Erotismo sin escándalo; exposición '¡Que se abra esa puerta!'
Más de 350 fotografías, obra gráfica, pintura y libros se exhibirán en el Museo del Estanquillo para mostrar la crónica visual de los prejuicios, la sensualidad y la evolución de la sexualidad en México
CIUDAD DE MÉXICO.
Seis de los dibujos eróticos que el cineasta ruso Sergei Eisenstein realizó en México, así como obra gráfica y pictórica de Francisco Toledo, José Clemente Orozco, Diego Rivera, Nahum B. Zenil, Alberto Isaac, y fotografías de Nacho López, Antonio Garduño y Manuel Álvarez Bravo integran la exposición ¡Que se abra esa puerta! Sexualidad, sensualidad y erotismo, que será inaugurada mañana en el Museo del Estanquillo.
“No se trata una exposición de escándalo porque su discurso está muy bien cuidado y es apta para toda la familia”, detalló Rafael Barajas, cocurador de la muestra que exhibe cerca de 350 piezas entre obra gráfica, fotografía, libros y algunos óleos, para mostrar la crónica visual de los prejuicios, el erotismo y la evolución de la sexualidad en un país como México.
Una de las joyas de la muestra son los dibujos que Eisenstein realizó durante su estancia en México, donde utilizó hojas blancas del Hotel Imperial, donde se hospedó en la década de los años 30. Éstos se exponen por primera vez y muestran la manera como el creador ruso entendió la complejidad sexual del mexicano.
Durante el anuncio, Beatriz Sánchez Monsiváis, secretaria de la Asociación Cultural El Estanquillo, comentó que éstos pertenecieron a Carlos Mérida, los cuales fueron descubiertos por Armando Colín y Víctor Acuña, de la Galería Arvide, mientras trabajaron en la catalogación de su archivo.
“Estos dibujos fueron buscados por mucho tiempo, hasta que en algún momento Carlos Monsiváis los convenció de que se los donaran o vendieran al acervo que tenía en proceso de formación. Pero cuando Carlos falleció, en 2010, aunque no existió una decisión expresa de traerlos al Museo del Estanquillo, sabíamos que éstos deberían estar aquí”.
La muestra incluye un dibujo de Diego Rivera, donde se aprecia el desnudo de una joven Frida Kahlo; un dibujo con tinta china y gouache de Francisco Toledo titulado Calavera con condón; la serie Carmen Mondragón, Nahui Ollin del fotógrafo Antonio G. Garduño; y litografías como ¡Ay! ¡Ay!, que se resbala Tonchita!, publicado El Gallo Pitagórico, e instantáneas de los desnudos convocados por Spencer Tunick en el Zócalo de la Ciudad de México.
Además de un paquete de fotografías de policía donde se aprecian las redadas a los grupos homosexuales de los años 60 y 70, de Enrique Metinides, litografías de Orozco, y otra serie captada por Nacho López sobre La Venus se fue de juerga por los barrios bajos, y de Agustín Jiménez sobre las piernas de las muchachas, entre otras.
Rafael Barajas recordó que Carlos Monsiváis estaba convencido de que los procesos culturales podían transformar a la sociedad de manera profunda y hacerla más informada, crítica y libre.
Así que dedicó buena parte de su obra a reflexionar sobre temas en los que pesa el atraso, la cerrazón, la desinformación y los prejuicios. Por eso, a lo largo de su vida Carlos escribió un número importante de libros de ensayos que versan sobre la sexualidad en México, para combatir el peso que tienen los tabúes oscurantistas en la vida amorosa y personal”, detalló.
Aunado a esto, el ensayista y cronista mexicano “también reflexionó largamente sobre el peso que ha tenido la religión en nuestra vida amorosa, el falso retrato de las buenas costumbres, el erotismo reprimido y sus consecuencias, el impacto de Sigmund Freud en México, la prostitución, el feminismo, la liberación sexual y el movimiento lésbico gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti e intersexual”.
De ahí que esta muestra tenga como eje los ensayos del propio Monsiváis, para trazar una crónica visual en torno a la evolución de los prejuicios que han prevalecido en México, alrededor del gozo amoroso de los usos y costumbres, la sociedad machista, las diversas manifestaciones, la diversidad sexual y las luchas de liberación que ha dado nuestra sociedad contra los prejuicios, la represión y las fobias”, detalló.
Por su parte Alejandro Brito, cocurador de la exposición, puntualizó que este conjunto de piezas retratan la derrota histórica de una Iglesia católica que, en su momento, intentó imponer su moral sexual y de normar las conductas, los hábitos y las prácticas sexuales de la población a partir de dogmas doctrinales.
Es una crónica que comienza con el optimismo evangelizador de crear en la Nueva España la utopía cristina de un pueblo entregado a la oración, la castidad y la penitencia, ilustrado por el catecismo del padre Ripalda”, donde poco a poco se observa desde el arte cómo la población mexicana se va librando del peso opresor, la noción del pecado y la forma como expulsa de su conciencia a esa policía perfecta que es el sentimiento de culpa, como la definió Carlos Monsiváis”.
En ese sentido, ¡Que se abra esa puerta! Sexualidad, sensualidad y erotismo, que permanecerá abierta al público hasta el 23 de enero de 2017, muestra desde la mirada del arte la transformación de una sociedad que ha pasado del recato y recogimiento de la beata del pueblo al relajo desinhibido de las fiestas de vecindad; de la falda bajada hasta el huesito al monobikini de Meche Carreño.
De los bailes bajo vigilancia rigurosa de las tías solteronas, a los movimientos sensuales y lascivos de las rumberas; del casto beso robado a la novia tras las rejas del balcón al faje despreocupado en parques y jardines a la vista de todos. Ésta es la verdadera historia de la sensualidad y el erotismo mexicanos.





