En Álvaro Obregón 286, sin muros de carga

A quienes llegaban a laborar o a recibir algún servicio, les llamaba la atención la vista amplia en cada piso de oficinas y consultorios, debido al reducido número de muros de carga o columnas

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CIUDAD DE MÉXICO.

A quienes llegaban a laborar o a recibir algún servicio en Álvaro Obregón 286, les llamaba la atención la vista amplia en cada piso de oficinas y consultorios, debido al reducido número de muros de carga o columnas.

La falta de obstáculos permitía que se tuviera una vista “limpia” de dos de los costados del edificio. Hacia la Avenida Álvaro Obregón y hacia el sur (Colonia Hipódromo).

Tenía dos muros continuos, en los costados que daba hacia el Parque España y hacia la Avenida de los Insurgentes.

Yo llegaba al edificio directamente a la recepción, y caminaba a las escaleras y elevadores. El edificio estaba ligeramente debajo del nivel de la calle”, explicó Ana, una de las clientas de una de los consultorios médicos que había en el segundo nivel.

Ana relata que siempre subía por las escaleras hasta el segundo piso para hacer ejercicio.

Era una escalera muy estrecha, que rodeaba el cubo del elevador, era imposible que por ahí se evacuara tanta gente del edificio”,  explicó la visitante frecuente al edificio.

Al ser un edificio en el que se rentaban espacios para consultorios en el segundo nivel, se intentó utilizar toda la superficie posible en las plantas de 22 metros por 17 metros.

En total era una superficie aproximada de 2 mil 400 metros cuadrados de superficie construida y disponibles en una de las zonas de más plusvalía en la Ciudad. Por ello había que aprovechar todo resquicio para renta.

Eso llevó a que se eliminaran muros de carga que hubieran dado el soporte que requería la estructura, y que el número de columnas se redujera para ganar espacio.

Jorge N. Uno de los rescatistas que participan en el rescate de cuerpos, explicó que  al realizar la excavación se encontró con que en lugar de muros de carga que dieran estabilidad a la estructura existían muros falsos, de tablarroca.

El inmueble data de los años sesenta

Su cimentación y planta baja está tan bien construidos que el estacionamiento no colapsó y es posible ver cuatro autos y dos motocicletas que permanecen en el lugar.

El primer piso recibió el impacto del resto del inmueble sin colapsar. Ese nivel estaba disponible para renta.

El segundo piso estaba ocupado por consultorios y clínicas de diversas disciplinas. Los consultorios estaban habilitados con tablarroca. Ahí se daban terapias físicas, de psicología, clases de yoga y meditación, entre otras actividades.

Entrabas a la recepción del piso y notabas que no había obstáculos a la vista. No había columnas”, expuso la clienta de uno de esos consultorios.

Rescatistas y funcionarios del gobierno de la Ciudad de México que han tenido acceso al inmueble colapsado relataron que fue a partir del tercer piso que el inmueble colapsó (En el segundo piso aún se pudieron rescatar a personas con vida y prácticamente ilesas).

El proceso constructivo es radicalmente distinto al de los pisos inferiores.

Los tres pisos superiores (4, 5 y 6) fueron construidos con técnica catalana, es decir, se tienen una losa de unos centímetros de grosor, y sobre ella hay arena compactada y es cubierta con otra capa de concreto.

Cada losa es como una galleta con relleno”, puntualizó el testigo del colapso.

El peso adicionado en las tres losas catalanas de 60 centímetros de grosor cada una y la ausencia de muros de carga que soportaran el peso provocaron que a partir del tercer piso el colapso fuera total.

El inmueble reventó piso sobre piso, venciéndose más en su costado poniente que en su lado oriente.

En el colapso también fue arrastrado parcialmente el edificio del 284 de Álvaro Obregón.

Hasta el momento, no se ha podido determinar si el edificio tenía algún daño desde el sismo de 1985, sin embargo, ya había resistido ese terremoto, y los de 1979, el del 30 de marzo de 2014, y el del 7 de septiembre de 2017.

La naturaleza del terremoto del pasado 19 de septiembre pudo haber provocado el colapso del inmueble que no tenía a la vista algún tipo de soporte adicional en su estructura (vigas, columnas, revestimiento de concreto, muros de carga extra).

Fue un tipo de derrumbe conocido como de pastel ‘mil hojas’ porque quedaron losa sobre losa”, explicó uno de los rescatistas.

El trabajo ha consistido en hacer agujeros losa por losa (hasta ocho losas), en varios puntos para tratar de llegar hasta los cuerpos.

En el ambiente en torno al edificio, sobre todo en el lado de la calle Amsterdam y Huichapan esté cargado del ruido de tableteo de taladros, de mazos, de sierras, de esmeriles y de la caída del escombro en los tubos habilitados desde la cúspide de las losas.

En la parte alta del inmueble son visibles los rescatistas que al encontrar un cuerpo lo llevan al edificio contiguo donde tras conocer su identidad (casi todos traen gafete con su nombre), mandan llamar a sus familiares para la identificación de rigor y su entrega.

cva

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