Enjuician a la mentira en La verdad sospechosa
En el marco de los 80 años del Palacio de Bellas Artes, la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España montará la obra cumbre de Juan Ruiz de Alarcón
CIUDAD DE MÉXICO, 17 de julio.- Luego de elaborar una telaraña de enredos y mentiras para enamorar a Jacinta, Don García cae en sus propias falsedades, cree en las fábulas que él mismo construye, y, en consecuencia, va develando la falsedad de quienes lo rodean. Entonces se pregunta: “¿Qué es mentir en un ámbito donde la mentira no es la excepción, sino la norma?”.
Don García es el protagonista de La verdad sospechosa, una de las obras cumbres del dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón (Taxco, 1580-Madrid, 1639), quien usa el engaño como ingrediente para conquistar a Jacinta y enfatizar su desprecio a Lucrecia, pero al final sus enredos le hacen una mala treta.
El relato publicado en 1630 tomará el escenario principal del Palacio de Bellas Artes de 25 al 27 de julio en un montaje a cargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España que se presentará en el marco del 80 aniversario del palacio de mármol, en una escenificación apegada al libreto original a fin de repensar la delgada línea entre la verdad y lo falso, y entender qué significa la mentira en el siglo XXI.
La historia de amor está atravesada por continuas equivocaciones, confusiones de personas, y el desencuentro entre un padre y un hijo, lo que construye una suerte de “comedia seria” articulada en torno al mentiroso Don García, quien se desenvuelve en una atmósfera imprevisible en la que resulta difícil distinguir la verdad.
“Yo he llamado “seria” a esta comedia, pero quizás el término sería “melancólica”. Una melancolía que ilustra la distancia que existe entre el deseo y la realidad y que padecen todos los personajes que la habitan”, describe Helena Pimenta, directora de la compañía española, y encargada del montaje de esta obra que se presenta por primera vez en el país.
En entrevista, Pimenta explica que La verdad sospechosa es la gran creación dramática de Juan Ruiz de Alarcón, que en un inicio se atribuyó a Lope de Vega, pero años más tarde aparece en la segunda parte de comedias del dramaturgo mexicano, quien la escribió entre sus viajes de ida y vuelta entre España y México.
Para la directora, el texto puede inscribirse en un grupo de comedias de diferentes autores que pretendían cambiar las costumbres heredadas del reinado de Felipe III al ofrecer horizontes distintos en un país inmerso en la corrupción, la vanidad, la ostentación y el lujo de la corona.
“El autor pretendía contribuir con esta comedia moralizante a reformar las costumbres de una sociedad habituada al lujo de la Corte y a la frivolidad. Una sociedad en la que el honor heredado se contraponía al honor nacido del propio valor personal.”
En ese sentido, la escenificación propone una reflexión sobre cómo la mentira en cierto nivel es aceptada, y una práctica común entre la sociedad actual. El propio Ruiz de Alarcón planteó que Don García se escuda en la hipocresía de la gente para construir un mundo ilusorio a su beneficio.
“La mentira forma parte del vivir y lo ha formado siempre. Hoy apenas distinguimos la verdad de la falsedad, y la realidad y la libertad del individuo se ven seriamente afectadas. Aceptemos que hay muchos tipos de mentiras, algunas pueden verse necesarias, piadosas. Formulamos preguntas en la puesta en escena para que el espectador reflexione a través de la risa o de la forma que elija.”
Sin alterar el relato original, el montaje de la compañía española —con una versión de Ignacio García— también enfatiza la búsqueda de la identidad, señala Pimenta, al asegurar que la comedia y el drama gozan de un lenguaje poético impregnado por el dramaturgo.
En escena se mirará un espacio construido en madera que representa una suerte de ciudad, que bien puede ser Madrid, donde se desarrolla la historia original, o la Ciudad de México. Las distintas puertas que se abren y cierran refieren a momentos o situaciones disímiles, que se acompañan de la música inspirada en composiciones españolas y mexicanas para viajar entre el siglo XVII y el XX.
“Nos hace viajar por el espacio real y el emocional; el vestuario, inspirado en la España de principios del siglo XX, establece puentes entre la época de Ruiz de Alarcón y la nuestra”, describe del montaje con música en vivo a cargo de dos pianistas.
La obra es parte del repertorio de la compañía fundada en 1986 con el objetivo a priori de preservación y difundir la dramaturgia del Siglo de Oro. Entre sus obras destacan El médico de su honra, de Pedro Calderón de la Barca; Los locos de Valencia, de Lope de Vega; No puede ser... el guardar a una mujer, de Agustín Moreto; y El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina, entre otras.
¿Dónde y cuándo?
La verdad sospechosa se presentará el 25 de julio a las 20:30 horas; 26 de julio a las 19:00 horas, y 27 de julio a las 13:00 horas, en el Palacio de Bellas Artes. Boletos desde 100 pesos hasta 465.





