El capote de Nacho

Mucho fondo en el mensaje de Nacho, en la ovación y los oles que trascendieron Wembley.

El Real Madrid se ha distinguido, pésele a quien le pese, como el mejor equipo de futbol del mundo, sus 15 Champions lo avalan, y ya ni hablar de sus 36 títulos de liga y una inmensa colección de títulos y trofeos que parecen ya no caber en la sala de trofeos del equipo que ahora también se ostenta como el que mejor estadio posee.

La afición al equipo de Madrid se incrementó de manera notable en nuestro país en los años de gran desempeño y lucimiento del pentaPichichi, Hugo Sánchez, quien en el primer lustro de los años 80 sencillamente enloquecía con sus golazos a la afición de nuestro país.

En tiempos recientes el dominio del equipo merengue es imponente, sencillamente no hay equipo que se le acerque, en particular el dominio que ha ejercido en la gran competencia europea de clubes es sencillamente fuera de este planeta. En el marco de los innumerables títulos y festejos al respecto, el controvertido defensa andaluz Sergio Ramos adoptó la costumbre de torear con un capote con el escudo del equipo que desde la tribuna le lanzaban los fieles para que el nacido en Camas, Sevilla, lanceara con temple y arte ante los olés de la porra.

Ramos es muy taurino, pues procede de un pueblo en la periferia de Sevilla, tierra donde han nacido innumerables toreros, destacando ante todo Paco Camino y, más adelante, el inmortal Curro Romero, por ello su conocimiento de la tauromaquia, así como su enorme afición a la fiesta brava. Una vez que Ramos salió del equipo la tradición de torear en los festejos ha recaído en Nacho, que es muy amigo del matador de toros, Alejandro Talavante, con el que incluso se ha asociado en una ganadería de reses bravas. Se le ha visto con frecuencia en la reciente Feria de San Isidro, en la Monumental de las Ventas de Madrid, incluso convocando a sus compañeros Antonio Rudiger y Lucas a presenciar festejos en el mismo callejón de la plaza más importante del planeta taurino apenas la semana pasada.

Mucho le valoraron a Nacho los aficionados del Real Madrid, en este tiempo de prohibiciones y miedo ante los que, intentando sustituir las añejas tradiciones hispanas, que en el mismo Wembley tomara el capote, lanceara al viento, con magnificas maneras y arte, con unas tremendas verónicas que podría firmar Morante, lances que resultaron ovacionados por miles que aún permanecían en al mítico estadio inglés, para seguir festejando con su equipo. Mucho fondo en el mensaje de Nacho, en la ovación y los oles que trascendieron Wembley, y que aún retumban en los oídos de los nefastos prohibicionistas.

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