“Me pidió que no le anotara”, Norberto Outes y aquel 5-0 de la 81-82
El delantero argentino contribuyó en el marcador más abultado del clásico capitalino y su amigo Ricardo Oso Ferrero, portero de Cruz Azul, le retiró la palabra
CIUDAD DE MÉXICO, 4 de octubre.- Ricardo el Oso Ferrero le dejó de hablar una semana a Norberto Outes por dos goles que le metió en el clásico capitalino Cruz Azul-América de la 1981-82.
Era la primera temporada del delantero argentino en las Águilas y fue tal su productividad que sólo quedó un par de goles detrás de un ídolo de la época, Cabinho, que en esa temporada hizo 32 anotaciones.
Las cosas entonces tenían un tinte parecido al de la actualidad. América, que tenía un equipo poderoso, llegó a la última jornada ante un desesperado Cruz Azul, urgido de ganar para entrar a la liguilla. El resultado final: 5-0 a favor del América.
El Oso Ferrero era cuñado de Héctor Miguel Zelada y en la semana previa al clásico nos fuimos a cenar. Ahí me pidió el Oso que no le anotara, porque era un partido importante para ellos, pero le dije que no podía ir en contra de mis convicciones”, relata Outes desde su hogar en Buenos Aires, removido con algo de alegría en sus palabras por los recuerdos.
Faltaban diez minutos para terminar el partido ante el Cruz Azul y el trámite estaba hecho. El América había hipnotizado con su exhibición cuando llegó el clímax de Outes.
Fue un ataque donde resbaló mi marcador Marco Trejo y le hice un golazo casi sin ángulo al Oso Ferrero. Luego le marqué de penalti al minuto siguiente. Lo miré molesto, pero ya qué podía hacer. Me dejó de hablar una semana porque Cruz Azul se quedó fuera”, recuerda.
Norberto Outes nació en Argentina y llegó a México en agosto de 1981 cuando Panchito Hernández y Carlos Reinoso lo vieron con Boca Juniors. Tenía fama bien ganada porque estuvo en el Independiente que ganó torneos internacionales.
En México salí dos veces consecutivas campeón de goleo. Fue un cariño grandísimo el de la gente para mi persona y nunca lo olvidaré. Ese partido ante Cruz Azul en particular fue maravilloso por la goleada con un Estadio Azteca lleno. Siempre sentí un profundo respeto por La Máquina y hasta una seducción. Está mal que lo diga, pero me quedé con ganas de jugar con ellos.”
Outes sería traspasado al Necaxa en 1984 después de ganar la final con el América a las Chivas y se consagró como un referente del gol.
Tenía una habilidad para marcar, era algo innato. Sucede que no tuve un paso por fuerzas básicas. Jugaba en un equipo amateur y de ahí me llevaron a la tercera división, pero como estudiaba les dije que sólo iría a los partidos los fines de semana. Nunca entrené del diario, pero salí goleador de esa división y me llevaron a Independiente, ahí empezó todo.”
Outes estudió dos años ciencias económicas y otro más de odontología, pero ahí su vida tomó una recomposición al ser profesional en Independiente y después en Boca Juniors.
Tuve hepatitis de niño y de adulto me contagió en Boca Marcelo Trobiani, un volante que jugó en España. Pasé tres meses sin jugar y cuando me recuperé, vino la oferta del América”, indica.
Sucede que el ritmo de ese América de principios de los años 80 era insostenible y Cruz Azul venía saliendo de una gloriosa época de campeonatos, con jugadores brillantes pero cansados de las piernas y de la mente.
Son partidos muy reñidos, hay una rivalidad particular, pero creo que por encima de todo son instituciones que se respetan antes que arengarse. Hay miedo de perder y ganas de golear, pero es complicado; ese 5-0 es inolvidable.”
Para el duelo de hoy, América llega calificado a la liguilla y con un solo partido perdido en el campeonato, mientras que Cruz Azul está hundido en una depresión de juego que le afecta sus aspiraciones.
“Pero nunca se fía uno de un rival como el Cruz Azul, es un dragón dormido”, relata Outes desde Argentina.
Sin tregua en Coapa
No saca la bandera blanca el América de Antonio Mohamed, a pesar de que ha conseguido la claisificación.
El estratega de las Águilas sigue creyendo en que no hay techo para su equipo y evita la relajación, sobre todo a unas horas de jugar el clásico capitalino ante un desesperado Cruz Azul.
Antonio Mohamed se desmarca del momento actual en que todo apunta con gran favoritismo al América.
Nos vamos a enfrentar a un rival que va a jugar su carta más importante, porque si no gana está fuera, y si gana recibe un impulso sicológico muy importante.”
Mohamed insiste en evitar de mirar la tabla general, en donde el América ha dominado desde que inició la campaña. Con 26 puntos en su foja ha calificado en contraste con Cruz Azul, que vive a mitad de tabla con serias dudas sobre su futuro.
No me interesa lo que pase con el otro equipo, nos interesa sólo lo que pasa con nosotros; buscaremos ganar.”
Por su parte, en explicación al paisaje que se vive previo a este partido, Julio César Domínguez, defensa del Cruz Azul, reconoce que llegan con gran desventaja ante el América y con el papel de víctimas.
América ha sido el líder todo el torneo, ha sido regular, a nosotros nos ha faltado eso, ser regulares, ahora vamos mejorando en la parte defensiva poco a poco”, dijo.
Más allá de lo pasional que es este partido, los jugadores del Cruz Azul tratan de mantener la firmeza en el pensamiento de que no pueden perder más puntos para aspirar a la liguilla.
Si no ganamos tenemos pocas probabilidades de calificar. Sabemos que es un clásico, pero más allá de eso, nosotros estamos tratando de pelear por la liguilla”, reconoció.
Lo que terminó por reconocer Domínguez es que Cruz Azul no juega bien.


