo mismo tiene obra de Teresa Margolles que de Francisco Castro Leñero o Yvonne Domenge.

“Yo diría que este mapa de las colecciones es revuelto. En las entrevistas que hicimos a los directores de los museos algo que se repitió mucho es que no hay una política de adquisición al interior del instituto. Se colecciona lo que se puede, lo que se dona, y en ese sentido es titánico tratar de desmenuzar ese acervo. Tal vez esta exposición es un primer llamado a que se tome atención a esas colecciones, y se haga algo”.

Horcasitas define el proceso de adquisición como un “proceso descuidado”: “Hace falta una intención de parte del instituto para poner orden a este acervo porque por supuesto hay cosas valiosas, pero la manera en que se difunde y están disponibles es muy complicado”.

El análisis, continuó, también arrojó la condición de los acervos en bodegas. A partir de un trabajo comisionado a la dupla Lake-Verea para fotografiar los espacios de conservación se puede inferir las carencias en este aspecto. Incluso se reveló que, por ejemplo, el Laboratorio Arte Alameda guarda sus piezas en el Centro Nacional Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble, y el Museo de Arte Moderno no ha permitido la entrada a sus almacenes.

“Sí es curioso que una exposición tan autocrítica se haga desde la institución, pero me parece que es una estrategia para decir no somos nosotros los culpables, sino que son problemas que viven a diario los museos y vienen desde la dirección general. Lo cierto es que este proyecto puede ser una manera de empezar hablar del tema y poner atención en un problema grave”, insistió al señalar que del total del acervo, no rebasa el 30 por ciento el número de piezas de mujeres.

¿Dónde y cuándo?

Mapas en construcción, colecciones públicas de arte contemporáneo 2009-2017  se inaugura el sábado 22  de julio, a las 12:00 horas, en La Tallera (Calle Venus 52, colonia Jardines de Cuernavaca, Cuernavaca).