México 1970; la otra atajada del siglo que pasó a la historia

Se dio 21 minutos después del paradón de Gordon Banks. El portero de Brasil, Félix, le contuvo un cabezazo a Francis Lee y se llevó una patada en el rostro. Nadie habló de su gran trabajo, a cambio, fue encasillado como el peor portero del mejor Brasil de la historia

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Siempre se criticó que Brasil ganó a pesar de Félix, decían que era el peor portero del mejor Brasil, cuando en realidad, contribuyo con enormes atajadas para la consecución del título mundial. Foto: Archivo Excélsior.

Parecía como si los dos se hubieran metido en un río muy ancho y jugaran con el agua hasta el cuello. Eran porteros y la historia los situará en puntos distantes.

Se enfrentaba Brasil contra Inglaterra en el estadio Jalisco. Fue al minuto nueve cuando vino el arrebato de Gordon Banks. Jairzinho se coló por la banda derecha a una velocidad de espanto, sacó un centro alto y en el área, justo en el manchón penal, Pelé conectó el balón como si su cabeza fuera un gran mazo. Todos pensaron que era gol, sin embargo, Banks la desvió a tiro de esquina.

Expansivo, el portero inglés tuvo que recorrer el arco y esperó el bote antes de meter con su mano enguantada, un sólido desvío.

Esa fue la atajada del siglo que pasó a la historia. A partir de ese momento, Banks no sería el mismo. Regresó a Inglaterra y fue condecorado como miembro real mientras Pelé alabó siempre a su rival, “pensé que era gol, lo grité, pero Banks apareció de la nada como un fantasma”. Los dos se hicieron amigos para encontrarse cientos de veces y recordar esa jugada.

Pero del lado opuesto del campo, había otro hombre, que miró lejana esa desviada. Daba la impresión de estar amodorrado, pero en cualquier momento podía sacar un reflejo gatuno.

El sol le caía intenso como si fuera aceite untado en su rostro por lo que se lo tapaba con la mano desnuda, él no usaba guantes como Gordon Banks, sólo vendajes en las muñecas. Se llamaba Félix Mieli Venerando y en los años subsecuentes las burlas serán eternas para un arquero que se quejó contra la historia, “a Barbosa lo crucificaron en el ‘50 por perder el Mundial, a mí me mataron por ganarlo”.

21 minutos después de la atajada del siglo, Inglaterra montó un ataque. Pase largo de Bobby Charlton a Tommy Wright que metió un centro a la medida de la palomita de Francis Lee. El remate fue casi en el área chica y entonces, Félix, en décimas de segundo, se revuelve y tapa el esférico y antes de que Lee lo contra remate, se agazapa para capturarlo llevándose de paso una patada en el rostro. Es la atajada que a nadie le importó porque el futbol tiene estos pasajes extraños al olvido.

Todo mundo habló de la atajada de Banks, fue enorme, es verdad, pero en ese partido hice una parecida y nadie se acuerda de mi intervención. Al contrario, critican que fui el portero del mejor Brasil de la historia”, dijo como un grito de guerra, hasta que en 2012, un paro cardiorrespiratorio le quitó la vida a los 74 años.

Estuvo a punto de no ir al Mundial de México ‘70. El técnico Joao Saldanha tenía otros planes. Incluso este mismo entrenador no quería a Pelé. Por obvias razones fue destituido y Mario Zagallo reclutó a Félix, quien le aconsejó llevar tres porteros por si alguno se lesionaba. Desde entonces, en las listas mundialistas van tres guardametas siempre.

Ese Brasil mítico era un remolino de talento. Fue conocido como el equipo de los cinco dieces: Jairzinho, Pelé, Tostao, Rivelino y Gerson, que recibieron la apoteósica ayuda de Clodoaldo, Everaldo, Piazza y Carlos Alberto. Era una selección a la que se le atragantaban por momentos los partidos, pero que a toque de corneta desplegó el mejor futbol.

El lunar siempre fue Félix. Le apodaban Papel, por su facilidad para volar, y sin embargo siempre se dijo que Brasil ganó a pesar de él.

Inglaterra era el campeón, ese partido era importante para nosotros y Félix tuvo excelentes participaciones”, lo defendió el capitán Carlos Alberto. Su compañero Jairzinho apostilló, “esa atajada fue fenomenal y nadie dijo nada. Contra Italia tuvo otras que pasaron por alto. Sin Felix, ese Brasil no hubiera salido campeón”.

La otra atajada del siglo existió.

cva

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