Leyendas de ultratumba de la Ciudad de México
Espectros, fantasmas, apariciones, ruidos inexplicables y presencias que erizan la piel son parte de las historias urbanas llenas de misterio que por siglos se han transmitido de generación en generación hasta nuestros días con singular vigencia
CIUDAD DE MÉXICO, 1 de noviembre.- La Ciudad de México tiene siete siglos acumulando leyendas de muertos, fantasmas o de hechos sobrenaturales que siguen vigentes pese al crecimiento del Distrito Federal, y a la aparición de fiestas como el Halloween.
Hay desde leyendas coloniales de fantasmas de personas que participaron en asesinatos, y que siguen vigentes porque los lugares donde ocurrieron las historias se han convertido en casonas que se alquilan para fiestas o se han convertido en restaurantes.
En el Ayuntamiento de la Ciudad de México vagan espíritus que reciben a visitantes en el Salón de Cabildos; en hoteles como el Majestic, los espectros dan la bienvenida a los huéspedes que acuden a la zona centro y, en algunos museos, los fantasmas bajan por las escaleras ocasionalmente.
En los viejos pueblos de la capital, como Coyoacán, una niña de cabellos rubios se pasea por los jardines de la Casa de Cultura Jesús Reyes Heroles.
En la centenaria colonia Roma, el silbato de un boy scout aún se escucha en la planicie que ocupaba la Unidad Juárez, mientras que y en la colonia Guerrero, los lamentos y apariciones del fantasma de una sexoservidora siguen asustando a quienes buscan sexo fugaz.
En el Centro Médico La Raza se habla de una enfermera fantasmal que atiende enfermos y apoya a los familiares, y en el Metro, es terreno de leyendas que van desde una monja que aparece en los túneles de la estación Merced, o de un grupo de caballeros coloniales que se escucha cómo luchan con espadas en la estación Pino Suárez.
La Ciudad de México ha crecido de manera descomunal, sin embargo, en sus panteones se dan cita cada año los vivos para encontrarse con los espíritus de los muertos, a quienes llevan comida, bebida y música.
En la capital del país, en sus barrios antiguos, en edificios coloniales como la Catedral Metropolitana, persisten las historias de espectros, fantasmas, apariciones, ruidos inexplicables, presencias que erizan la piel y fríos repentinos, que reafirman que la Ciudad de México es misteriosa y mágica.










