La época del dragón acuático
El récord causa asombro, la lucha acuática emoción y asombro.
El despertar del dragón asiático que se presenció con el dominio de la República Popular China en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 se consolida en los dos primeros sitios del coreano Tae Hwan Park y el chino Sun Yan, en el semifondo, así como en la impresionante victoria de la chiquilla de 15 años Ye Shiwen en el combinado individual o medley 200 metros (2:08.90), en el Campeonato Mundial de Shanghai en el que el astro Michael Phelps sufrirá agobios esta madrugada, no para triunfar sino para escalar el podio en la siempre espectacular prueba de los 200 metros libres.
En esta época asiática difícilmente alguien habría sospechado, hace menos de un par de años, que nadadores de las potentes y tradicionales escuadras de Estados Unidos y Australia quedasen excluidos del podio de los 400 metros libres sino que no tuviesen representantes. (Por favor no confunda el estilo libre con el crawl. Como su nombre lo indica libre representa en las competencias individuales cualesquier estilo. La casi totalidad de los competidores lo elige porque es el más rápido, pero si lo desearan como ha ocurrido en competencias domésticas podrían emplear la mariposa o el dorso).
La evolución deportiva está íntimamente conectada con el poder económico y político, pero también con las costumbres sociales. Desde hace tiempos los nadadores estadunidenses dan la impresión de que no quieren pagar el precio de la distancia como lo hicieron antaño célebres luminarias como Ford Konno, George Breen, Rick Demont, Michael Burton, John Kinsella y Brian Goodell.
Entre los griegos no existía el concepto de récord. La manifestación agonal comunica emoción a la mente y al espíritu. El Mundial es una expresión de singular belleza y emotividad. Se han presenciado luchas de poder e inteligencia como la de los 400 m. De hecho no es necesario el récord para que exista emoción. El récord causa asombro, la lucha acuática emoción y asombro.
Si no han caído récords mundiales en Shanghai se debe a la gran equivocación de la Federación Internacional de Natación Amateur (FINA) de reconocer oficialmente a los que homologó con los trajes cohete. Si prohibió el uso de bañadores de poliuretano y demás fibras sintéticas el siguiente paso habría sido naturalmente el desconocimiento de las marcas. En dos años, en 2008 y en 2009 se derribaron 254 récords mundiales, 121 en pileta de dimensiones olímpicas (66-155) y 133 en estanque de curso (60-73). Hubo ambiciones crematísticas desmedidas.
Si despreciásemos las cataratas de récords vigentes de este periodo en Shanghai se habrían derribado siete récords cinco individuales y las postas libres 4x100 m. Se habrían batido el de 100 m pecho de Brendan Hansen (59.13), el de Pieter van der Hogenband en 100 m libres (47.84) de septiembre del 2000 en Sidney; el de 100 m pecho mujeres de la australiana Leisel Jones de 1:05.09, el de 100 m de mariposa de la holandesa de Inge de Bruijn (56.61) en Sidney 2000 y el de la china Yanyan Wu en 200 m combinado (2:09.72) del 17 de octubre de 1997.
La FINA cometió un error y ahora, peor que un error, es cometer un yerro. El esfuerzo de entrenadores y nadadores mantiene el proceso evolutivo. Mire este dato en 100 m pecho, 55 nadadores señalaron menos de 1:03 y 17 menos del 1’ 01’’.
