Prolifera comercio clandestino de gas en domicilios de San Juan Ixhuatepec
Pipas abastecidas en Gasomatico, Gas Metroplitano y Unigas venden en casas
CIUDAD DE MÉXICO, 25 de febrero.- El permanente olor a gas en la atmósfera de San Juan Ixhuatepec es latente no sólo por la operación de Gas Metropolitano, Gasomatico y Unigas en torno a zonas habitacionales, sino también porque en algunas casas se vende clandestinamente gas LP en cilindros llenados con combustible ordeñado a las pipas por los propios operadores.
“Todo sigue igual, sigue oliendo a gas todas las tardes, ya todos tienen pánico y más ahora con tanta explosión que ha habido. Aquí andan todos bien espantados, con las pipas, con la gaseras, en las casas (las pipas) que están ordeñando, les llenan los tanques en sus propias casas.
“(Los vecinos) conocen a los de las pipas y los llevan a sus casas a que les llenen sus tanques de gas sin saber el riesgo que corremos todos los demás”, señaló a Excélsior Gladys, una vecina que por temor no precisó los lugares en los que se da esta venta ilícita del hidrocarburo, pero aseguró que son al menos diez domicilios, todos cercanos a las empresas.
La habitante de San Juanico afirmó que es sabido que repartidores de todas las gaseras alteran los sistemas de medición de los autotanques para despechar menos kilos y con ese sobrante llenan los cilindros domésticos que luego son vendidos.
En un recorrido por la zona realizado por este rotativo, otros testimonios se sumaron al de Gladys, como el de María de los Ángeles Camacho Celis, quien indicó que la comunidad siempre está en alerta de una posible explosión porque son frecuentes las fugas, así como el fuerte y permanente olor a gas.
La mujer sostuvo que desde la tragedia ocurrida en 1984 y posteriormente otra en 1996 existe la promesa de reubicar a las gaseras.
“Todavía siguen aquí, no las han podido quitar, no las quitan porque es un negocio para las autoridades y ellos. Huele mucho a gas, bastante por las tardes. Ya la gente se acostumbró.
“Tengo 26 años rentando aquí, tenía una semana cuando ocurrió la explosión, fue feo porque la gente se tiraba al río cuando estaba quemada”, recordó.
Otro problema que acusan los habitantes de San Juanico es que los tanques se entregan en mal estado, oxidados en su parte baja, lo que ocasiona fugas y peligro de explosón.
También señalan que es práctica común que les vendan contenedores semivacíos, sobre todo la empresa Gas Metropolitano, propiedad de Eduardo Ramírez López.
“Vengo a llenarlo porque aquí muchos de los camiones repartidores los traen a la mitad y pasa mucho con los de Gas Metropolitano.
“Si los traen con un poco menos obviamente me dura menos, por eso vengo mejor a llenarlo a la gasera, me dura más”, aseguró un hombre que caminaba sobre avenida San José con un cilindro sobre el hombro.
Bomberos destacamentados dentro de la Base de Operaciones Mixtas que se localiza sobre la avenida San José, reconocieron que ésta es una “zona roja” porque en cada turno reciben al menos una llamada de alerta en la que se reporta alguna contingencia relacionada con gas.
“Recibimos una llamada por un tanque que está en mal estado, que tiene fuga. Así se los entregan a los usuarios”, acusó un responsable de turno.
Este diario publicó que a pesar de que el desarrollo urbano que se extendió en esa zona después de la explosión de 1984 respetó las distancias que establece la normatividad en la materia, el riesgo persiste bajo la experiencia que dejó la tragedia del 19 de noviembre de ese año, cuando se demostró que este material peligroso no respeta límites: la onda expansiva alcanzó 1.5 kilómetros a la redonda.
La parte habitacional de San Juan Ixhuatepec está rodeada por estaciones de gas LP en las que se resguardan 20 tanques cilíndricos con capacidad de 250 mil litros cada uno y otros 16 con capacidad de 200 mil litros cada uno, en un área de aproximadamente 163 mil 335 metros cuadrados.
Además, Gas Metropolitano, Gasomatico y Unigas, estas dos últimas propiedad de Tomás Zaragoza Fuentes, han ignorado la solución integral al problema planteada por el gobierno federal tras la explosión de 1984: su reubicación a un lugar desahabitado.
La exigencia se plasmó en un acuerdo publicado el 21 de noviembre de 1986 en el Diario Oficial de la Federación por los entonces titulares de la desaparecida Secretaría de Comercio y Fomento Industrial y la Secretaría de Salud.
En el documento, se les exigió, en tanto se iban, una serie de medidas precautorias, entre ellas instalar sistemas de monitoreo y detección de fugas de gas; reubicación de la zona de transportes; construir muretes de concreto de 60 centímetros de alto en torno a los tanques de almacenamiento; delimitar los linderos de las plantas con bardas de tres metros de altura; enviar reportes mensuales de operación a las autoridades y someterse a inspecciones periódicas.



