La fauna nativa, la otra víctima de los despojos
Urbanización descontrolada, especies exóticas introducidas y contaminación lumínica desplazan a especies, advierten especialistas
La fauna nativa de la CDMX es la principal víctima de la invasión y despojo de sus hogares, coincidieron especialistas en biodiversidad y conservación animal.
Cacomixtles, tlacuaches, ajolotes, insectos, murciélagos, reptiles y aves se han visto despojados de sus hábitats naturales por la urbanización descontrolada de la capital.
La expansión de colonias populares en la periferia o la creación de complejos inmobiliarios de lujo en barrancas y cañadas destruyen al hábitat de las especies locales.
“Son desplazados, ya sea por nuevas construcciones, la cuestión inmobiliaria o por espacios que se dedican a criar a otros animales que la gente se come como las vacas, los borregos, los cerdos”, dijo Susana Cruz, dirigente de Naturaleza Animal y vocera de Agrupaciones por los Animales de México (Apasdem).
INVASIÓN DE ESPECIES
Por otro lado, sus hogares se han visto invadidos por especies exóticas introducidas por el humano, como palomas, tilapias, gatos, pericos y tortugas de orejas rojas.
“¿Qué quiere decir invasora?, que va invadiendo hábitats de otras especies porque tienen un éxito reproductivo muy alto. Los zanates, por ejemplo, son de zonas tropicales y lo que pasa es que conforme ha ido aumentando la mancha urbana, los zanates son muy generalistas, no tienen una dieta específica, le meten a todo, entonces les hemos ido poniendo el buffet y han ido avanzado”, dijo María Elena Sánchez, presidenta de Teyeliz.
Las especialistas coincidieron en que el aumento de palomas en la ciudad responde a tradiciones de introducción voluntaria, como su liberación en eventos.
Al adaptarse al entorno urbano y alimentarse de los residuos humanos, se han reproducido rápidamente, desplazando a especies autóctonas como gorriones o colibríes.
“Las palomas las trajimos hace, no sé cuántos años. Ellas eran silvestres, se utilizaban para mensajear. Hay un deporte también que las hace ir de un lado a otro y en el camino se iban perdiendo, pero por ejemplo en la Ciudad de México, como en la ciudad de Guadalajara, hubo un momento que se puso de moda que la gente se casaba y liberaba palomas en las iglesias”, apuntó Cruz.
Entonces se reprodujeron y se reprodujeron y se reprodujeron, aprendieron a sobrevivir, Por eso son sinantrópicas, porque aprendieron a sobrevivir con los recursos que les damos y pues ahora todo el tiempo las han querido erradicar, pero pues ya es algo que ha salido un poco de control y no es culpa de las palomas.”
En el caso de los zanates, aves originarias de las costas, han encontrado un entorno ideal en la capital por el mal manejo de los residuos sólidos y la presencia de basureros clandestinos; sin embargo, representan un riesgo para las especies locales.
“Los ves que comen basura y que comen un montón de cosas, pero desafortunadamente también comen pollos en los nidos de aves nativas. Entonces, pues sí, hay un riesgo ahí”, comentó Sánchez.
Una situación similar ocurre con las ardillas; aunque son nativas de los bosques locales, aprovechan la infraestructura aérea para expandirse por la zona urbana.
Asimismo, en los cuerpos de agua, las tilapias mantienen al ajolote y peces nativos al borde de la extinción.
LA PROTECCIÓN
Las expertas enfatizaron la necesidad de respetar a las especies nativas como cacomixtles, tlacuaches y murciélagos, erradicando mitos sobre la transmisión de enfermedades.
“Es un privilegio y es una lección de resiliencia, es una lección de que los humanos somos una especie más, no somos los reyes del universo”, destacó Sánchez.
A los tlacuaches y a los cacomixtles los debemos de proteger al 100%, porque la especie invasora más peligrosa que hay somos nosotros los humanos.”
EVITAR LA FAUNA EXÓTICA
Asimismo, llamaron a evitar la compra de animales exóticos como mascotas, cuya posterior liberación en parques desequilibra los ecosistemas.
“A estas alturas comprar cualquier tipo de animal exótico ya es un delito moral, si bien no es un delito penal, es un delito moral, ya es una falta grave(...) si a los animales endémicos que tenemos más cercanos desde hace mucho tiempo, no lo sabemos tratar ¿por qué queremos adquirir a otros animales? ¿cuál es la necesidad de tener aves, reptiles, roedores, en peceras, en jaulas?”, señaló Cruz.
Nada más porque nos gusta un ratito y ya y después qué hacemos, pues se nos hace fácil ir a ir a soltarlos. Y eso es introducir especies, aunque sea en el parque.”
Entre las medidas sugeridas destacan la creación de palomares urbanos para controlar la postura de huevos y el resguardo de gatos domésticos dentro de los hogares.
AFECTACIONES
El texto advierte sobre los efectos colaterales de programas como el alumbrado masivo en vialidades.
Aunque se promueven por razones de seguridad, la contaminación lumínica desplaza a especies nocturnas de insectos y murciélagos, forzándolas a buscar refugio en viviendas.
“Últimamente la contaminación lumínica según por seguridad, todo el tiempo queremos las ciudades más alumbradas, pero hay especies que necesitan de la oscuridad para seguir sus procesos de vida”, resaltó Cruz.
Entonces, les cambiamos todo y luego pues ¿dónde encuentran oscuridad?, pues en nuestras casas, porque aquí sí apagamos la luz, entonces, luego ellos tienen, tanto insectos como pequeños reptiles como algunos pequeños mamíferos, pues van y buscan la oscuridad porque es lo que ellos necesitan y afuera ya tenemos todo alumbrado.”
Finalmente, sugirieron que desarrolladores e instituciones adapten sus criterios arquitectónicos e incluyan jardineras con plantas nativas para polinizadores, además de reducir las podas drásticas de árboles y conservar el sotobosque en parques públicos.






